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El 29% de los menores de 16 años sufre acoso escolar en Internet

La Universidad de Valencia ha llevado a cabo un estudio pionero en nuestro país sobre el desconocido “Ciberbullying” que ha sido publicado en la revista Psicothema.

El Ciberbullyng es una variante muy peligrosa del acoso escolar que se ha trasladado, gracias a las nuevas tecnologías, a Internet.

Según el estudio, en el que han participado 20.409 alumnos valencianos de colegios públicos, privados y concertados de Educación Secundaria Obligatoria (de 12 a 16 años), el 29 por ciento de los estudiantes han sufrido Ciberbullying y el 24 por ciento han sido acosados a través del teléfono móvil.

El acoso escolar es ya, desde hace años, un de los peores enemigos de los estudiantes españoles. Una lacra brutal y difícil de combatir en los centros escolares, donde en muchísimas más ocasiones de las esperadas, la víctima termina por ser la persona señalada por todos en lugar de la persona a proteger, incluido en esta actitud, el profesorado. Llegando los chavales, en infinidad de ocasiones a verse obligados a cambiar de centro para que los agresores dejen de hacerles la vida imposible.

Típicas son las expresiones de «no tiene importancia, son cosas de chavales y hay que dejarles a ellos que resuelvan sus problemas» o «es mejor no actuar y mirar para otro lado». Expresiones muy dañinas para el entorno de la víctima, que en ocasiones han terminado con final trágico como han sido los casos del joven Jokin C. que acabó con su vida tras no soportar las terribles actuaciones y presiones de sus compañeros de clase, o, más recientemente, el caso de la joven Cristina Martín, que murió a manos de una de sus compañeras de clase.

Situaciones muy complicadas para las víctimas y su entorno familiar, que ya eran recogidas en el año 1999 a través de un estudio del Defensor del Menor sobre el acoso escolar, que ya entonces recogía datos sobrecogedores como que más del 30% de los alumnos españoles aseguraban ser víctimas de agresiones verbales con asiduidad y cerca del 9 por ciento sufrían amenazas por parte de compañeros de clase.

Un estudio poco conocido y divulgado entre los medios de comunicación y centros escolares, donde hasta que no han ocurrido verdaderas desgracias no se le ha dado al acoso escolar la verdadera importancia y peligrosidad que genera.

Otro estudio sobre el bullying publicado en 2008 por la revista de Estudios de la Violencia, refleja que las nuevas tecnologías han propiciado el salto del acoso escolar desde las aulas a las redes sociales e Internet. Un entorno idílico para los agresores donde pueden extender su particular acoso y derribo contra la víctima, como aseguran en el estudio, haciéndolo incluso de un modo anónimo.

Es más, según viene recogido en la investigación de la Universidad de Valencia sobre el ciberbullying, “se observa que, a medida que aumenta la duración del acoso tecnológico, disminuye la intensidad de las agresiones”.

Los datos reflejan que cuando el acoso dura más de 3 meses, el teléfono móvil es el medio más utilizado para continuar con la agresión. La explicación no es otra que la gran importancia que para los adolescentes tiene el móvil. De hecho, el 63% de ellos no lo apagan nunca. Del mismo modo, los chavales acosados por estos medios sienten la sensación de indefensión constante, al sentirse controlados constantemente por los agresores y su entorno.

Los resultados del estudio revelan que existen diferencias significativas en este sentido entre chicos y chicas y, al igual que en el acoso escolar tradicional, las chicas son las que salen peor paradas.

«Las chicas son más acosadas que los chicos en la mayoría de las agresiones a través del móvil y de Internet». Al hablar del acoso a través del teléfono  móvil la conducta mayor de victimización en las chicas corresponde a la agresión de violación de la intimidad”, donde, por ejemplo, los agresores se hacen pasar por la víctima para compartir secretos íntimos con otras personas y donde se ven hostigadas constantemente.

Es decir, las agresoras insultan o ridiculizan a la víctima delante del resto de sus amigos de la red causando un daño irreparable, generando una imagen distorsionada de la víctima entre sus compañeros y amigos, difundiendo rumores y causando un dolor inmenso en la persona que padece el acoso que siente como se la excluye del entorno social en el que se mueve.

Así mismo, el estudio asegura que “las únicas agresiones donde los chicos son más victimizados que las chicas, tanto en el móvil como en Internet, son en las agresiones de persecución y hostigamiento”, donde les han obligado a hacer algo en contra de su voluntad a través de amenazas y les “han dicho o enviado cosas guarras” para molestarles.

La investigación también muestra diferencias entre cursos. «Los resultados indican que en la mayoría de agresiones, los dos primeros cursos de Educación Secundaria Obligatoria tienden a estar más victimizados que en los últimos cursos».

Y tanto por el móvil como por Internet, las mayores diferencias entre el primer y el segundo ciclo de Secundaria se observan en la agresión a la intimidad. Un dato relevante recogido en el estudio muestra: si un chaval es severamente acosado por el móvil pasará también a serlo a través de Internet.

Quizá viendo estos datos, los profesionales deberían plantearse si realmente esto son cosas de niños o si realmente se trata de una situación seria y peligrosa que puede generar en más ocasiones de las que nos creemos en serios daños en las víctimas.

Clave para luchar contra esta lacra es concienciar a los profesores de qué es realmente el acoso escolar, cómo luchar contra él sin mirar hacia otro lado, reforzar la buena imagen de la víctima, no culpabilizarla, ridiculizarla, o apartarla del resto de alumnos y castigar a los acosadores.

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