1 de 52 de 53 de 54 de 55 de 5 (Sin votos)
| Print This Post

Los colombianos rechazan el acuerdo de paz firmado entre Gobierno y FARC

Colombia

Santos y Timochenko «sellan» la paz en presencia de Raúl Castro

El 50,21% de los votantes ha respondido No, mientras que el 49,78% ha dicho Sí, con una abstención superior al 62%

Ha sido en las zonas rurales, allí donde los guerrilleros sembraron el terror durante décadas, donde el acuerdo ha sido más respaldado

Los colombianos rechazaron ayer en referéndum el acuerdo de paz suscrito hace apenas una semana por el Gobierno presidido por Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC y que puede leer aquí.

El 50,24% de los más de 12 millones de ciudadanos que acudieron a las urnas dijo no al acuerdo, lo que supone apenas 50.000 votos de ventaja sobre el 49,75% que apoyó el proceso de paz iniciado por el Ejecutivo colombiano. La participación registrada apenas superó el 37% del censo, según los datos difundidos esta madrugada por las agencias de noticias.

El presidente Santos, que reconoció esta madrugada la victoria del no al acuerdo de paz por un «estrechísimo margen», señaló eque a pesar del revés sufrido en las urnas mantiene «intactas» sus facultades y su «obligación para mantener el orden público y para buscar y negociar la paz».

En una declaración institucional difundida por la televisión pública, el jefe del Ejecutivo Colombiano anunció la convocatoria de todas las fuerzas políticas del país para abrir espacios de diálogo encaminados a reafirmar el fin de la violencia de la guerrilla de las FARC.

Por su parte, el líder de las FARC, Timochenko, aseguró desde La Habana que la guerrilla mantiene «su voluntad de paz» y su disposición a «usar solamente la palabra como arma de construcción del futuro».

«Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia lamentan profundamente que el poder destructivo de los que siembran el odio y rencor hay influido en la opinión de la población colombiana», dijo Timochenkoen su primera declaración tras conocer el resultado del referéndum.

Fue el pasado lunes 27 de septiembre cuando Santos y Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, firmaron el acuerdo de paz con el que «ponían» final al conflicto armado que causó en los últimos 52 años al menos 220.000 muertos y casi siete millones de desplazados. Frente a las murallas de Cartagena de Indias, Santos y Timochenko anunciaron ante unos 2.500 invitados, entre ellos el rey Juan Carlos, la paz.

Ese día el presidente colombiano celebró la firma del acuerdo y resaltó que «hay una guerra menos en el mundo» y dio «la venida a la democracia» a las FARC. Por su parte, Timochenko pidió perdón a todas las víctimas por «todo el daño» que hayan podido causar en esta guerra.

Pero el acuerdo de paz también tenía detractores a pesar del apoyo mostrado desde innumerables organismos internacionales. Según el recuento, ha sido en las zona rurales, donde la guerrilla de las FARC ha hecho más daño y donde más ha matado, donde el acuerdo ha sido rechazado mayoritariamente. En cambio en las grandes ciudades el sí ha superado a los votos contrarios al acuerdo firmado entre el Gobierno y las FARC.

Uno de los actores internacionales más implicado en este proceso ha sido el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ha agradecido a Juan Manuel Santos y al comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, que se hayan comprometido a mantener el alto el fuego bilateral.

En una conferencia de prensa en Ginebra, Moon, que fue testigo de la firma del acuerdo el 26 de septiembre en la ciudad de Cartagena, ha reiterado el compromiso de la ONU con el proceso y ha ordenado a su representante especial, Jean Arnault, viajar a La Habana a seguir con los negociadores de ambas partes las reuniones para determinar los pasos a seguir.

Desde Amnistía Internacional (AI) consideran que el rechazo del acuerdo de paz en Colombia es una oportunidad perdida para que el país finalmente se aleje de su trágica guerra de más de 50 años, dijo Amnistía Internacional. Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de AI, piensa que «el día de hoy será recordado en los libros de historia como el momento en el que Colombia le dio la espalda a lo que podría haber sido el final de una guerra de más de 50 años que devastó millones de vidas».

Para Guevara-Rosas, «aun cuando no era perfecto, el acuerdo representaba un camino concreto hacia la paz y la justicia». La directora de AI cree que «la incertidumbre que planea ahora sobre el acuerdo puede poner a millones de personas en Colombia, particularmente a grupos vulnerables como Indígenas, Afro-descendientes y campesinos, en riesgo de sufrir violaciones a los derechos humanos». Por eso espera que «Colombia no se aleje de este proyecto y que el país continúe moviéndose hacia la paz que tantos millones de personas anhelan».

Por el contrario, para la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), los colombianos no han rechazado la paz sino los términos en que ésta se había planteado en el acuerdo entre el Gobierno y las FARC. En FAES consideran que el rechazo al acuerdo ha ganado porque ha prevalecido, como defendían los ex presidentes colombianos Álvaro Uribe (2002-2010) y Andrés Pastrana (1998-2002), que la justicia es la condición de la paz y no que ésta se tenga que lograr a costa de la justicia.

Desde FAES alertan de que el éxito de los que han dicho NO al acuerdo «es más llamativo si se tiene en cuenta el apabullante despliegue de medios públicos para anegar la voz de los que han sido tachados con los peores calificativos».

También la rebaja del umbral para la aprobación del acuerdo del 50% del censo electoral -como preveía la legislación general sobre referéndum- a un mínimo del 13% y la propia formulación del plebiscito como una decisión entre la paz o la guerra, hacen de la victoria del NO un episodio político de una extraordinaria relevancia, argumentan.

En la fundación ligada al ex presidente español José María Aznar opinan que el horror causado por las FARC no puede ser condonado en nombre de la paz. Porque -alegan- las FARC no es sólo un grupo terrorista como así figura todavía en las listas de Estados Unidos y la Unión Europea, sino que es una enorme organización criminal que ha hecho del narcotráfico, el control de los cultivos y de los laboratorios de droga, del secuestro y de la extorsión algo más que un instrumento de financiación de sus pretendidos objetivos políticos.

Recuerdan, además, que hace sólo un año la agencia antidroga de los Estados Unidos (DEA) alertaba en un informe de la alianza de las FARC con los nuevos cárteles de la droga mexicanos. Es más, dicen, durante la negociación entre Santos y Timochenko se ha producido un enorme incremento de la superficie dedicada a «cultivos ilícitos» como consecuencia de la suspensión de los programas de destrucción de éstos exigida por las FARC.

Así, advierten, la capacidad de las FARC para continuar con el negocio del narcotráfico en las zonas de concentración previstas en el acuerdo ha sido una de las mayores sombras sin despejar que el acuerdo proyectaba.

Por todo esto, en FAES se alegran de que la victoria del NO, lejos de ser una opción por la guerra, «abre la oportunidad de una paz y de una concordia civil basada en la ley y la garantía de un Estado democrático; y obliga a reorientar el acuerdo -como pedía el ex presidente Uribe- con un sentido nacional y democrático, sin hipotecas inasumibles para el Estado de Derecho».

Tags: , , , , ,