- elpueblodigital.es - https://www.elpueblodigital.es -

Un informe desvela que las mujeres europeas sufren lentamente la crisis

Elisabeth Morin-Chartier

Elisabeth Morin-Chartier

Un informe sobre los efectos de la crisis económica en la igualdad entre hombres y mujeres y en los derechos de la mujer elaborado por Elisabeth Morin-Chartier, de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género de la Unión Europea desvela que desde 2008, la economía mundial vive al ritmo de crisis sucesivas (financiera, económica y, desde ahora, social).

Este último aspecto es ampliamente infravalorado por los Gobiernos europeos, que han adoptado en primer lugar medidas de reactivación financiera, para aplicar posteriormente planes de ahorro presupuestario, con vistas a acabar con la espiral de déficit públicos. El proceso de saneamiento de los presupuestos de los Estados miembros ha ocultado en gran medida la crisis social que se ha nutrido de la combinación de las diferentes crisis económicas y que afecta principalmente a las mujeres.

En 2008, en el momento en que se desencadena la crisis económica, el impacto inmediato sobre el trabajo de los hombres fue mayor que en el caso de las mujeres. Por lo tanto, ellas no fueron las primeras víctimas de la crisis, pero el alcance de sus efectos sobre las mujeres ha ido ampliándose notablemente desde 2009.

No obstante, cabe señalar la existencia de matices diferentes en función del Estado miembro o del sector de que se trate. Por lo que respecta a los hombres, la pérdida de puestos de trabajo se concentró en el sector industrial, que sufrió de forma inmediata los efectos de la crisis; las mujeres, presentes principalmente en el sector de los servicios, no se vieron afectadas en un primer momento. A su vez, las jóvenes que se benefician de una mejor formación han podido escapar a la crisis durante más tiempo, pese a que sus títulos se han valorado menos, lo que se ha reflejado en sus salarios.

Las mujeres europeas han sufrido los efectos de la crisis más lentamente y menos brutalmente que en el caso de los hombres, pero no cabe duda de que están ahí. Además, el trabajo masculino va a recuperarse a mayor velocidad, mientras las medidas de ahorro aplicadas en los servicios públicos afectarán a más largo plazo al trabajo femenino. Más arraigada aún está la idea de que el desempleo masculino es más grave que el femenino.
Varios informes de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género consideran que las políticas de austeridad presupuestaria son una doble condena para las mujeres

Las mujeres, que ya se veían más afectadas que los hombres por el desempleo, el trabajo precario y los bajos salarios antes de la crisis, sufren ahora los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos para reducir los déficits públicos, constituyendo así un factor de ajuste ante la crisis.

Las mujeres que trabajan en el sector público, en el que ellas representan una media de cerca del 70% de los empleados, son las principales víctimas de los recortes presupuestarios aplicados por los Gobiernos de los Estados miembros. La tasa de reducción del número de funcionarios públicos ha alcanzado el 25% en algunos Estados miembros1. Además, los salarios se han reducido o congelado en el sector público y los contratos temporales no suelen renovarse.

Otro efecto negativo: las medidas de reducción de las prestaciones familiares, de la baja por maternidad y de los subsidios para las familias monoparentales han aumentado el riesgo de las mujeres de encontrarse en una situación de pobreza y las han hecho más dependientes de los demás miembros de la familia.

Por lo que respecta a las mujeres que han conservado su empleo, las cualificaciones requeridas para este último suelen estar por debajo de la formación recibida y del nivel del título obtenido; el mantenimiento del puesto de trabajo pasa por la pérdida de categoría. Por otra parte, los empleos propuestos son en muchas más ocasiones contratos temporales o a tiempo parcial que contratos indefinidos. En 2011, el 31,6% de las mujeres trabajaba a tiempo parcial. El fenómeno es de tales dimensiones que la Comisión Europea ya no habla de trabajo a tiempo parcial, sino de desempleo a tiempo parcial.

Mujeres europeas [1]

Pirámide laboral europea

Para evitar el desempleo, las jóvenes adoptan estrategias como prolongar sus estudios o los periodos de prácticas con objeto de retrasar su incorporación al mercado laboral, o renunciar simple y llanamente a la búsqueda de empleo. En España aumenta el número de mujeres autónomas [2].

Para aquellas que conservan su empleo se plantea la cuestión de la conciliación de la vida profesional y la vida privada; tienen que sumar al trabajo las tareas domésticas, de las que se encargan en gran parte, así como, con mucha frecuencia, el cuidado de personas que están a su cargo (niños, padres, enfermos o personas con discapacidad).

Los diferentes recortes en prestaciones sociales, así como la reducción de los presupuestos destinados a las infraestructuras sociales, la educación, el cuidado de los niños, la sanidad y la atención a personas dependientes, hacen que esta responsabilidad recaiga en los hogares, habitualmente en las mujeres, lo que las lleva a abandonar su empleo remunerado, o a reducir el tiempo que le dedican, para poder ocuparse de los servicios que ya no presta el Estado, o que ya no pueden permitirse.

El trabajo informal sirve de refugio a algunas mujeres, bien porque ya no pueden hacer frente al peso de estas diferentes cargas, bien porque el nivel de remuneración del empleo que ocupan ya no les permite asumir la subida de los impuestos y los recortes en las prestaciones sociales. Prefieren entonces abandonar el mercado laboral para acceder a la economía informal. La combinación de todos estos factores contribuye a perpetuar las desigualdades entre los sexos.

El informe de Morin-Chartier concluye que resulta indispensable integrar la perspectiva de la igualdad entre mujeres y hombres en las respuestas de los poderes públicos a la crisis. Uno de los primeros campos de acción es la educación y la formación, tanto inicial como a lo largo de la vida, para poder adaptarse a la evolución del mercado de trabajo. Las previsiones de empleo para los próximos años muestran que el 15 % de los puestos de trabajo de menor cualificación están llamados a desaparecer, mientras que el 15 % de los nuevos empleos requerirán cualificaciones de alto nivel. En consecuencia, es necesario rediseñar todas las políticas de formación teniendo en cuenta la situación específica de las mujeres.

A tal efecto, debe movilizarse el Fondo Social Europeo, así como todos los demás programas europeos, para permitir una mayor integración social a través de la inserción profesional.

Cabe subrayar el alcance de los efectos negativos de las restricciones presupuestarias por lo que respecta a la conciliación de la vida profesional y de la vida familiar, así como que son precisamente los progenitores que están solos, frecuentemente mujeres, los que se ven más afectados. La mejora de las modalidades de cuidado de los niños, mediante el desarrollo de guarderías de empresa y entre empresas, contribuirá al mantenimiento de las mujeres en el mercado laboral. Estos resultados pueden obtenerse principalmente a través de negociaciones colectivas con los interlocutores sociales.

La crisis ha constituido un factor agravante de la violencia sufrida por las mujeres (acoso, violencia en el lugar de trabajo y violencia conyugal). Los recortes presupuestarios no deben poner en peligro la financiación de los programas y las asociaciones de lucha contra este tipo de violencia.

Cabe subrayar la gran importancia del papel de las mujeres en la salida de la crisis y que, en este sentido, las propuestas de la Comisión Europea sobre el equilibrio entre hombres y mujeres en los puestos directivos van por buen camino. Conviene asimismo adoptar una serie de medidas para reforzar la posición de las mujeres en la sociedad, de manera que aumente su participación en la toma de decisiones políticas y económicas.

Por último, el papel de la Comisión Europea es esencial para garantizar que las políticas de empleo en la Unión Europea, así como las políticas económicas, tienen en cuenta los objetivos y los compromisos en materia de igualdad entre mujeres y hombres. La Comisión también debe aprovechar los planes de recuperación económica para reforzar los derechos de las mujeres e incluir la dimensión de la igualdad entre sexos en todas las facetas del marco financiero plurianual 2014-2020.