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Las pensiones de enero cuestan 8.648 millones de euros

Pensiones España

Las pensiones suben sin parar

La pensión media de jubilación asciende a 1.054,67 euros mensuales, un 2,08% más que el año pasado

La pensión media del sistema alcanza los 913,63 euros

Las pensiones de diciembre costaron 8.623 millones

La nómina mensual de pensiones contributivas de la Seguridad Social alcanzó los 8.647,8 millones de euros el pasado 1 de enero. El incremento interanual se sitúa en el 3,15%.

La pensión media de jubilación se sitúa en 1.054,67 euros, lo que representa un aumento del 2,08% respecto al año pasado. En cuanto a la pensión media del Sistema, que comprende las distintas clases (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares), es de 913,63 euros, lo que supone un ascenso interanual del 1,93%.

En síntesis, el conjunto del Sistema público cuenta hoy con 9.465.328 pensiones contributivas, un 1,19% más respecto al año pasado. Más de la mitad, 5.784.322 concretamente, son por Jubilación; 2.359.070 corresponden a Viudedad; 943.153 a Incapacidad Permanente; 338.531 a Orfandad y 40.252 a Favor de Familiares.

El coste de las pensiones de enero llega un día después de que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) publicase un informe en el que alerta de que «no hay soluciones mágicas al problema de las pensiones».

El trabajo, firmado por José Ignacio Conde Ruiz, revisa algunas de las propuestas frecuentemente ofrecidas como solución al problema de la sostenibilidad del sistema de pensiones español entre las que están extender la vida laboral, el pleno empleo, aumentar los salarios o asegurar las pensiones vía impuestos.

A juicio de Conde Ruiz, ninguna de estas «soluciones» funcionaría debido a las especiales circunstancias españolas que obligan a adoptar un modelo de «cuentas nocionales» como forma más equitativa de asegurar la sostenibilidad del sistema.

Entre esas especiales circunstancias de España -mayor esperanza de vida, una tasa de fecundidad más baja de los países desarrollados y un proceso de envejecimiento «retrasado»- se reflejan en las previsiones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE), que adelantan que la tasa de dependencia de mayores (definida como el ratio entre la población en edad de jubilación y la población en edad de trabajar) se duplicará en las próximas décadas.

En concreto, según la ultima proyección del INE, en las próximas cuatro décadas habrá 7,1 millones menos de personas entre 16 y 66 años de edad y al mismo tiempo 6,8 millones más de personas mayores de 67 años. Esto implica que en las próximas décadas España tendrá previsiblemente una de las tasas de dependencia más elevadas del mundo, y la mas alta de la UE. Así, esta tasa aumentará en España del 24,8% actual al 60,2% en 2050, mientras que la media de la UE no superará el 50% en dicho año.

Para el autor, es fácil comprender que cuanto mayor sea la tasa de dependencia, mayor será también el gasto en pensiones como porcentaje del PIB, puesto que el número de personas trabajando o produciendo por cada persona jubilada es menor.

En opinión de Conde Ruiz, la solución pasará por una batería de medidas entre las cuales están, por supuesto, alcanzar el pleno empleo, eliminar la precariedad laboral para aumentar las tasas de fecundidad, mejorar la educación para aumentar la tasa de crecimiento de la productividad y aumentar los ingresos del sistema de pensiones.

Pero, sin duda, señala Conde Ruiz, aun alcanzando estos objetivos, la tasa de sustitución de las pensiones tendrá que disminuir. Aceptando esta premisa, el centro del debate sobre la reforma de las pensiones pasa a ser cómo se debe producir dicha disminución de manera que el poder adquisitivo de las pensiones a lo largo del periodo de jubilación y su suficiencia no se vean sustancialmente mermadas.

Para ello, será necesario que los futuros pensionistas conozcan con cierta anticipación cuál será la pensión que van a recibir, que dicha pensión esté protegida frente a aumentos de la inflación, que el acceso a la jubilación sea flexible y tenga en cuenta la heterogeneidad de las condiciones individuales y de las vidas laborales y, en definitiva, que se haga de una manera eficiente y justa (es decir, con unos criterios razonables de equidad inter e intra-generacional).

Para eso propone registrar todo lo que el trabajador cotiza a lo largo de su vida laboral en una «cuenta nocional». La pensión de jubilación a la que tendrá derecho el trabajador se calcula en función de lo aportado durante toda su vida, que está registrado en dicha cuenta nocional, y de ciertas reglas que tienen en cuenta la esperanza de vida en el momento de la jubilación e incluso de algunas variables económicas relevantes para la sostenibilidad del sistema como la ratio entre cotizantes y jubilados o el crecimiento del PIB.

Fedea

Cálculos del experto de FEDEA

Este sistema calcula la pensión a la que tiene derecho el trabajador de una forma más sencilla y transparente ya que, básicamente, la pensión se calcula en función de un rendimiento hipotético que podrían haber tenido las aportaciones realizadas por el trabajador a lo largo de su vida. Esta sencilla formula sustituiría a la compleja e injusta formula del sistema actual, que utiliza los años trabajados, las bases de cotización de los últimos 25 años, la edad de jubilación y los múltiples umbrales (máximos y mínimos) sobre las pensiones y las bases de cotización.

En el momento de la jubilación, este fondo se convierte en una renta vitalicia o pensión que no solo dependerá de esta rentabilidad virtual o hipotética, sino también de la esperanza de vida en ese momento. Dicho de otro modo, la pensión que percibirá́ el trabajador deberá respetar algún tipo de equivalencia actuarial o factor de proporcionalidad entre lo aportado y los años esperados que va a percibir la pensión a lo largo de toda su vida.

Así pues, el nuevo sistema de reparto de cuentas nocionales, en la línea de países como Suecia o Italia, reforzaría la contributividad teniendo en cuenta toda la vida laboral y otras situaciones que se consideren que deberían tenerse en cuenta a la hora de generar derechos. Este modelo incorpora, además, la introducción de instrumentos de ajuste automático del gasto en pensiones frente a cambios demográficos y económicos, proporciona incentivos para aumentar la oferta de trabajo, permite una jubilación flexible plenamente compatible con el pleno empleo, y reestablece el equilibrio actuarial entre contribuciones realizadas y pensiones recibidas. Es decir, un sistema como este, permite de una forma mas justa y transparente que si un trabajador quiere cotizar más en su «cuenta nocional» puede alargar su etapa laboral, y así aumentar su pensión.

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