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Cómo está la cosa que hace falta un plan de convivencia escolar

Violencia en las aulas

La violencia hay que erradicarla desde el minuto uno

Incluye un teléfono gratuito de atención a las víctimas del acoso escolar -como el implementado para ayudar a las víctimas de violencia machista- y un protocolo de convivencia en las aulas

El suicidio hace unos días de un niño de 11 años en Madrid porque no soportaba más seguir yendo al colegio -así lo dejó escrito en una carta manuscrita a sus padres- ha hecho saltar todas las alarmas en el Gobierno en funciones.

El Consejo de Ministros estudió ayer un borrador de Plan Estratégico de Convivencia Escolar que incluye un total de 70 medidas y que busca «servir de referencia a alumnos, familias y profesores» en el ámbito escolar.

Según el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, la convivencia escolar es un asunto «capital» porque «no puede haber proceso de enseñanza y aprendizaje sin convivencia pacífica en las aulas».

¿Qué está pasando en los colegios españoles para que se necesite activar un protocolo de convivencia escolar que sirva de referencia a los docentes, de guía a los padres y de manual de apoyo a las víctimas de la violencia escolar?.

Entre las medidas propuestas está la implantación de un teléfono de atención a las víctimas de acoso. Méndez de Vigo explicó ayer, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que será un teléfono gratuito, que no dejará rastros y que estará atendido por expertos cualificados. Es decir, será prácticamente idéntico al 016 creado para evitar la violencia machista en las casas españolas.

¿Se está trasladando la violencia «asesina» del ámbito familiar a los colegios? En España, como ayer recordó el ministro de Educación, ya existen desde hace años medidas para mejorar la seguridad en los centros educativos, un teléfono de ayuda a niños y adolescentes en situación de riesgo y cursos de formación explícita sobre el uso de Internet y redes sociales para menores y profesores.

Pero ¿qué resultado han dado estas medidas? Méndez de Vigo aseveró ayer que «queremos que el acoso escolar deje de ser un grito silencioso, que los que lo sufren no lo padezcan internamente, sino que tengan ayuda, que los padres y los docentes sean capaces de prestar esa ayuda, y que entre todos contribuyamos a paliar esto que, en estos momentos, es una preocupación enorme para muchas familias».

En definitiva, hay que terminar con el acoso y la violencia en las aulas. Y para eso hay que castigar a quien usa la violencia como medio de vida ya desde el colegio. Dejar de poner el foco en las «novatadas» y situar al profesor en el lugar que se merece y con la autoridad que requiere un sistema envenenado de educación concertada en el que la mezcla de estratos impide el buen desarrollo de la enseñanza.

Y no olvidarse de que en 2014 -aún no se disponen de datos oficiales de 2015- más de 2.670 profesores sufrieron algún tipo de violencia en las aulas. Y recordar que ya en 2010 un estudio de la Universidad de Valencia desvelaba que el 29% de los niños sufría acoso escolar vía internet.

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