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3 de cada 10 hogares no tienen ingresos para vivir dignamente

Cáritas España

Proporción de hogares en situación de privación material severa

Una pareja con dos hijos adolescentes que residen en Madrid y no cuenta con 2.900 euros al mes es un hogar vulnerable. En el caso de Orense desciende a 2.400

6 de cada 10 hogares vulnerables han reducido el consumo de electricidad, gas o agua

Cerca de medio millón de familias con niños han dejado de usar el comedor escolar por no poder costearlo

Tres de cada diez hogares en España (el 31,5%) no cuentan con dinero suficiente para vivir dignamente.

Así se desprende del informe El coste de la vida y estrategias familiares para abordarlo presentado este jueves por Cáritas Española y la Fundación FOESSA. A partir del denominado Presupuesto de Referencia para unas Condiciones de Vida Dignas (PRCVD), un sistema de medición de las necesidades básicas de los hogares, el estudio indica que 6 millones de familias (el 31,5% de los hogares en España) tienen unos ingresos muy por debajo de lo que necesitarían para vivir en condiciones de vida dignas, es decir, que viven con ingresos inferiores al 85% de su presupuesto de referencia.

Ese porcentaje es superior a la tasa de pobreza relativa (20,7%) y a la tasa AROPE (25,3%), calculadas por el INE para el año 2019.

En concreto, los hogares que cuentan con menos del 85% del presupuesto de referencia son hogares con graves dificultades cuyo presupuesto varía muy sensiblemente según acojan menores y adolescentes o la ciudad de residencia. Así, en el caso de una persona que viva solo en Barcelona supone vivir con menos de 1.400 euros mensuales frente a casi 1.000 euros en Cáceres. Para un hogar formada por una pareja con dos hijos mayores de 13 años en Madrid, el 85% del presupuesto de referencia implica no llegar a los 2.900 euros mensuales frente a los 2.400 euros en el caso de Orense. Para un hogar monoparental con dos niños menores de 12 años de edad supone vivir con menos de 2.200 euros en San Sebastián y cerca de 1.300 euros en Ciudad Real.

‘Los hogares con graves dificultades para satisfacer sus necesidades básicas se encuentran, sobre todo, entre los que viven en alquiler, hogares con presencia de niños en edad de estudiar, personas con discapacidad o situación de dependencia, la existencia de deudas, la ausencia de ingresos estables y el desempleo de alguno o todos los miembros activos del hogar’, señala Thomas Ubrich, miembro de la Fundación FOESSA.

Con una inflación en torno al 7%, las partidas de gastos esenciales -vivienda, alimentación y transporte-, que son a las que las familias están dedicando la mayor parte de sus ingresos, son precisamente las que están soportando el mayor incremento de los precios. Así, la inflación correspondiente a los gastos en vivienda y suministros (agua, luz, gas) alcanzaba en junio de 2022 el 19%, al igual que la partida de transporte. Por su parte, el crecimiento de los precios de la alimentación superaba el 13%.

La inflación constante de los últimos meses y la acusada incidencia de la misma en estos tres grupos de gastos está dibujando un escenario especialmente preocupante para las familias con menos recursos.

Si antes de la escalada imparable de la inflación, los hogares con ingresos inferiores a 1.500 euros mensuales destinaban a estas tres partidas 61 euros de cada cien euros que ingresaban, al terminar el año estarán dedicando 80 de cada 100. Las familias en peor situación -con ingresos menores a los 1.000 euros- que antes de la crisis se veían obligados a dedicar casi el 70% de esa cantidad exclusivamente a vivienda y alimentación, al finalizar el año superarán los 80 euros de cada 100.

Ahora, con la subida de los costes energéticos, la inflación observada en los últimos meses y la incertidumbre generada por la invasión militar de Ucrania por las tropas rusas, se ha incrementado aún más el riesgo de enquistamiento o cronificación de estas situaciones de exclusión social’, advierte la secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiro.

Siete de cada diez hogares vulnerables han renunciado o han reducido sus gastos en ropa y calzado y casi la mitad han recortado el presupuesto familiar en alimentación (3 millones de hogares), hasta el punto de que una cuarta parte de ellos no puede llevar la dieta especial que necesita por cuestiones médicas o que el 18% de hogares con niños ha dejado de usar el comedor escolar por no poder costearlo (casi medio millón de hogares con niños a cargo).

La luz o el gas son gastos ineludibles, sobre todo si el hogar integra menores de edad o personas dependientes. No obstante, 6 de cada 10 hogares han reducido el consumo de electricidad, agua o calefacción y un 22% ha pedido ayudas para pagar sus suministros. Y pese a los riesgos evidentes para la salud, una tercera parte de los hogares con graves dificultades, renunció a comprar prótesis, gafas o audífonos necesarios, y el 14% dejó de comprar algún medicamento por cuestiones económicas.

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