1 de 52 de 53 de 54 de 55 de 5 (Sin votos)
| Print This Post

La competitividad fiscal española cae en barrena

ICF 2022

En el ICF de 2022 España está debajo de Dinamarca y sólo por encima de Irlanda, Portugal, Italia y Francia…

Según el último informe sobre competitividad fiscal del IEE

España se situó el año pasado en la posición 34 del total de 38 países analizados en competitividad fiscal, 11 puestos más abajo que la posición 23 que ocupaba en 2019 y dos más por debajo de la de 2021.

El último informe sobre competitividad fiscal del Instituto de Estudios Económicos (IEE) refleja la pérdida de competitividad fiscal que España está sufriendo en los últimos años. En tan solo dos años, desde 2020 a 2022, España ha caído 8 puestos.

Está caída en el Índice de Competitividad Fiscal (ICF) es fácil de entender . El año pasado (2022) los españoles tuvieron que soportar una recaudación tributaria que superó todos los registros históricos. Y para 2023, la presión fiscal va a ser superior de acuerdo a los ingresos tributarios que se incluyen en los Presupuestos Generales del Estado de 2023, que incluyen casi 50.000 millones de euros más en recaudación tributaria, es decir, un incremento del 23,4%.

Estos datos suponen un fuerte incremento de la presión fiscal, que alcanza un 42,1% para 2022, con una subida estimada, en 2023, de hasta el 42,3%. Este crecimiento de la presión se realiza, fundamentalmente, mediante la introducción de nuevos tributos o la reforma de los existentes que afectan a la tributación empresarial y al ahorro y la inversión.

Se trata de una tendencia contraria a la impulsada por la mayoría de los países de la OCDE, que han mejorado su puntuación absoluta en competitividad fiscal. Así, en Alemania se ha rebajado temporalmente el IVA y se ha anunciado una reducción de las cotizaciones sociales sobre los salarios; y en Estados Unidos, Francia e Italia las medidas fiscales anticrisis han estado marcadas por el rechazo a subir impuestos y la voluntad de crear un clima tributario favorecedor de una recuperación rápida.

‘España se sitúa, pues, a contracorriente incrementando los impuestos existentes y creando nuevos. Nuestra política fiscal no solo reduce la competitividad fiscal, sino que nos sitúa en un plano de creciente desventaja en clave internacional’, señala el IEE.

El ICF se elabora analizando cinco categorías tributarias distintas: impuesto sobre sociedades, IRPF, IVA, la tributación patrimonial y la tributación de rentas internacionales, en la que el año pasado España obtuvo el mejor resultado. Sin embargo, obtuvo el peor en tributación patrimonial, que incluye tributos como el IBI, el Impuesto sobre el Patrimonio o el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

La importancia de la competitividad fiscal radica, no sólo en la buena o maña ‘salud tributaria’ de los ciudadanos, sino también en que es un indicador usado por las empresas para tomar decisiones sobre sus inversiones. Porque, sin duda, una fiscalidad más atractiva y con menos impuestos favorece el asentamiento de las empresas y mayor inversión.

En el análisis del porcentaje de recaudación total que viene de las empresas, y siempre según Eurostat, la proporción de recaudación que en España procede de las empresas es considerablemente superior a la media europea, ya que los ingresos públicos que aportan las empresas respecto al total es, en España, del 32,5%, mientras que la media de la eurozona es del 23,9%.

Respecto al Impuesto sobre Sociedades, España presenta una presión fiscal normativa un 23,7% más elevada que la media de la Unión Europea, y un 22,1% superior al del promedio de Competitividad Fiscal 2022 de la OCDE.

Madrid es la comunidad autónoma con mejor competitividad fiscal de España

Tags: , , , , , , ,