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La impronta secesionista está grabada en el profesorado catalán

Educación Cataluña

Los profesores de secundaria son independentistas en su mayoría

En los últimos meses, con motivo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña, se han multiplicado las denuncias sobre el adoctrinamiento de los niños en las escuelas catalanas así como por su participación en actos o manifestaciones de carácter político impulsados por los profesores.

Hasta el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, se ha comprometido personalmente a investigar “muy seriamente” si en Cataluña se han producido casos de adoctrinamiento y acoso de alumnos pertenecientes a familias no independentistas.

A mediados de octubre amenazó a la consejera de Enseñanza catalana, Clara Ponsatí, con interponer un recurso contencioso-administrativo si no respondía a sus requerimientos acerca de los casos de coacciones y adoctrinamiento ideológico de alumnos en centros educativos denunciados.

Ciudadanos aprovechó las circunstancias para llevar al Congreso de los Diputados una moción para combatir el adoctrinamiento en las aulas catalanas. La iniciativa no salió adelante ante el rechazo furibundo de la inmensa mayoría del arco parlamentario, especialmente de la bancada nacionalista.

Durante el debate, Méndez de Vigo apostó por dotar con más competencias a la Alta Inspección Educativa pero lo encuadró en el marco del Pacto de Estado Social y Político por la Educación que se negocia en en la Cámara baja. “Si queremos darle más funciones a la Alta Inspección, y yo creo que sería una buena cosa, debemos llevarlo a ese Pacto por la Educación que estamos debatiendo, ahí es donde hay que discutirlo y llegar a un acuerdo y un consenso”, afirmó Méndez de Vigo.

La importancia del asunto -rodeado de violencia en algunos casos- ha propiciado que el derecho tantas veces vulnerado a estudiar en castellano en los colegios catalanes haya quedado en segundo plano.

Ahora, un estudio refleja que entre el profesorado catalán son mayoría los docentes que tienen tendencias nacionalistas o son militantes de asociaciones independentistas.

Según este informe, elaborado por Convivencia Cívica Catalana en base a barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), mientras entre el conjunto de ciudadanos catalanes, la opción mayoritaria de sentimiento de pertenencia es “tan español como catalán”, entre los docentes la elección mayoritaria es “únicamente catalán”.

De hecho, si se analizan los sentimientos de pertenencia por profesiones, la ocupación de Cataluña donde más personas se sienten “únicamente catalanes” es la de profesores, con un 41%, el doble que la media de la población (21%). Le siguen los trabajadores agrícolas (31%) y los comerciantes propietarios de tiendas (30%), es decir, los “payeses” y los “botiguers”.

El análisis de los datos del CIS permite también verificar que un 61% de profesores en Cataluña son favorables a la posibilidad de un estado independiente. El porcentaje es 23 puntos porcentuales superior a la media de la población catalana (38%). Además, los docentes aparecen de forma destacada como la ocupación en Cataluña más favorable al secesionismo.

El comportamiento electoral de los profesores catalanes también difiere sustancialmente de la media. Tienen un elevado grado de movilización política con un nivel de abstención electoral muy bajo, apenas la mitad del existente entre el resto de la ciudadanía.

Así, mientras un 19% de la población catalana no fue a votar en las últimas elecciones generales, el porcentaje se reduce a un 11% en el caso de los profesores de formación profesional o a solo un 8% en el caso de los de primaria o secundaria.

El porcentaje de votos del profesorado catalán al PP no llega a un tercio de la media de la población catalana; también el apoyo al PSOE es inferior en cinco puntos porcentuales. Por el contrario, los maestros votan a Esquerra Republicana Catalana (ERC) en una proporción que duplica a la media.

A nivel provincial, en todas las demarcaciones catalanas el porcentaje de apoyo al independentismo es notablemente superior entre los profesores que en el resto de la población.

Destacan especialmente los profesores de secundaria. Así, el apoyo al secesionismo alcanza el 56% entre los docentes de secundaria en la demarcación de Barcelona, el 75% en Lérida y Tarragona y el 88% (casi 9 de cada 10 docentes) en Gerona.

De todo lo anterior se deduce que la educación de las nuevas generaciones de catalanes está en manos de un colectivo sustancialmente más nacionalista que la media de la población. Esto ayuda a entender, explican desde Convergencia Cívica Catalana, el vasto apoyo que los docentes catalanes han dado al referéndum ilegal del 1 de octubre o a las huelgas políticas que se han convocado para protestar por la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña.

No en vano, recuerdan, en los años 90 se dio a conocer el borrador del que iba a ser el programa ideológico de Convergencia, un programa integral de catalanización, entre cuyos objetivos se fijaba, con relación a los maestros, “promover que en las escuelas universitarias de formación del profesorado se incorpore el conocimiento de la realidad nacional catalana, velar por la composición de los tribunales de oposición” o “reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza”.

Hablamos Español

Parte de la denuncia presentada contra Ramón Font

De aquellos polvos estos lodos. La recientemente constituida asociación ‘Hablamos Español’, que reúne a diferentes entidades favorables a la libertad de elección de lengua, ha presentado ante la Fiscalía de Cataluña una denuncia contra Ramón Font, presidente del sindicato de profesores USTEC-STEs, por un delito de provocación a la sedición y un delito de odio.

Se basan en que el pasado 8 de noviembre, día de la llamada “huelga de país”, Font aseguró ante los medios que no iban a dar clases en castellano. “No nos podrán obligar, no nos someterán”, dijo. Estas declaraciones, a juicio de la asociación, podrían suponer una conculcación de los derechos lingüísticos de alumnos y padres.

Font también advirtió que no renunciarían a hablar de política en los centros educativos, “porque es nuestra función, es nuestro trabajo”. Una advertencia susceptible de ser interpretada como una intención de adoctrinar y señalar a aquellos que no estén conformes con el proceso de secesión.

Los hechos cuya investigación se solicita podrían, además, ser discriminatorios, ya que atacan el modelo de convivencia y amenazan los valores de pluralismo, tolerancia y respeto de las diferencias, más aún cuando tienen por destinatarios menores de edad.

Antes de celebrarse el “referéndum” del 1 de octubre el presidente de USTEC-STEs se mostró partidario de utilizar los colegios para celebrarlo. Sugirió incluso que los niños podrían servir de “escudos” frente a posibles intervenciones policiales. En la misma entrevista en TV3, la televisión pública catalana, se mostró partidario del adoctrinamiento en la enseñanza como obligación de los docentes.

La página web de USTEC-STEs alberga comunicados a favor del referéndum ilegal del 1 de octubre y de los actos protagonizados por los miembros del Gobierno de la Generalidad, ahora encausados por un delito de rebelión y sedición.

Desde USTEC-STEs se ha hecho incluso un llamamiento a la comunidad educativa “a la resistencia contra las imposiciones de un Estado que ya no puede considerarse como democrático”. Unas declaraciones que en ‘Hablamos Español’ entienden como un llamamiento a la desobediencia del Ordenamiento Jurídico español, en connivencia con el llamado “procés” de independencia.

Este tipo de llamamientos los acompaña Ramón Font con otros en los que incita a no reconocer la autoridad de quienes son, tras la aplicación del artículo 155, las legítimas autoridades educativas de Cataluña y superiores jerárquicos de los profesores, algo sumamente reprobable, ya que en el caso de los docentes de la enseñanza pública un no reconocimiento de los mismos en el ejercicio de sus funciones podría implicar la comisión de falta disciplinaria grave o muy grave.

El 13 de octubre, el sindicato emitió un comunicado a los profesores de centros públicos sobre el adoctrinamiento en la escuela catalana, en el que se aseguraba que la educación es, entre otras cosas, “dar a conocer los derechos y libertades tanto individuales como colectivos, nuestra lengua propia y nuestra historia”. La actitud del profesorado, decía el comunicado, “no se puede separar de la realidad que vive nuestro país”.

Desde ‘Hablamos Español’ consideran que estas y otras pruebas, declaraciones y comunicados incluidas en la denuncia podrían ser constitutivos de un delito de provocación a la sedición del art. 18 CP en relación art. 544 y 548 del mismo texto legal y de un delito de odio previsto y penado en el art. 510.1 CP.

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