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Sólo un 5,2% de la población española tiene anticuerpos

ENE-covid

Clique sobre el mapa para ver los datos de la segunda ronda del estudio

El porcentaje de personas que han pasado la Covid-19 en España apenas ha variado desde el inicio de la pandemia

Pese al gran impacto de la pandemia en España, las cifras de seroprevalencia no son altas, lo que descarta a corto plazo la inmunidad de grupo

El Estudio Nacional de Seroprevalencia ENE-COVID concluye que un 5% de la población española tiene anticuerpos.

Este porcentaje apenas ha variado en las tres oleadas del estudio (entre el 27 de abril y el 11 de mayo; del 18 de mayo al 1 de junio, y del 8 al 22 de junio).

En la primera se estimó en un 5% y en la segunda y tercera ha sido del 5,2%, resultados que confirman que, pese al gran impacto de la pandemia en España, se descarta a corto plazo la inmunidad de grupo.

Una de las cuestiones analizadas en el estudio impulsado por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III y realizado a lo largo de dos meses, es la evolución de los anticuerpos.

Se ha observado una tasa global de seroconversión (personas que no tenían anticuerpos en la primera oleada y que los han desarrollado a lo largo del estudio al tener contacto con el virus) del 0,9% entre la ronda 1 y la ronda 2, un porcentaje algo menor (0,7%) entre la ronda 2 y la ronda 3. Estas cifras reflejan la baja aparición de nuevas infecciones tras el confinamiento.

Por otra parte, también se ha observado seronegativización, es decir, ausencia de anticuerpos IgG detectables en personas que los tenían previamente, siendo globalmente de un 7,1% entre la ronda 1 y la ronda 2, y de aproximadamente un 14% al analizar todo el periodo del estudio, aunque este último dato requiere confirmación. La “pérdida” de los anticuerpos fue más frecuente en personas que no habían tenido ningún síntoma (11,0% entre las rondas 1 y 2, con información más precisa) y mucho menos frecuente en los participantes con una PCR positiva (0,5%) y en aquellos que describieron pérdida súbita del olfato o del gusto (2,6%).

El estudio sobre la evolución más reciente de la epidemia refleja que mientras el porcentaje de sintomáticos ha disminuido sustancialmente entre la primera y la segunda ronda, se ha observado un leve incremento en la última ronda, lo cual podría ser fruto de la mayor movilidad de la población tras el periodo de confinamiento. Es posible que un porcentaje de estos pacientes puedan ser casos de COVID-19 en fase precoz de la enfermedad. El seguimiento de los participantes podrá permitir responder a estas cuestiones.

Los resultados obtenidos en España, un país con una onda epidémica intensa en el que las cifras de seroprevalencia son bajas, reflejan la dificultad de obtener una inmunidad de rebaño a corto plazo. En este sentido, ‘sería poco ético someter a la población y al sistema sanitario a una mayor presión para conseguir esta inmunidad de grupo’.

En definitiva, estos resultados, junto a la presencia de un porcentaje sustancial de infecciones asintomáticas, refuerzan la necesidad de mantener las recomendaciones de salud pública de distanciamiento social, uso de mascarillas y lavado de manos.

Un artículo publicado en The Lancet señala que existe bastante variabilidad geográfica en el porcentaje de seroprevalencia. Algunas provincias -en el estudio han colaborado los sistemas de salud de todas las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla- se sitúan en un 2-3%, mientras que otras superan al 10%, registrándose los porcentajes más altos en la zona centro de la península. El porcentaje también es mayor en los núcleos de población con más de 100.000 habitantes en comparación con municipios con menor población (6% y 4%, respectivamente).

No se observan diferencias entre hombres y mujeres y, en cuanto a la edad, la prevalencia de anticuerpos IgG anti SARS-CoV-2 es ligeramente menor en niños y adolescentes (alrededor del 3,5%), con escasas variaciones en adultos. El artículo publicado en ‘The Lancet’ destaca además la prevalencia más elevada de anticuerpos en personal sanitario (10%) y entre trabajadores de residencias y centros sociosanitarios (7,7%).

En la presentación de resultados finales del estudio se ha confirmado que entre el 74% y el 89% de los participantes que referían haber tenido una PCR positiva al menos dos semanas antes del estudio se detectan anticuerpos IgG contra el coronavirus.

Entre las personas que refieren haber presentado síntomas compatibles con la enfermedad, la seroprevalencia aumenta con el número de síntomas y es particularmente alta en las personas que refieren pérdida súbita del olfato y/o del gusto (40%-41%).

Finalmente, se confirma que en torno a un 2,5% y un 2,8% de los participantes que no refieren ningún síntoma presentaron anticuerpos IgG, lo que refuerza la existencia de infecciones asintomáticas.

Los participantes que comunicaron haber tenido contacto con un caso COVID-19 confirmado, o con una persona con síntomas compatibles, presentaron una prevalencia de anticuerpos superior a la población general. Destaca la prevalencia en personas que han convivido con un paciente COVID-19 confirmado que se sitúa entre el 27 y el 31% en las distintas rondas. Los convivientes con personas con síntomas compatibles con la enfermedad también presentaron una seroprevalencia más alta que la media (15%). En personas que refieren haber tenido contacto con un caso confirmado fuera del hogar, la seroprevalencia oscila entre el 10% y el 15% en las distintas rondas.

El estudio ha incluido un total de 68.296 participantes, de los cuales 54.858 han participado en las tres rondas, lo que representa una adherencia de casi el 90%. Además, el 91% de los participantes ha proporcionado al menos una muestra de sangre para el análisis.

En total, se han realizado 186.908 test rápidos (más 9.755 en el estudio específico insular) y se han recogido 165.176 muestras de sangre (más 9.130 adicionales en el estudio específico insular).

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