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El TSJC invalida la declaración de independencia unilateral

Jesús M. Barrientos

El presidente del TSJC, Jesús M. Barrientos, en una imagen del Punto Avui

Carles Puigdemont tiene hasta las 10 de la mañana del lunes para confirmar si el martes declaró la independencia de Cataluña

La sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) volvió a advertir ayer de que sólo la Constitución puede ser fuente de derecho, por lo que ni la ley de transitoriedad ni “ninguna declaración formal o aformal, implícita o explícita de independencia pueden tener efectos jurídicos”

Los últimos acontecimientos y singularmente las declaraciones efectuadas por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el martes 10 de octubre en el Parlament, han obligado a los jueces catalanes a insistir en que su único compromiso es “de fidelidad y defensa del sistema constitucional, de los valores en los que se funda -libertad, justicia, igualdad, pluralismo y convivencia pacífica- y de los derechos y libertades que se garantizan a todos los ciudadanos y ciudadanas”. En este sentido sólo pueden defender “los valores, derechos y libertades de todos”.

“La obediencia a la ley es lo que nos permite a todos reconocernos como miembros iguales de una comunidad política plural comprometida con la paz y el progreso”, argumentan contra el “procès”.

Es la misma idea que ayer por la tarde transmitió en el Congreso Mariano Rajoy, quien ha dado a Carles Puigdemont un plazo de cinco días -que finaliza el lunes a las 10:00 horas- “para que confirme si ha declarado la independencia de Cataluña” y, de ser así, rectifique y vuelva al orden constitucional. De no hacerlo, el Gobierno propondrá al Senado la adopción de las medidas dispuestas en el artículo 155 de la Constitución.

Durante su comparecencia para dar cuenta de la situación política en España, el presidente del Gobierno subrayó que la respuesta de Puigdemont “marcará el futuro de los acontecimientos en los próximos días”. “Si manifiesta su voluntad de respetar la legalidad y restablecer la normalidad se pondría fin a un periodo de inestabilidad, tensiones y quiebra de la convivencia”, dijo Rajoy, que aseguró que él seguirá actuando “con prudencia y responsabilidad”, con la intención de “ofrecer certezas” a los españoles, especialmente a los catalanes.

La posición de Rajoy fue apoyada por PSOE y Ciudadanos. Tras varias reuniones mantenidas con el presidente del Gobierno y después del apoyo explícito de Felipe VI a la posición gubernamental, el secretario general socialista confirmó su apoyo a “las medidas constitucionales que ponga en marcha el Gobierno de España”. Sánchez reconoce que “el dedo que presionará el botón del 155 es el de Puigdemont, no el del Estado” y por eso pide al dirigente catalán que vuelva a la legalidad para dialogar “de todo”.

También Rajoy pidió “un mínimo de generosidad” a Puigdemont desde la tribuna del Congreso. El presidente responsabilizó únicamente al jefe del Govern de la situación creada y le advirtió de que ese diálogo que dice querer mantener el responsable de la Generalitat con el Estado para solucionar el problema catalán debe producirse “dentro de la ley”. Y, además, sin la “imposición unilateral de puntos de vista que se saben imposibles de aceptar por una de las partes”.

Porque la titularidad de la soberanía nacional y la indivisibilidad de España, está expresamente prohibido en el artículo 2 de la Constitución, aunque no, como apuntó Rajoy, “la cantidad y la calidad de los servicios públicos, la financiación, el perfeccionamiento del autogobierno, cómo combinar la eficiencia y la solidaridad, o la rendición de cuentas”.

Claro que todo esto debe negociarse en el seno de la soberanía nacional, el Congreso de los Diputados, donde ya hay una comisión creada para la reforma de la Constitución. Está fuera de lugar una “mediación” que “dé carta de naturaleza a la actuación desleal del Gobierno catalán”. Esto es algo que Rajoy reiteró varias veces durante la tarde de ayer: “No hay mediación posible entre la ley democrática y la desobediencia o la ilegalidad”.

Estas premisas son apoyadas por los socialistas y los “liberales” de Ciudadanos. La portavoz socialista, Margarita Robles, se mostró abierta al diálogo demandado desde Cataluña pero “aquí, en esta sede parlamentaria, en el marco de la Constitución” y sin mediadores. Porque, puntualizó Robles, “no necesitamos más mediadores que nosotros, que somos los representantes de la soberanía popular”.

Por su parte, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, celebró la activación del artículo 155 de la Constitución, aunque desea que sea para “poner fecha” a unas elecciones autonómicas. Y en cuanto a una reforma de la Carta Magna, adelantó que no puede supone “premiar con nuevos privilegios a los golpistas”.

En el lado contrario al Gobierno, PSOE y Ciudadanos, se situaron todos los demás Partidos de la Cámara. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pidió al presidente del Gobierno que no aplique el artículo 155 de la Constitución, que se ponga al frente de una negociación para convocar un referéndum en Cataluña y que “deje de romper España”. Iglesias culpó al Partido Popular de “envolverse en la bandera de España y defender sus intereses de partido” para romper España.

Por supuesto, el portavoz de PDECat, Carles Campuzano, advirtió a Rajoy que aplicar el artículo 155 “sería un error mayúsculo” y pidió dialogar en un “clima político distinto” que haga posible la “resolución de conflictos”. Para ello, además, reclamó la retirada de los efectivos policiales de Cataluña, restaurar el control de finanzas a la Generalitat y derogar el decreto que facilita la salida de empresas. Insistió en que el diálogo debe partir del reconocimiento de Cataluña como “sujeto político” y aceptar que los catalanes “tienen derecho a decidir sobre su futuro”.

También, claro, el portavoz de ERC, Joan Tardá, auguró la respuesta de Puigdemont al 155 y corresponsabilizó al PSOE de la posible detención y encarcelamiento de Puigdemont.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, también pidió no aplicar el artículo 155 porque, según dijo, sólo servirá para “enturbiar” la situación. Según el nacionalista vasco, Puigdemont “abrió el diálogo” al no realizar una “declaración formal” de independencia y por ello pidió a Rajoy que “no cierre la puerta al diálogo.

Y mientras, en Barcelona, el presidente de la Generalitat insistía en proponer como primer paso para dar una salida al “conflicto en Cataluña” una mesa de negociación entre el Gobierno central y el catalán.

La propuesta del presidente fue respaldada por el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, quien insistió en que “no habrá marcha atrás” en los planes independentistas. Y por el portavoz de la Generalitat, Jordi Turull, que advirtió de que si el Gobierno pone en marcha el artículo 155 de la Constitución constatará que “no hay voluntad de diálogo”, por lo que el Govern “será consecuente con el compromiso del pueblo catalán”.

También la diputada de la CUP, socio de gobierno en Cataluña, Eulalia Reguant aseguró que si se aprueban los mecanismos para aplicar el artículo 155 “inmediatamente” se pondrá en marcha el procedimiento para construir “la república de Cataluña”.

El lunes se conocerá la respuesta de Puigdemont al requerimiento del Gobierno de España pero el artículo 155 de la Constitución Española que permite suspender la Autonomía ya está activado…

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