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Suecia, el fin del idilio

Mauricio Rojas

Mauricio Rojas (twitter)

El político e historiador Mauricio Rojas analiza para FAES las próximas elecciones generales en el país

“Este domingo 9 de septiembre tendrá lugar una elección histórica en Suecia. Todo indica que la socialdemocracia será todavía el partido más grande del país, pero experimentará el peor resultado electoral desde la implantación de la democracia plena hace un siglo. El partido, que probablemente obtendrá en torno al 25 por ciento de los sufragios, está muy lejos de los resultados habituales -sobre el 40 por ciento e incluso el 50 por ciento- que obtuvo durante casi 60 años consecutivos (1932-1988). Por su parte, los conservadores no logran repuntar y también parecen ir hacia una derrota electoral de proporciones. Esto reduciría, tal como ocurrió en España y en otros países europeos, la base electoral de los dos grandes partidos tradicionales de más de 60 por ciento en 2010 a poco más de 40pro ciento en las próximas elecciones.

Paralelamente crecen de manera espectacular los Demócratas Suecos, el partido crítico de la inmigración y con claras tendencias nacionalistas y populistas. Es un partido que ha duplicado su votación en las últimas cuatro elecciones, pasando de 0,4 pro ciento de los sufragios en 1998 al 12,9 por ciento en 2014. Ahora, todo indica que estará cerca o superará el 20 por ciento, pasando a ser el segundo partido más votado. Su plataforma suma una serie de elementos atractivos fuera de su gran tema, la inmigración. Entre ellos destacan, por una parte, un rasgo fuertemente anti establishment (se presenta como el partido de los de abajo, del pueblo no representado por la élite) y, por otra parte, una propuesta de restaurar el gran proyecto social que llevó a la socialdemocracia al poder a comienzos de la década de 1930: ‘el hogar del pueblo’ (folkhemmet). Se trata de recrear una comunidad nacional compacta y protectora, basada en una etnicidad compartida, una cultura homogénea y un Estado fuerte, muy en la línea del Frente Nacional francés o del Partido Popular Danés.

Este último aspecto, que está íntimamente relacionado con el tema de la inmigración (en especial aquella proveniente de países musulmanes) y la formación de grandes barrios de inmigrantes totalmente segregados, es el que le da su gran atractivo a los Demócratas Suecos y sus enormes éxitos entre la población obrera, así como en las ciudades pequeñas y el medio semirural. Esto explica el gran trasvase de votos desde la socialdemocracia, pero también desde los conservadores, hacia los Demócratas Suecos.

Por último, también crece el Partido de Izquierda (el ex Partido Comunista), que probablemente obtendrá en torno al 10% por ciento de los votos, confirmando una tendencia europea hacia el crecimiento de los extremos políticos y un deterioro acelerado de las viejas alianzas y consensos que le daban estabilidad al sistema.

En fin, Suecia va hacia tiempos convulsos a pesar de tener una economía vigorosa. Como en muchas otras partes, las cuestiones identitarias tienden a tomar el rol que antes tenía la economía a la hora de decidir el voto de una gran parte de la población”.

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