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Elecciones USA 2018: Gobierno, y América, divididos

Javier Rupérez

Javier Rupérez en imagen de Casa América

Por Javier Rupérez, Embajador de España, para el Patronato de la Fundación FAES

“Como suele ser habitual en las elecciones americanas de “medio mandato”, los electores han optado por fraccionar el poder del Ejecutivo y otorgar a la oposición la mayoría en una de las Cámaras legislativas. Para la segunda mitad de su tiempo en la Casa Blanca, Trump tendrá que habérselas con una Cámara de Representantes con predominancia demócrata. Es el “gobierno dividido” que los politólogos locales tienen por beneficioso para la evolución del país: Ejecutivo y Legislativo no tienen más remedio que negociar, y colaborar, sobre las cuestiones y respuestas que el país demanda. Pero los republicanos mantienen y aumentan su ventaja en el Senado y los demócratas, aun adquiriendo la mayoría, no llegan a los niveles en que los republicanos se habían previamente situado. Sentimientos encontrados para unos y para otros.

Sin tener el Senado a su disposición es prácticamente imposible que los demócratas imaginen la posibilidad de abrir un proceso de “impeachment” contra Trump. Pero su mayoría en la Cámara les otorga la posibilidad de aumentar sobre la Casa Blanca su capacidad de presión, a la que seguramente se añadirán los resultados que arrojen las acciones investigadoras del Fiscal Especial, Robert Mueller. Y la iniciativa legislativa vuelve a ser suya, por primera vez en ocho años.

El “gobierno dividido” es el adecuado reflejo de la “América dividida” entre poblaciones rurales que votan republicano y ciudadanos urbanitas que votan demócrata. Es en el colegio electoral que elige al presidente donde mejor se refleja esa realidad, que en definitiva fue la que llevó a Trump a la Casa Blanca y que encarna la base que con tanta asiduidad cultiva el mandatario. Los resultados de ahora mismo, a los que ha colaborado como si fuera él mismo candidato en los comicios, contribuirán seguramente a confirmarle en sus creencias y tácticas populistas y divisorias y a perfilar para las presidenciales de 2020 un Partido Republicano “a lo” Trump. El primer análisis de los resultados individuales muestra que la noción del “republicano moderado” corresponde a una especie a extinguir. Al menos mientras Trump ocupe la mansión presidencial.

Las elecciones de este 2018 han mostrado, por lo demás, un notable aumento en la voluntad participativa y un no menos significativo incremento en la variedad de los representantes nacionales, estatales y locales cuyos puestos estaban en competición. Entre ellos, en su mayoría demócratas, destacan los afroamericanos, hombres y mujeres. Y la presencia, por primera vez en la vida política del país, de mujeres originarias de las tribus nativas o de religión musulmana. También de representantes incluidos en el colectivo LGTB. Una mención especifica merece la hispana Alexandra Ocasio Cortez, que con 29 años se ha convertido en la congresista mas joven en la historia de la Cámara, elegida por un distrito de Nueva York y ejemplo visible de una nueva generación de demócratas sonoros y radicales.

Tendrán razón los demócratas en felicitarse por su victoria en la Cámara de Representantes, aunque los votantes no les hayan otorgado la “marea” electoral que deseaban. Y los resultados no les eximen de buscar respuesta a la asignatura pendiente: quién, cómo y para dónde dirigirá el Partido de aquí a las presidenciales de 2020 con posibilidades de volver a la Casa Blanca. Y tendrán razón los republicanos en conformarse con una derrota dulcificada por el aumento de su mayoría senatorial, al tiempo que se acomodan a la creciente realidad: más que probablemente será Donald Trump candidato a las próximas presidenciales. Todo lo cual, si alguna cosa, demuestra al menos un importante dato: la vitalidad de la democracia en América. Alexis de Tocqueville sigue teniendo razón”.

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