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“El nacionalismo vasco, de los guiños a los hechos”

Amaya Fernández

Amaya Fernández

Por Amaya Fernández, secretaria general del PP vasco

“Ya es un hecho. El partido de Gobierno en Euskadi ha decidido envolverse en la bandera de todos los vascos para poner en riesgo el desarrollo y la estabilidad de todos. Se constata en la arena política y lo constatan los ciudadanos vascos, cansados de que mientras un sector del PNV dice que no aspira a seguir los pasos del independentismo catalán, los nacionalistas se presenten en la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco con el lazo amarillo de apoyo al procés en la solapa de la americana. Con todo, en los últimos días el PNV ha consumado su paso de los guiños a los hechos de la mano de Gure Esku Dago, hermano pequeño de la ANC catalana al que el Euzkadi Buru Batzar parece querer alimentar hasta que se haga mayor y se convierta en una amenaza real para el desarrollo de los vascos.

Para caer en la cuenta del riesgo que supone para todos que el doble discurso nacionalista termine de decantarse por colectivos radicales, es importante explicar y exponer qué es Gure Esku Dago, plataforma a la que el PNV ha decidido respaldar movilizando a las bases del partido en torno a ella. Gure Esku Dago no sólo asegura sin tapujos que trabaja por la autodeterminación del ‘pueblo vasco’. Además, a raíz del procés causante de un tremendo caos político, económico y social en Cataluña, se ha convertido en la organización que promueve en Euskadi la movilización social en torno al independentismo catalán.

En 2017 hizo un llamamiento a la participación en manifestaciones celebradas en apoyo al procés en Cataluña. Se sumaron Bildu, Podemos y el PNV. Si bien en 2016 había convocado consultas soberanistas en una treintena de pueblos y pincharon con un 29% de participación, en 2017 empeoraron sus números con una participación del 24% (todo ello teniendo en cuenta que convocaban a menores de edad). Ante el claro hartazgo ciudadano alrededor de aventuras rupturistas, el PP vasco alertó el 18 de enero de que no se entendía que la caída de la participación de las consultas de Gure Esku Dago estuviese siendo acompañada de un notable aumento de la participación en ellas de cargos de peso del PNV.

Por todo ello, porque Gure Esku Dago es la mano que mece la cuna de la inestabilidad en Euskadi, pedimos entonces al lehendakari que no frenase el descalabro de la ANC vasca. ¿Qué hizo Iñigo Urkullu? El 25 de enero celebró una reunión pública en Lehendakaritza con los portavoces de Gure Esku Dago, que le pidieron implicación. Y han logrado la implicación del nacionalismo vasco.

La misma semana en que las encuestas publicadas por el propio Gobierno vasco evidencian que el sentimiento independentista y rupturista está bajo mínimos en Euskadi, el PNV, tras reunirse de nuevo con la plataforma secesionista, facilitó acceso a sus bases para que Gure Esku Dago las movilizase a favor de la autodeterminación.

El último episodio ha girado en torno a la cadena humana celebrada el pasado domingo. Participando en ella al dictado de sus siglas políticas, renunciaron a representar a los vascos para limitarse a representar a su partido los alcaldes de las tres capitales vascas –el primer edil de San Sebastián, Eneko Goia, se atrevió ayer a dar lecciones de responsabilidad al PP vasco– y los tres diputados generales. Hasta la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, se tomó la licencia de vulnerar el principio de neutralidad de su cargo y tomó partido en la iniciativa, siguiendo así los pasos de su homólogo catalán, Roger Torrent.

Decir ‘sí’ a Gure Esku Dago no sólo es decir ‘sí’ a la ruptura social. También es estar a favor de que los hosteleros vascos reciban presiones vía carta instando a destinar ‘el 10% de las ganancias de ese día’ a Gure Esku Dago. Estas misivas, según ha desvelado hoy el periodista de la COPE Santiago Ruiz de Azúa, se entregaron a los hosteleros días antes de la cadena humana celebrada el pasado domingo. Primero se entregaban las cartas y posteriormente miembros de la organización, cara a cara, recorrían los bares pidiendo ese 10%. ‘Nos pasaremos entre el 6 y el 9 de junio’, reza la carta.

La postura del nacionalismo vasco no sólo amenaza la estabilidad de los vascos, sino que deja al descubierto peligros incongruencias. De un lado, evidencia el doble discurso del partido de Gobierno en Euskadi, hoy más pendiente de generar problemas abonando el terreno de la división que de proponer soluciones en ámbitos como el empleo, la educación o la sanidad, ámbitos con problemas reales cuya gestión sí nos preocupa a los vascos no independentistas. De otro lado, destapa la tibia y débil postura de los socialistas vascos, cuya integración en Gobierno vasco, Gobiernos forales o municipales se ha traducido en una presencia testimonial alejada de la responsabilidad y justificada únicamente por la voluntad de tocar poder en Euskadi, un poder que no es tal cuando ante hechos tan graves la respuesta es el inmovilismo cómplice”.

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