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Un millón de especies están amenazadas

Tortuga

Los océanos están muy deteriorados (Foto: IPBES)

Un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos ya están «gravemente alterados» y más de un 85% de los humedales que existían en 1700 se han perdido

Uno de los ocho millones de especies de animales y plantas conocidas están amenazadas de extinción y podrían desaparecer en pocas décadas si no se toman medidas urgentes.

Según un informe de la ONU, la naturaleza se deteriora a una velocidad nunca vista por culpa de la demanda de más comida y combustible. Un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos ya están «gravemente alterados» y más de un 85% de los humedales que existían en 1700 se han perdido.

Desde 1980 las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado y elevado las temperaturas globales promedio en al menos 0.7 grados centígrados. El cambio climático ya está afectando a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética.

El informe, de 1.800 páginas y elaborado por el Panel Internacional de Expertos en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) de Naciones Unidas, el equivalente al IPCC sobre cambio climático, asegura que esta tendencia se puede frenar pero sólo «con cambios transformadores» en todos los aspectos de las interacciones humanas con la naturaleza.

Desde 1970 la población se ha doblado y el comercio internacional se ha multiplicado por 10. Entre 1980 y el año 2000 los bosques tropicales han perdido 100 millones de hectáreas, principalmente para criar ganado en Suramérica y crear plantaciones de palma en el sudeste asiático.

La investigación científica más completa y rigurosa sobre los ecosistemas hecha hasta la fecha y que analiza el estado de la biodiversidad mundial por primera vez desde hace 14 años, concluye que el impacto humano está causando una pérdida masiva de especies que podría ser considerada como la sexta extinción de la Tierra. Sin lugar a dudas, hoy hay más especies en peligro de extinción que en ningún otro momento de la historia humana.

Los principales sectores responsables de la devastación actual son la ganadería, agricultura y pesca industriales, las grandes infraestructuras, la minería, la extracción de combustibles, la tala, las plantaciones y la biomasa a gran escala, junto con el crecimiento “ilimitado” y el consumo exacerbado.

Todas estas actividades humanas han alterado significativamente la mayor parte de los mares y el suelo. Los cambios de usos del suelo, la explotación de especies, el cambio climático y los elevados niveles de consumo se han incrementado en los últimos años hasta niveles sin precedentes. Por ejemplo, el 66% de los mares muestra una alteración severa por el impacto humano, lo que está provocando el declive en la cantidad y diversidad de vida marina.

Asimismo, el informe alerta de que los actuales mecanismos para proteger los océanos no están funcionando. A día de hoy, sólo el 3% de las aguas internacionales están protegidas y no hay instrumentos legales que permitan la creación de santuarios en aguas internacionales. Además, el estudio destaca la relevancia del conocimiento y los modos de vida de las comunidades locales e indígenas para el mantenimiento de la biodiversidad. 

El trabajo del IPBES concluye que la mayoría de los objetivos sobre protección de la naturaleza fijados por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para 2020 -conocidos como objetivos Aichi- no se van a cumplir, lo que echa por tierra la mitad de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS). Esta alarmante situación requiere acciones urgentes para proteger bosques y océanos del mundo, así como un cambio radical en los sistemas de producción y de consumo.

A raíz de la publicación del informe Greenpeace reitera la necesidad de un Tratado Internacional de los océanos que proteja como mínimo el 30% de los océanos para 2030. La protección de los bosques también es vital para detener la pérdida de biodiversidad. Y para ello, es clave el uso sostenible del suelo. Cualquier aumento en la superficie agrícola para producir piensos destinados a la ganadería industrial implica más deforestación y la destrucción de hábitats naturales, alerta la organización ecologista, que cree «urgente y necesario conseguir que el consumo y la producción de carne y lácteos se reduzcan un 50% a nivel global para 2050». La ganadería industrial, que emplea un 80% de los terrenos agrícolas para alimentar al ganado, es también responsable de la deforestación del 70% del Amazonas. 

Los bosques ocupan el 36,5 por ciento de la superficie de España

Puede acceder aquí al boletín sobre cambio climático de la Organización Meteorológica Mundial

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