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Donald Trump rompe relaciones con la OMS

Donald Trump

Trump destinará el dinero que EEUU donaba a la OMS para paliar los efectos de la pandemia en su país

Debido al ‘completo control’ ejercido por China

Y limita la relación especial de EEUU con Hong Kong después de que la Asamblea Nacional China haya aprobado la Ley de Seguridad Nacional

El presidente de los EEUU, Donald Trump, anunció este viernes la ‘ruptura’ de la relación de su país con la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el ‘completo control’ que ejerce sobre ella China a pesar de que solo paga 40 millones de dólares al año mientras Washington contribuye con 450 millones anuales.

‘Hemos planteado reformas detalladas que deben ser puestas en marcha y con las que la organización debe comprometerse, pero se han negado a actuar’, dijo ayer Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca, durante la que se preguntó ‘¿por qué China no dejó a la gente salir de Wuhan para ir a otras partes del país (al comienzo de la pandemia) pero sí les permitió viajar al extranjero?’.

El 15 de abril el mandatario estadounidense retiró los fondos que anualmente los USA aportan a la OMS. Y algo más de un mes después, el 19 de mayo, envió una carta al director general de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la que le recordó los ‘errores’ cometidos por la Organización en esta crisis sanitaria mundial.

Primero, ignoró sistemáticamente los informes creíbles sobre la propagación del virus en Wuhan a principios de diciembre de 2019 o incluso antes, incluidos los informes del diario médico Lancet.

Después no investigó de manera independiente los informes creíbles que contradecían directamente los reportes del gobierno chino, incluso las que provenían de fuentes dentro del propio Wuhan.

Trump recordó a Tedros que, como muy tarde, el 30 de diciembre de 2019, la Organización Mundial de la Salud en Beijing sabía que había una ‘gran preocupación de salud pública’ en Wuhan. Entre el 26 de diciembre y el 30 de diciembre, los medios de comunicación chinos destacaron la evidencia de un nuevo virus emergente de Wuhan. Además, el Dr. Zhang Jixian, médico del Hospital Provincial de Medicina Integrada China y Occidental de Hubei, dijo a las autoridades sanitarias de China que un nuevo coronavirus estaba causando una enfermedad nueva que, en ese momento, afectaba a aproximadamente 180 pacientes.

Al día siguiente, las autoridades taiwanesas comunicaron a la OMS la transmisión de un nuevo virus de humano a humano. Sin embargo, la Organización no compartió ninguna de esta información crítica con el resto del mundo, probablemente por razones políticas.

Otro doctor, Zhang Yongzhen, del Centro de Clínica de Salud Pública de Shanghai, comunicó el 5 de enero de 2020 a las autoridades chinas que había secuenciado el genoma del virus. Sin embargo, no hubo publicación de esta información hasta seis días después, cuando Zhang la publicó en línea. Al día siguiente, las autoridades chinas cerraron su laboratorio, algo que la OMS silenció.

Aparte de hacer repetidas afirmaciones sobre el coronavirus extremadamente inexactas o engañosas, el 14 de enero de 2020 la Organización Mundial de la Salud afirmó lo ahora desacreditado incluso por China: que el coronavirus no podía transmitirse entre humanos. ‘Las investigaciones preliminares realizadas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de transmisión de humano a humano de el nuevo coronavirus (2019-nCov) identificado en Wuhan, China’, dijo la OMS en conflicto directo con los informes censurados de Wuhan.

Según estos informes, el 21 de enero de 2020, el presidente de China, Xi Jinping, lo presionó para que no declarara el brote de coronavirus como una emergencia. Tedros cedió a esta presión y dijo al mundo que el coronavirus no representaba una Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional. Poco más de una semana después, el 30 de enero de 2020, una abrumadora evidencia contraria le obligó a cambiar de rumbo.

El 28 de enero de 2020, después de reunirse con el presidente Xi en Beijing, elogió al gobierno chino por su ‘transparencia’ con respecto al coronavirus al anunciar que China había establecido un ‘nuevo estándar para el control de brotes’. ‘ No mencionó que China, para entonces, había silenciado o castigado a varios médicos por denunciar el virus y restringió a las instituciones chinas de publicar información al respecto.

Incluso después de declarar tardíamente el brote como una Emergencia de Salud Pública, China no permitió  que un equipo de expertos médicos internacionales de la Organización Mundial de la Salud entrase al país hasta dos semanas después, el 16 de febrero de 2020. Incluso entonces, al equipo no se le permitió visitar Wuhan hasta los últimos días de su visita. Sorprendentemente, la Organización Mundial de la Salud guardó silencio cuando China negó por completo a los dos miembros estadounidenses del equipo el acceso a Wuhan.

También elogió enérgicamente las estrictas restricciones de viajes nacionales de China, pero estuvo inexplicablemente en contra del cierre de la frontera de los Estados Unidos o la prohibición, con respecto a las personas que salían de China. Esto ‘fue mortal, ya que otros gobiernos, basándose en sus comentarios, retrasaron la imposición de restricciones que salvan vidas en los viajes hacia y desde China. Increíblemente, el 3 de febrero de 2020, reforzó su posición, opinando que debido a que China estaba haciendo un gran trabajo protegiendo al mundo del virus, las restricciones de viaje estaban ‘causando más daño’. Sin embargo, el mundo supo luego que, antes de bloquear a Wuhan, las autoridades chinas habían permitido que más de cinco millones de personas abandonaran la ciudad y que muchas de ellas viajaron a destinos internacionales en todo el mundo.

A partir del 3 de febrero de 2020, China presionó fuertemente a los países para levantar o prevenir las restricciones de viaje. Esta campaña de presión fue reforzada por las declaraciones incorrectas de Tedros que le decía al mundo que la propagación del virus fuera de China era ‘mínima y lenta’ y que ‘las posibilidades de que esto fuera a cualquier lugar fuera de China [eran] muy bajas’.

El 3 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud citó datos oficiales chinos para minimizar el riesgo muy grave de propagación asintomática, diciéndole al mundo que ‘COVID-19 no se transmite tan eficientemente como la influenza’ y que, a diferencia de la influenza, esta enfermedad no fue impulsada principalmente por ‘personas infectadas pero aún no enfermas’. La evidencia de China, dijo la Organización Mundial de la Salud al mundo, ‘mostró que solo el uno por ciento de los casos notificados no tienen síntomas, y la mayoría de estos casos desarrollan síntomas en dos días’. Sin embargo, muchos expertos, citando datos de Japón, Corea del Sur y otros lugares, cuestionaron enérgicamente estas afirmaciones. Ahora está claro que las afirmaciones de China, repetidas al mundo por la Organización Mundial de la Salud, eran muy inexactas.

Cuando finalmente declaró el virus como una pandemia el 11 de marzo de 2020, el virus había matado a más de 4.000 personas e infectado a más de 100.000 personas en al menos 114 países de todo el mundo.

El 11 de abril de 2020, varios embajadores africanos escribieron al Ministerio de Relaciones Exteriores de China sobre el trato discriminatorio de los africanos relacionados con la pandemia en Guangzhou y otras ciudades de China. Sabía que las autoridades chinas estaban llevando a cabo una campaña de cuarentenas forzadas, desalojos y denegación de servicios contra los nacionales de estos países. No ha comentado sobre las acciones racialmente discriminatorias de China. Sin embargo, usted ha calificado sin fundamento como quejas racistas de Taiwán sobre su mal manejo de esta pandemia.

Durante toda esta crisis, la OMS ha insistido curiosamente en elogiar a China por su supuesta ‘transparencia’. Siempre se ha unido a estos homenajes, a pesar de que China ha sido todo menos transparente. A principios de enero, por ejemplo, China ordenó que se destruyeran muestras del virus, privando al mundo de información crítica. Incluso ahora, China sigue socavando el Reglamento Sanitario Internacional al negarse a compartir datos precisos y oportunos, muestras virales y aislamientos, y al retener información vital sobre el virus y sus orígenes. Y, hasta el día de hoy, China continúa negando el acceso internacional a sus científicos e instalaciones relevantes, todo mientras echa la culpa ampliamente e imprudentemente y censura a sus propios expertos.

La OMS no ha pedido públicamente a China que permita una investigación independiente sobre los orígenes del virus a pesar del reciente respaldo por parte de su propio Comité de Emergencia. El hecho de que la Organización Mundial de la Salud no lo haya hecho ha llevado a los estados miembros de la OMS a adoptar la Resolución ‘Respuesta COVID-19’ en la Asamblea Mundial de la Salud de este año, que se hace eco de la petición de los Estados Unidos y de muchos otros países para que la OMS tenga una dirección imparcial e independiente y se haga  una revisión exhaustiva de cómo ha manejado la crisis. La resolución también exige una investigación sobre los orígenes del virus.

‘Quizás peor que todas estas fallas es que sabemos que la Organización Mundial de la Salud podría haberlo hecho mucho mejor pues hace solo unos años, bajo la dirección de otro director, la Organización Mundial de la Salud mostró al mundo cuánto tiene para ofrecer. En 2003, en respuesta al brote del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) en China, el director general de la OMS Harlem Brundtland declaró el primer aviso de emergencia de la Organización Mundial de la Salud en 55 años, recomendando no viajar hacia y desde el epicentro de la enfermedad en el sur de China. Tampoco dudó en criticar a China por poner en peligro la salud mundial al intentar encubrir el brote a través de su método habitual de arrestar a los denunciantes y censurar a los medios. ‘Se podrían haber salvado muchas vidas si hubiera seguido el ejemplo del Dr. Brundtland’, reprocha Trump a Tedros.

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