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Donald Trump acepta reunirse con Kim Jong-Un en mayo

Donald Trump

Donald Trump en un acto reciente con la comunidad latina (Youtube)

Las sanciones económicas que pesan sobre Corea del Norte seguirán en vigor hasta alcanzar un acuerdo

El presidente de EEUU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, se reunirán en mayo en un lugar aún por determinar para explorar una desnuclearización de la península coreana.

Trump aceptó encontrarse con Kim Jong-un tras recibir una propuesta del líder norcoreano que le trasladaron ayer emisarios surcoreanos. Precisamente, el anuncio lo realizó el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong.

Para iniciar la negociación, Kim Jong-un ofreció suspender sus ensayos nucleares y de misiles balísticos y también se mostró dispuesto a abordar la desnuclearización de la península de Corea. Por su parte, Trump advirtió de que mantendrá las sanciones económicas contra Pyongyang hasta “alcanzar un acuerdo”. Una actitud que mantendrá también la Unión Europea que ha implementado restricciones sobre las transacciones con carbón, hierro y mineral de hierro procedentes de Corea del Norte, y ha prohibido las importaciones de cobre, níquel, plata y cinc procedentes del país gobernado por Kim Jong-un.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha dado la bienvenida al “cambio” en la postura de Corea del Norte y a su voluntad de dialogar con EEUU y suspender sus programas armamentísticos. Abe atribuye este cambio de postura a las sanciones económicas que recaen sobre Pyongyang.

Trump aprovechó el día de ayer para confirmar la imposición de aranceles de un 25% a las importaciones de acero y de un 10% a las de aluminio anunciada la pasada semana. El presidente norteamericano excluyó en principio de esta polémica medida a Canadá y México, aunque haya descrito las prácticas comerciales en estos mercados como “un asalto” a EEUU. En este sentido, defendió el traslado de empresas a su país por razones de seguridad nacional. Asimismo, ofreció exenciones a los aranceles al acero y el aluminio a los países que traten a Washington “con justicia al comerciar”.

Las cifras que maneja Trump para “proteger” las acereras norteamericanas son las siguientes: La capacidad mundial de exceso de acero ha alcanzado los 737 millones de toneladas métricas. En 2016, el exceso de producción de aluminio de China ascendió a 3,9 millones de toneladas métricas, más de cuatro veces la producción de los EEUU. Esto ha hecho que las fundiciones de aluminio estadounidenses se hayan enfrentado a una arremetida de aluminio barato procedente del exterior. Tanto, que en 2016 las importaciones representaron el 90% de la demanda total de aluminio primario, frente al 66% en 2012.

Para el empleo ha sido demodelor. El número de puestos de trabajo perdidos en las fábricas de hierro y acero norteamericanas ha sido mayor de 54.000 desde el comienzo de 2000. Sólo en la producción de alúmina y aluminio se han perdido 40.000 empleos en los últimos 18 años.

A pesar del considerable crecimiento en la demanda, seis fundiciones de aluminio estadounidenses han cerrado desde 2012. Y esto, en opinión del presidente norteamericano, no tiene sentido porque, en una industria en la que la mano de obra es tan cualificada, en caso de volver a necesitar aumentar la producción se tendría que echar mano de importaciones por la falta de “actualización” de la mano de obra. En definitiva, se trata de una amenaza para la seguridad nacional.

En estos momentos, Canadá y México están renegociando con EEUU el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN) pero no hay que olvidar que Trump ya retiró a EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica nada más comenzar su mandato.

Trump exigió, además, concesiones a la UE, tras quejarse de que el trato a los vehículos estadounidenses es injusto, amenazando con subir también los aranceles a las importaciones de vehículos desde Europa.

Tras el anuncio, el senador republicano Jeff Flake anunció que presentará un proyecto de ley para anular la medida, también criticada por el presidente del Comité Financiero del Senado, Orrin Hatch.

Al otro lado del ‘charco’, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, consideró que la UE “debería ser excluida” de las medidas arancelarias aprobadas, al ser la UE “un aliado cercano de EEUU”.

Por su parte, el Ministerio de Comercio chino advirtió de que tomará medidas contra la nueva imposición, además de pedir la retirada “lo antes posible” de los nuevos aranceles.

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