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Rusia y Turquía logran un «frágil» alto el fuego en Siria

Vladimir Putin

Putin está fortaleciendo su posición en la zona (Foto: Krenlim)

Putin y Erdogan excluyen al saliente Barack Obama de estas negociaciones

El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció ayer un alto el fuego general en la República Árabe Siria entre los grupos rebeldes y el gobierno del presidente Bachar al Asad, en guerra desde marzo de 2011.

El acuerdo será vigilado por Rusia y Turquía. Putin y Erdogan han excluido de este pacto a los EEUU.

Putin detalló en una reunión con sus ministros de Defensa y de Exteriores que se han firmado tres documentos: el del alto el fuego entre el gobierno sirio y la oposición armada, otro sobre medidas para el control del régimen de cese de hostilidades y un tercero en el que se comprometen a emprender conversaciones de paz para poner fin al conflicto.

El Gobierno de Damasco y las principales fuerzas de la oposición aceptaron los términos de una tregua «muy frágil» en palabras del propio Putin, que debe dar pie a nuevas negociaciones de paz el mes que viene en Astaná, la capital de Kazajstán.

El mediador de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, espera que las negociaciones previstas en Astaná sean fructíferas y sienten la base para el inicio de conversaciones de paz a partir del 8 de febrero en la sede de la ONU en Ginebra.

El mandatario ruso habló ayer por teléfono con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Ambos acordaron fortalecer la cooperación antiterrorista y señalaron que el cese del alto el fuego no se aplicará a los grupos terroristas, en particular al ISIS y Jabhat al-Nusra, así como a las Unidades de Protección Popular (YPG), los kurdos sirios, a los que Turquía considera terroristas.

Más tarde habló con el presidente sirio, Bashar al-Assad, quien garantizó que respetará los acuerdos alcanzados gracias a la mediación ruso-turca. Más de 250.000 muertos y millones de desplazados y refugiados son las cifras más crueles de una guerra que dura casi 6 años.

Los tres implicados coincidieron en que las conversaciones de Astana pueden ser un paso importante hacia una resolución pacífica de la guerra en Siria pero, según informó el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, tan sólo dos horas después del inicio de la tregua -a partir de la medianoche de este 30 de diciembre- se produjo un enfrentamiento en la provincia de Hama.

Sin embargo este acuerdo cuenta con el visto bueno de la mayoría de los «rebeldes». Como explicó el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, delegados rusos y turcos han estado los últimos dos meses conversando con los líderes de los siete grupos que conforman la oposición moderada siria y que han aceptado el pacto de cese de hostilidades. Estos grupos controlan la mayor parte de las áreas en las regiones centrales y septentrionales de Siria que no están bajo el control del gobierno de Damasco y cuentan con más de 60.000 combatientes. Los comandantes de las principales fuerzas de oposición han participado en las conversaciones y todos juntos, según el Ministerio de Exteriores turco han acordado «detener todos los ataques armados, incluidos los aéreos, y no expandir las áreas que tiene bajo su control».

Paralelamente, se han mantenido encuentros con el gobierno sirio. Por eso se han podido firmar los tres acuerdos básicos que establecen el alto el fuego, un régimen de supervisión del mismo y el modo de organizar conversaciones sobre un arreglo de paz del conflicto sirio. También Irán ha participado en este nuevo intento de paz en Siria. El plan de Putin es que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas «oficialice» los documentos firmados y que aumenten los países garantes del acuerdo.

El presidente ruso ya ha hablado con el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi, y su idea es hacerlo en las próximas horas con los máximos responsables de Arabia Saudita, Qatar, Irak y Jordania. Putin espera que «una vez que el gobierno de Donald Trump asuma el cargo en EEUU, también se unan para trabajar en equipo».

Vladimir Putin ha fortalecido su posición en la zona. Y seguirá haciéndolo. Tal y como adelantó su ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, si este acuerdo de paz funciona, Rusia reducirá su presencia militar en Siria pero seguirá «sin duda» luchando contra el terrorismo internacional y «apoyando al legítimo gobierno sirio». Y, «por supuesto, llevaremos a cabo los acuerdos que hemos alcanzado, incluido el desarrollo de nuestra base militar en Tartus y la base aérea de Hmeimim».

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