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Reunión extraordinaria del JAI tras los atentados yihadistas de Bruselas

Bruselas

La presencia policial y militar en Bruselas es constante

El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, reprocha al Parlamento Europeo que no haya aprobado aún el registro de pasajeros

España se mantiene en el nivel 4 de alerta antiterrorista [1]

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, participa hoy en Bruselas en la Reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea (JAI), convocada de urgencia tras los atentados terroristas en Bélgica [2].

En la reunión los ministros del Interior de la UE analizarán las medidas concretas contra el terrorismo que se vienen trabajando en los Consejos JAI. Está previsto que aprueben una declaración conjunta.

La reunión se produce después de que la fiscalía belga haya identificado a los tres terroristas suicidas que atentaron el pasado martes en Bruselas y que dejaron 31 muertos y más de 300 heridos.

Se trata de los hermanos Ibrahim y Khalid El Bakraoui, nacidos en Bruselas y con antecedentes penales no relacionados con el terrorismo. Ibrahim hizo estallar la bomba en el aeropuerto de Zaventem junto a un tercer terrorista no identificado, si bien los medios belgas informaron de que se trata de Najim Laachraoui, también belga y cuyo ADN fue encontrado en el material explosivo utilizado en los atentados de París del pasado 13 de noviembre. Khalid detonó la bomba en la céntrica estación de metro de Maelbeek. Un cuarto terrorista, que depositó una maleta con explosivos en el aeropuerto que no llegó a detonar, no ha podido ser identificado y está huido.

La pista de los tres miembros del comando que atentó en el aeropuerto se pudo seguir gracias al testimonio del taxista que los llevó, el cual indicó a los investigadores la dirección de la que habían salido con pesados equipajes. En la vivienda, situada en el distrito de Anderlecht, la policía encontró 15 kilos de explosivos, detonadores y clavos. En una papelera encontraron un ordenador que contenía el testamento de Ibrahim El Bakraoui, en el que decía sentir que la policía le pisaba los talones y que si perdía tiempo corría el riesgo de «terminar en una celda».

En septiembre, Laachraoui fue objeto de un control en la frontera austrohúngara, cuando viajaba en compañía de Salah Abdeslam, detenido el pasado viernes en Bruselas y huido tras los atentados de París, y de Mohamed Belkaid, abatido por la policía tres días antes en la capital belga.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, aseguró ayer que su país detuvo en junio a Ibrahim El Bakraoui en Gaziantep, provincia turca fronteriza con Siria, y que fue deportado. Erdogan dijo que se remitió una nota a las embajadas belga y holandesa informando sobre la deportación, identificándole como posible «combatiente extranjero» de grupos yihadistas, y lamentó que fuese liberado porque «Bélgica no consideró que tuviese relación con el terrorismo».

El ministro de Justicia belga, Koen Geens, puntualizó las afirmaciones de Erdogan y dijo que «no hubo una extradición» de Ibrahim El Bakraoui a Bélgica, sino que se trataría de «un reenvío a la frontera siria por parte de Turquía».

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró ayer que si todos los Gobiernos hubieran aplicado las propuestas aprobadas tras los atentados de París «la situación no sería la de hoy».

Juncker criticó al Parlamento por no terminar de aprobar el registro de pasajeros en la UE [3] y censuró a los lobbies por poner obstáculos a la Directiva sobre el control de armas. «Francia hizo peticiones, la Comisión hizo propuestas y los Gobiernos debieron haber tomado conciencia del problema antes de que se produjeran estos acontecimientos trágicos», enfatizó el presidente de la Comisión, que también reclamó «un aumento de la colaboración entre los servicios secretos europeos».

Junto a Juncker, el primer ministro francés, Manuel Valls, que visitó la sede de la Comisión en Bruselas, insistió en que «estamos en guerra» y apuntó que en los próximos años los socios de la UE tienen que «invertir masivamente en sistemas de seguridad adecuados ante la amenaza a la que nos enfrentamos».

El comisario de Interior, Dimitris Avramopoulos, que convocó la reunión de los JAI, ha hecho un llamamiento para «reforzar la coordinación y el intercambio de información entre los servicios de inteligencia», si bien reconoció que hay «una laguna de confianza». Por su parte, la Alta Representante de la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, asegura que «el problema es que las decisiones que ya se han tomado no se están siguiendo».