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La UE estudia aumentar su contribución a la UNRWA

UNRWA

Pierre Krahenbuhl, Alto Comisionado de UNRWA, está buscando fondos (Foto: UNRWA)

EEUU ha suspendido su aportación al programa de ayuda a los refugiados palestinos

La semana pasada, el presidente norteamericano, Donald Trump, decidió recortar 200 millones de dólares del presupuesto anual que los EEUU destinan a la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio.

Se trata de un tercio de la ayuda externa que recibe la Agencia, de la que EEUU ha sido históricamente el mayor contribuyente aunque la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros sean, colectivamente, los principales aportadores a su presupuesto.

La UNRWA tiene casi setenta años de existencia y desarrolla programas de salud, educación y ayuda alimentaria para unos 3 millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano y Jordania, cifra que la ONU eleva a 5,3 millones.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lamentó el viernes la decisión tomada por Estados Unidos porque «contribuye a la inestabilidad de la región». En un comunicado emitido por la oficina de su portavoz, Guterres destacó que la UNRWA pasa por graves dificultades económicas después de que Estados Unidos recortara el pasado mes de enero de 360 a 60 millones su contribución anual.

Guterres, que ha pedido a EEUU que reconsidere su decisión, espera que la Unión Europea y otros miembros de la comunidad internacional, incluidos muchos Estados árabes, apoyen la continuidad de la UNWRA.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE han discutido cómo garantizar la asistencia a los palestinos refugiados en su reunión informal celebrada en Viena el 30 y 31 de agosto. Y parece que la UE hará «un esfuerzo suplementario».

España ya ha anunciado que realizará en las próximas semanas una aportación extraordinaria a UNRWA a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El Gobierno español teme una «grave crisis humanitaria» y enviará a un representante a la Conferencia de Donantes convocada por Jordania durante la próxima Asamblea general de las Naciones Unidas que se inicia a finales de septiembre.

Pero ¿por qué el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha dejado de asistir a la UNRWA? Básicamente porque, asegura, se trata de «una organización corrompida e ineficaz».

En diciembre de 1949 la Asamblea General de la ONU decidió crear el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR) para todos los Refugiados del mundo menos para un grupo. Para los refugiados palestinos se creó otra agencia, la UNRWA (United Nations Relief and Works Agency), cuyo actual comisionado general es Pierre Krahenbuhl. Desde la Agencia creen que la decisión de los Estados Unidos está relacionada con las tensiones con los dirigentes palestinos tras reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Las organizaciones pro israelíes defienden que se trata de una trampa conceptual que los antisemitas usan como ariete contra Israel y para perpetuar el conflicto palestino israelí. Apoyan su teoría en que mientras ACNUR ha atendido desde su creación a más de 50 millones de refugiados… que ya no son refugiados, UNWRA, en cambio, comenzó a atender a 711.000 personas, que ahora la propia ONU cifra en más de 5 millones. Esto, dicen, significa que «para la UNRWA, no existe un solo refugiado que haya perdido su status de tal».

«Es una de las grandes estafas del conflicto árabe-israelí». Para el Alto Comisionado, «refugiado» es aquel «que se encuentra fuera del país del que es ciudadano por miedo fundado a ser perseguido por razones de raza, religión, ciudadanía, pertenencia a un colectivo determinado, o concepción política determinada». UNRWA, en cambio, otorgó ese status «a todo aquel cuyo lugar de residencia regular entre junio de 1946 y mayo de 1948 era Palestina y perdió tanto su casa como su fuente de ingresos como resultado del conflicto árabe-israelí».

Ben Dror Yemini explica en su libro La industria de la mentira (Taasiát Hashekarim o, en inglés, Industry of lies), que solo después de la Segunda Guerra Mundial, más de 20 millones de personas se convirtieron en refugiados. Otros 14 millones se generaron cuando la India y Pakistán se dividieron en dos Estados. Y también los judíos de los países árabes tuvieron su «Naqba» (palabra árabe que significa «catástrofe», utilizada por los palestinos), que provocó que 850.000 de esos judíos se convirtieran en refugiados. Hoy no existe comunidad judía en prácticamente ningún país árabe.

En este punto, el autor apunta otra «anomalía». La UNRWA otorga el status de refugiado también a los descendientes de aquellos primeros palestinos, generación tras generación. No hay límite. Además, para la Agencia obtener la ciudadanía de cualquier Estado no afecta al estatus de refugiado. Por último, la definición que la UNRWA hace de refugiado no depende de su situación económica.

EEUU quiere resolver este problema perpetuo recortando los fondos que luego se transfieren a la Autoridad Palestina, a la que, por otra parte, acusa de invertir millones de dólares en promocionar el terrorismo en la región. La UE se alinea con la solución de dos Estados que impulsa la ONU y que «incluirá la cuestión de los refugiados». En febrero del año pasado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, enumeró ante Trump las condiciones para un Estado Palestino

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