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La Justicia europea avala la congelación de fondos de la rusa Almaz-Antey

Antiaereo

Uno de los antiaéreos fabricados por la estatal rusa

La empresa armamentística rusa fabricó y proporcionó armas a los rebeldes ucranianos

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A comienzos de 2014, el Consejo Europeo aprobó, en respuesta a la crisis ucraniana, la congelación de fondos y la prohibición de entrada en el territorio de la Unión contra determinadas personas y empresas cuyas acciones menoscaban o amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania.

En este contexto, el Consejo decidió congelar los fondos de la empresa rusa Almaz-Antey Air and Space Defence (Almaz-Antey) por ser una empresa propiedad del Estado ruso y fabricar armamento antiaéreo (misiles tierra-aire) para el ejército ruso, que, a su vez, suministra armamento pesado a los separatistas en Ucrania oriental, contribuyendo a la desestabilización de Ucrania.

Habiendo constatado que las armas fabricadas por la estatal Almaz Antey han sido empleadas por los separatistas, incluso para derribar aviones, el Consejo congeló los fondos de Almaz Antey, que solicitó al Tribunal General de la Unión Europeo (TGUE) que anulase dicha medida.

Mediante su sentencia dictada hoy, la primera relativa a una congelación de fondos adoptada contra una empresa rusa en el marco de la crisis ucraniana, el Tribunal General desestima el recurso de Almaz-Antey y confirma de este modo la congelación de los fondos de esta empresa.

Ante todo, el Tribunal con sede en Luxemburgo observa que el Consejo no actuó de forma desproporcionada al decidir congelar los fondos de entidades que proporcionan apoyo material o financiero a las acciones del Gobierno ruso al objeto de menoscabar o amenazar la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania.

En efecto, la congelación de fondos de estas entidades permite alcanzar el objetivo consistente en impedir la escalada del conflicto en Ucrania: al tener por objeto, en un primer momento, las personas y entidades responsables de acciones que menoscaban o amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania, y después, en un segundo momento, también las personas y entidades que sostienen material o financieramente estas acciones, el Consejo pudo legítimamente esperar que sus acciones finalizaran o fueran más costosas para quienes las llevan a cabo, a efectos de promover un arreglo pacífico de la crisis ucraniana. Además, esta congelación demuestra ser necesaria, ya que medidas alternativas y menos restrictivas, como un sistema de autorización previa o una obligación de justificación a posteriori del uso de los fondos abonados, no permiten alcanzar de modo tan eficaz el objetivo perseguido, en particular habida cuenta de la posibilidad de eludir las restricciones impuestas.

En relación con el fundamento de las razones de la congelación, el Tribunal confirma el análisis del Consejo, según el cual Almaz-Antey es una empresa pública rusa propiedad del Estado ruso y controlada por él, que dispone de un margen de maniobra muy reducido frente a dicho Estado y depende en gran medida de él para el desarrollo de sus actividades.

Los documentos presentados por el Consejo demuestran, además, que Almaz-Antey produce armas antiaéreas, entre otras, misiles tierra-aire BUK M1-2 y M2E y radares Aistenok, y que proporciona armas a Rusia. El Consejo también ha logrado demostrar que Rusia proporcionó efectivamente armas a los separatistas del Este de Ucrania. De este modo, al fabricar armas y equipos militares y al suministrárselos al Estado ruso, que proporciona a su vez armas a los separatistas del Este de Ucrania, Almaz-Antey sostiene materialmente acciones que menoscaban o amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania.

Por otro lado, el Consejo presentó numerosos documentos procedentes de diferentes fuentes que muestran la destrucción en pleno vuelo de aeronaves y helicópteros del ejército ucraniano por parte de los separatistas, que corroboran la existencia de una implicación de Rusia en el conflicto ucraniano, en particular proporcionando armas y equipos militares a los separatistas del este de Ucrania.

El Tribunal señala que Almaz-Antey no refutó esta información ni tampoco intentó demostrar en qué medida es manifiestamente errónea.

Además, el Tribunal considera que el Consejo no estaba obligado a demostrar positivamente que las armas fabricadas por Almaz-Antey hubieran sido utilizadas en Ucrania por los separatistas. En efecto, es difícil aportar esta prueba, en particular en una situación de conflicto, donde a veces resulta complicado establecer con precisión las responsabilidades precisas y los tipos de armas empleadas por cada una de las partes beligerantes. Sin embargo, el Tribunal recuerda que la existencia del mero riesgo de que una entidad adopte una conducta reprochable puede bastar para adoptar una congelación de fondos en su contra.

Por otra parte, en cuanto a la destrucción del avión MH17 de Malaysian Airlines, que se cobró 298 víctimas el 17 de julio de 2014, causada por un misil de tipo BUK, que también fabrica Almaz-Antey, el Tribunal declara que la cuestión de si la destrucción de este avión debe imputarse al ejército ucraniano o a los separatistas carece de incidencia, ya que este hecho no fue decisivo en la motivación de la congelación de fondos impuesta a Almaz-Antey.

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