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La Comisión propone que la Unión acoja a 160.000 refugiados

Jean Claude Juncker

Juncker, presidente de la Comisión, con Orbán, premier húngaro (Foto: EC)

París y Berlín quieren imponer un sistema de cuotas obligatorias

Los ministros de Exteriores se reúnen este viernes en Luxemburgo para abordar la crisis migratoria

La Comisión Europea planteará el próximo miércoles que los estados miembros acojan a 120.000 refugiados, que vendrían a sumarse a los 40.000 inicialmente propuestos.

Hasta ahora, los países sólo se han comprometido a acoger de forma voluntaria a 32.000 refugiados procedentes de Italia y Grecia.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quiere que los gobiernos redoblen sus esfuerzos y acojan al menos a 100.000 refugiados de los países que necesitan un alivio por la presión que sufren. Tusk aboga por una «distribución justa», y alerta de que si los líderes europeos no demuestran buena voluntad, «la solidaridad será reemplazada por las divisiones políticas».

Paralelamente, los presidentes de Francia y Alemania, Françoise Hollande y Angela Merkel, acordaron ayer proponer en el próximo Consejo Europeo de Justicia y Asuntos de Interior del día 14 un «mecanismo obligatorio y permanente» de acogida de refugiados.

Hollande y Merkel están convencidos de que «los socios europeos tendrán que repartirse a los demandantes de asilo, principalmente a los que vienen de Siria porque los compromisos adoptados hasta ahora por la UE no son suficientes y hay países que no responden a sus obligaciones morales«.

Las nuevas medidas que propondrán París y Berlín se refieren a los centros de registro para recibir a refugiados y repatriar a los inmigrantes indocumentados, a la protección de las fronteras y a la actuación en los países de origen y de tránsito. En un comunicado conjunto, Hollande y Merkel destacaron que esos «refugiados necesitan protección internacional y que Europa debe proteger a aquellos para quienes esta es la última esperanza». La canciller alemana alega que el principio de solidaridad que rige la UE impone cuotas obligatorias para compartir los deberes.

Esta teoría no la comparte el primer ministro húngaro, Viktor Orban, que ayer dijo en Bruselas que el problema de la crisis migratoria «no es europeo, sino alemán», ya que fue este país el que prometió «regularizar» a todos los refugiados.

Orban explicó que no deja que los refugiados abandonen Hungría porque deben ser inscritos allí, como exigen las normas comunitarias. Y amenazó con levantar una nueva valla en la frontera con Croacia si los inmigrantes comienzan a llegar en «número elevado» a través de ese país. El dirigente húngaro reiteró su rechazo a las cuotas y dijo que no quiere a una gran comunidad musulmana en Hungría.

Orbán no está del todo solo en la Unión. El propio Tusk dijo ayer de que aunque no todos los líderes comparten las propuestas de Orbán, «está claro que Hungría ha tomado medidas para reforzar la protección de las fronteras de la UE». Es más, el presidente del Consejo considera que la Unión debe abordar seriamente la contención de la inmigración con el fortalecimiento de las fronteras.

Tusk también dijo que «los países que no están directamente afectados por esta crisis y han experimentado la solidaridad de la UE en el pasado deben ayudar ahora a los más necesitados. En este sentido, considera una «verdadera paradoja que los países más grandes de Europa, como Alemania e Italia, necesiten nuestra solidaridad«.

Donald Tusk

Tusk, presidente del Consejo, pide equilibrar los distintos intereses (Foto: EC)

Por eso, según Tusk, hay que compaginar los dos enfoques, la solidaridad y la contención fronteriza, para que no se conviertan en medidas excluyentes.

Además, hay otra arista en este asunto, el referente a los centros de acogida, del que Tusk no se quiso olvidar ayer durante la conferencia de prensa que dio junto a Orbán.

Tusk cree que los centros de acogida en los que se tramitan las solicitudes de asilo deben construirse más cerca de las zonas de conflicto, donde ya existen campos de refugiados. En este sentido, apuntó, «la UE debería aumentar la asistencia a los países que limitan con zonas de conflicto -Turquía, Jordania, Líbano, Marruecos y otros socios en la región- para garantizar la protección a los que están en peligro.

Para ayudar a este equilibrio, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, afirmó ayer que España «está perfectamente dispuesta a asumir la cuota de refugiados que le corresponda», aunque reclama «una política global» ante la crisis migratoria porque -asegura- el reparto de solicitantes de asilo entre los países de la UE debe abordarse al final del proceso.

En su opinión, «el tema de las cuotas es muy urgente pero sólo resolverá parte del problema«. En este contexto, dijo que «España va a pedir una política europea de asilo y migraciones» y, probablemente, la convocatoria del Consejo de Seguridad para que el tema «se trate a nivel de Naciones Unidas» y se impliquen todos los países.

Mientras, Ayuntamientos y Comunidades Autónomas han anunciado iniciativas para acoger a refugiados. A la Barcelona de Ada Colau, promotora de la red de ciudades-refugio en España, se han ido sumando ciudades como Madrid, Valencia, Alicante, Zaragoza, La Coruña o Pamplona. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ya ha aprobado una partida de 10 millones de euros para un plan de apoyo integral de acogida a refugiados.

La iniciativa, muy loable, genera dudas en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que ha llamado a coordinar el plan local de ayuda a los refugiados en colaboración con el Gobierno. De esta opinión es también la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que entiende que el acogimiento es «política de Estado» y por eso aboga por llevar a cabo una labor «complementaria y solidaria» dentro de una estrategia nacional.

De hecho, la propuesta del Ayuntamiento de Madrid contiene medidas «que se sumarán a las que puedan tomar la Comunidad de Madrid, el Gobierno Central y la Unión Europea«.

También desde Izquierda Unida se ha impulsado una iniciativa para que todos los municipios del Estado se declaren «ciudad refugio y muestren su disposición a ayudar y acoger al mayor número de personas que huyen de la guerra y de la persecución en sus países y solicitan asilo en la Unión Europea». Lea aquí el texto íntegro de la propuesta de IU.

Lo último respecto a la acogida de refugiados que huyen de la guerra, el hambre y el terror lo ha planteado el Sindicato Manos Limpias, que propone que se reubiquen en los muchos pueblos abandonados que hay en España.

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