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Para viajar a Venezuela es necesario llevarse hasta el jabón

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En el mapa todo es muy bonito… (Imagen: Google Maps)

Las infecciones y los casos de paludismo, dengue, fiebre chikungunya y zika son motivo de preocupación en la Organización Mundial de la Salud

En el plano político, el Parlamento venezolano, de mayoría opositora, reafirmó ayer que no reconoce la Asamblea Nacional Constituyente

La situación en Venezuela es tan mala, tan desastrosa, que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España aconseja que, en caso de tener que viajar al país caribeño, algo que pide evitar encarecidamente, se haga hasta con el jabón en la maleta.

Es tal la carestía de los productos más básicos que desde el ministerio dirigido por Alfonso Dastis recomiendan llegar al país gobernado por Nicolás Maduro provisto de todos los artículos de uso personal e higiene: jabón o gel de baño, champú, desodorante, espuma y cuchillas de afeitar, compresas femeninas, preservativos, etc. en cantidad suficiente para el tiempo de estancia en el país. No es posible adquirirlos allí.

Con esa falta de higiene el aumento en todo el país de los casos de paludismo, dengue y fiebre chikungunya -la OMS ha emitido una alerta de infección por el virus Zika- obliga al “arriesgado” viajero a meter en la maleta todos los fármacos que pueda necesitar durante su estancia en el país. Debido al grave desabastecimiento que existe en el mercado local, no se encuentran con facilidad.

Esto se aplica tanto para los medicamentos para tratamientos crónicos (antihipertensivos, reguladores de tiroides, psicofármacos -ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, anticonvulsivos, etc.- inhaladores para enfermedades respiratorias, fármacos para tratamientos cardiovasculares, etc.) como para los de uso habitual en caso de aparición súbita de cuadros febriles, gastrointestinales, etc.

Advierten desde Exteriores que los servicios de salud en Venezuela varían mucho en cuanto a niveles de calidad pero todos ellos, incluso los privados, están afectados por la grave carestía de medicamentos y material sanitario que atraviesa el país. En las grandes ciudades, generalmente, hay clínicas privadas con mayor oferta de servicios. Los servicios de salud públicos son, por lo general, de más bajo nivel, están sobresaturados de pacientes y cuentan con pocos recursos debido al desabastecimiento de medicinas y a la diáspora del personal médico.

Por eso, además de llevar el jabón y las “pastis”, es imprescindible contratar un seguro médico que ofrezca adecuada cobertura para la duración completa del viaje. Por supuesto, beber agua mineral embotellada y no consumir alimentos que se venden en puestos ambulantes es “de cajón”.

Si el viajero logra superar los ataques de los virus, los eczemas y los vómitos producidos por comer comida basura de verdad, tiene que tener en cuenta que puede ser tiroteado en cualquier punto del país.

La inseguridad es tan elevada en el lugar del mundo con mayores reservas de petróleo, que ya desde que se llega al aeropuerto internacional de Maiquetía se recomienda no transitar por la carretera a Caracas en horas nocturnas. En caso necesario es mejor pasar la noche en algunos de los hoteles que hay cerca del aeródromo.

Si se consigue salir vivo del aeropuerto, hay que saber que tanto en las zonas del interior como, sobre todo, en las grandes ciudades como Caracas, Valencia, Maracaibo o Maracay la inseguridad es extrema. Venezuela y la ciudad de Caracas figuran entre los lugares con mayor tasa de criminalidad del mundo. Los índices de homicidios y secuestros son constantes y el secuestro express -que dura unas horas mientras la familia trata de reunir el dinero suficiente para una liberación rápida- es ya un “juego de niños” para los venezolanos.

En las principales ciudades y a cualquier hora del día el viandante corre “un riesgo alto” de ser víctima de atracos. Por eso se recomienda evitar los desplazamientos a pie y menos hacerlo hablando por teléfono móvil o esperar durante mucho tiempo a alguien en algún sitio. Se puede ser víctima de asaltos, incluso a mano armada y a plena luz del día.

En todos los casos -en el país no hay zonas de riesgo medio ni zonas sin problemas- se recomienda no enfrentarse a los delincuentes y ceder a sus pretensiones sin ofrecer resistencia. La vida no vale nada en Venezuela y encontrar la muerte es algo habitual en sus calles.

Si después de superar todo esto el “inconsciente” viajero sigue con ganas de perder la vida puede hacerlo acercándose a algunas de las zonas donde el alto riesgo de inundación durante la temporada de lluvia puede afectar a las carreteras y vías de tren. Y si se quiere “poner” fumando alguna sustancia para aliviar la tensión no hay que olvidar que la Ley Orgánica sobre sustancias estupefacientes y psicotrópicas establece penas de prisión de 10 a 20 años por tenencia y tráfico de drogas. Allí, el consumidor de drogas que esté en posesión de cantidades apreciables (considerándose tales cantidades muy pequeñas) puede ser condenado a las mismas penas que un narcotraficante o productor de dichas sustancias.

En el interior hay cortes programados de electricidad que pueden afectar al suministro de agua. Caracas, la capital, también se ve afectada de forma ocasional.

Desde principios de abril se están produciendo manifestaciones y enfrentamientos diarios en la capital Caracas y en el resto del país en protesta por la Asamblea Constituyente que Nicolás Maduro ha instaurado ya en el país. El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, reafirmó ayer que no reconoce la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y denunció sus primeros pasos como una “confirmación” de su naturaleza “dictatorial”. Al respecto, rechazó la decisión de la ANC de extender a dos años el período en que ejercerá sus funciones para reordenar el Estado y depurar todas sus instituciones.

En las áreas donde se desarrollan manifestaciones de protesta, incluso si está previsto que sean pacíficas, los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad acaban siempre con heridos de bala, numerosas detenciones y, por supuesto, fallecidos.

Los desplazamientos por el país deben reducirse a lo estrictamente imprescindible. Y para evitar riesgos para la seguridad personal se recomienda en todo caso mantenerse puntualmente informado sobre el desarrollo de los acontecimientos, limitar los desplazamientos y evitar las aglomeraciones.

Si todo lo señalado no fuera suficiente para que alguien cancele el “sueño” de visitar esa parte del Caribe, Exteriores recuerda que se mantiene en todo el territorio nacional la vigencia del Estado de Excepción y de Emergencia Económica, el cual otorga al gobierno la posibilidad de limitar el ejercicio de algunos derechos constitucionales.

Y si aún existe algún “aventurero” que cree que puede llamar a “papá o a máma” para que les ayude a escapar de su “mala suerte” que tenga en cuenta que varias compañías telefónicas han suprimido los servicios de roaming y las llamadas internacionales desde Venezuela…

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