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El ‘derecho a la reparación’ entra en vigor en la Unión

Electrodoméstico

Un consumidor pasa por delante de un electrodoméstico en un centro comercial (Foto: EC)

La UE obliga a los fabricantes de electrodomésticos a garantizar su reparación durante 10 años

Desde el lunes está en vigor en la Unión Europea de los Veintisiete el denominado ‘derecho a la reparación’ que obliga a las empresas que vendan frigoríficos, lavadoras, secadores de pelo o televisores a garantizar que sus aparatos pueden repararse hasta 10 años después de su venta.

La Comisión Europea ha decidido, además de obligar a manufacturar electrodomésticos más duraderos y eficientes energéticamente, reducir la ingente cantidad de residuos eléctricos que se genera cada año en el continente.

Con la nueva normativa de la UE los fabricantes tendrán que disponer durante al menos 7-10 años después de la introducir la última unidad de un modelo en el mercado europeo piezas para reparar sus aparatos, que, asimismo, tendrán que venderse con manuales de reparación y estar fabricados de forma que puedan desmontarse con herramientas convencionales.

Así pues, los fabricantes o importadores ahora estarán obligados a poner a disposición de los reparadores profesionales una gama de piezas esenciales (motores y escobillas de motor, bombas, amortiguadores y resortes, tambores de lavado, etc.). También para los usuarios finales (es decir, los consumidores que no son reparadores profesionales pero les gusta reparar las cosas ellos mismos) los fabricantes deben poner a disposición ciertas piezas de repuesto durante varios años después de que un producto se retira del mercado: productos como puertas o bisagras y sellos. , que son adecuados para la acción de bricolaje. El plazo máximo de entrega de todas estas piezas es de 15 días laborables tras realizar el pedido.

Las estadísticas reflejan que cada año los europeos producen más de 16 kilos de residuos eléctricos por persona. Aproximadamente la mitad de esa basura se debe a aparatos domésticos rotos; y la UE sólo recicla un 40% de ellos.

Este primer paso hacia la durabilidad de los aparatos electrónicos debería facilitar que en el futuro los teléfonos inteligentes, los ordenadores portátiles y otros pequeños aparatos eléctricos también estén afectados por este ‘derecho a la reparación’.

Hace unos días también empezaron a ser obligatorias las nuevas etiquetas energéticas que describen la cantidad de electricidad que consumen los aparatos domésticos. La nueva escala está compuesta de siete letras (de la A a la G) y se completa con un código QR que proporciona a los consumidores información, entre otras cosas, del ruido que hacen los aparatos.

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