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El Consejo autoriza negociaciones UE-EEUU

Ue

Las dos economías forman un tándem de mucho peso

Con el objetivo de eliminar los aranceles aplicados a bienes industriales

Las economías de la Unión Europea y los Estados Unidos representan aproximadamente la mitad del PIB mundial y casi una tercera parte del comercio mundial.

Ambos polos tienen la relación bilateral más amplia y profunda del mundo en materia de comercio e inversión pero las políticas arancelarias implantadas por el gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, han provocado fricciones que están colaborando a ralentizar la economía mundial.

Para limar asperezas, el Consejo Europeo ha «mandatado» este lunes a la Comisión entablar negociaciones con los Estados Unidos. Los objetivos son acabar con los aranceles aplicados a bienes industriales (excluidos los productos agrícolas) y evaluar cómo suprimir barreras no arancelarias y hacer más fácil a las empresas de ambos bloques exportar sus productos. Obviamente, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) esbozada en junio de 2013 ha quedado atrás.

El ministro de Mundo Empresarial, Comercio y Emprendimiento de Rumanía y presidente del Consejo, Ștefan-Radu Oprea, ha dejado meridianamente claro que, de acuerdo al programa, rigurosamente definido por Trump y Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en julio de 2018, «no hablaremos de agricultura ni de contratación pública». Los aranceles norteamericanos a la aceituna negra española han causado pérdidas millonarias al sector. Además, «durante las negociaciones se tendrá plenamente en cuenta la repercusión medioambiental y social del acuerdo», ha añadido.

En lo que respecta al acuerdo sobre la eliminación de aranceles industriales, el objetivo es aumentar el comercio entre la UE y los Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado y generar nuevas oportunidades de empleo y crecimiento. El mandato obliga a los negociadores europeos a tener en cuenta la particular sensibilidad de los productos de gran consumo de energía y de la pesca, así como la repercusión medioambiental derivada de las diferencias normativas a ambos lados del Atlántico. A este respecto, los negociadores europeos estarán sometidos, entre otros, a los compromisos adquiridos por la UE en acuerdos internacionales como el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

Y un punto importante: la UE no finalizará las negociaciones con los Estados Unidos mientras sigan en vigor los aranceles que se están aplicando actualmente a las exportaciones de acero y aluminio de la UE. En este sentido, la Unión podrá suspender unilateralmente las negociaciones si los EEUU adoptan nuevas restricciones comerciales contra productos europeos.

El acuerdo definitivo deberá ser aprobado por el Consejo y el Parlamento europeos.

La UE es, según algunos analistas económicos, la gran beneficiada de la guerra comercial entre EEUU y China

La vuelta a las negociaciones entre la UE y EEUU ha llamado la atención de Greenpeace, que teme que el TTIP, congelado hace unos años tras el escándalo de unas negociaciones opacas, «vuelva de su tumba» y ponga en peligro la lucha contra el cambio climático, ya que Trump retiró a EEUU del Acuerdo de París firmado en 2015.

La responsable de Comercio de Greenpeace, Naomi Ages, ha señalado que «la UE no debe vender nuestro futuro para complacer a las multinacionales poderosas». En este sentido reprocha al Gobierno español, que en mayo de 2018 aprobó unos principios para los Acuerdos Comerciales en los que estableció como condición para apoyar nuevos acuerdos comerciales la firma del Acuerdo de París, haya votado a favor de volver a negociar con EEUU. Sólo el gobierno francés, que ha votado en contra, y el belga, que se abstenido, han puesto pegas al «mandato».

«El Gobierno de Pedro Sánchez ha pasado por alto la larga lista de criterios y condicionantes que su partido estableció el pasado 28 de mayo de 2018 cuando el Comité Federal del PSOE aprobó los Principios para los Tratados Comerciales donde establecía su ‘nueva’ política sobre comercio y globalización», ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España. «En dicho documento, los responsables del PSOE afirman que el mandato que tienen es utilizar estos elementos de sus resoluciones como guía y filtro para construir sus posiciones respecto a los tratados comerciales. Por lo que vemos, no es así».

Esta es la tercera vez que los principios del PSOE se convierten en papel mojado. Desde que Pedro Sánchez entró en el Gobierno, tras la moción de censura, ha dado su apoyo a los acuerdos comerciales entre la UE y Japón y la UE y Singapur.

Greenpeace lleva años demandando a la Comisión Europea y a los gobiernos nacionales que no apoyen nuevas negociaciones comerciales con terceros países o bloques de países si estos no apoyan la lucha contra el cambio climático a través del compromiso con el Acuerdo de París de Naciones Unidas.

Los ecologistas creen que este nuevo mandatos de negociación comercial «contraviene directamente la resolución de diplomacia climática del Parlamento Europeo del verano de 2018 y la de cambio climático de marzo de 2019». Ambas resoluciones hicieron de la ratificación e implementación del acuerdo sobre el clima de París de la ONU un requisito para los países que desean entrar en acuerdos comerciales con la UE. Por último, reseñan en Greenpeace que en marzo -hace dos días, como quien dice- Francia, España y Luxemburgo declararon que  cumplir el acuerdo sobre el clima de París debe ser una condición indispensable para entablar conversaciones comerciales.

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