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El colapso de Schengen costaría 1,4 trillones de euros a la Unión

Schengen

En el estudio ha colaborado Reuters

El mismo día que la Comisión Europea ha propuesto una hoja de ruta para restablecer Schengen y contener la presión migratoria, un estudio de la Fundación Bertelsmann desvela que el colapso de la zona Schengen podría costar a la Unión Europea (UE) hasta 1,4 trillones de euros durante la próxima década.

El estudio, del que se hace eco el Foro Económico Mundial, estima que en el peor escenario posible, aquel en el que volviesen a introducirse los controles en las fronteras de la UE, a Alemania, la mayor economía del bloque, le costaría hasta 235 billones de euros desde 2016 a 2025; Francia, por su parte, perdería unos 244 billones.

El informe calcula que, con un aumento de los precios de las importaciones del 1%, la economía de la UE dejaría de ingresar aproximadamente 470 billones de euros durante la próxima década. El coste se elevaría a 1,4 trillones de euros, lo que se traduce, aproximadamente, en el 10% del producto interno bruto (PIB) en el bloque de los 28.

Schengen se estableció hace más de 30 años y ahora cuenta con 26 miembros, 22 de los cuales son miembros de la UE. El sistema de viajar sin pasaporte ha sido objeto de una fuerte presión en el último medio año debido a una avalancha de inmigrantes que entran en Europa, principalmente de Oriente Medio y África.

Para detener la ola y para asegurar que tengan una visión general de lo que está entrando en su territorio, muchos países de Schengen han reintroducido los controles fronterizos en los últimos meses, lo que hace temer que todo el sistema podría colapsar.

Además de ser un revés simbólico devastador para Europa, un colapso del espacio Schengen aumentaría el tiempo de transporte de mercancías entre el territorio de la Unión, los que elevaría los costes para empresas y consumidores.

Pero no sólo se verían perjudicados los Estados miembros. El «semi cierre» del espacio Schengen también aumentaría los costes para los países fuera de la zona. Así, Estados Unidos y China podrían obtener unas pérdidas de 91.280 millones de euros, según el estudio.

Este impacto ha sido debatido este viernes en Bruselas. La Comisión ha presentado hoy una hoja de ruta detallada con todas las etapas concretas necesarias para volver a ordenar la gestión de las fronteras exteriores e interiores de la UE.

Los dirigentes europeos son consientes de que la creación del espacio sin fronteras interiores de Schengen ha reportado importantes beneficios tanto a las empresas como a los ciudadanos europeos, pero también de que en los últimos meses el sistema ha sufrido graves sacudidas provocadas por la crisis de los refugiados.

El Consejo Europeo de los días 18 y 19 de febrero emitió el inequívoco mandato de restablecer el funcionamiento normal del espacio Schengen, procediendo para ello de forma concertada y brindando al mismo tiempo un total apoyo a los Estados miembros que deban hacer frente a circunstancias difíciles.

En este sentido, el vicepresidente primero, Frans Timmermans, ha dicho hoy que «Schengen es uno de los logros más preciados de la integración Europea y los costes de su desaparición serían ingentes. Nuestra intención es suprimir todos los controles en las fronteras interiores lo antes posible y a más tardar en diciembre de 2016. Para ello, hemos de sustituir el actual mosaico de decisiones unilaterales por un enfoque coordinado europeo de controles fronterizos temporales acorde con las normas de Schengen. Entre tanto, debemos dar plena aplicación a las medidas recogidas en nuestra hoja de ruta a fin de reforzar el control de nuestras fronteras exteriores y mejorar el funcionamiento de nuestro sistema de asilo. Debemos además seguir colaborando con Turquía para la íntegra ejecución del Plan de Acción Conjunto y reducir sustancialmente los flujos de llegadas».

Por su parte, el comisario de Migración, Asuntos de Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, ha añadido que «todos los Estados miembros deben acatar las normas y poner fin a la política de permitir el paso».

En Bruselas han hecho sus propios cálculos sobre el coste que conllevaría el cierre de las fronteras, que generaría unos costes directos inmediatos comprendidos entre 5.000 y 18.000 millones euros anuales (es decir, entre el 0,05 % y el 0,13 % del PIB).

Estados como Polonia, los Países Bajos o Alemania tendrían que hacer frente a más de 500 millones de euros de costes adicionales para el transporte de mercancías por carretera; España o la República Checa serían testigo de cómo sus empresas pagan más de 200 millones más; los controles fronterizos costarían a los 1,7 millones de trabajadores transfronterizos o a las empresas que los emplean entre 2.500 y 4.500 millones euros en tiempo periddo; podrían esfumarse al menos 13 millones de pernoctaciones turísticas con un coste total de 1.200 millones; y las Administraciones nacionales tendrían que sufragar al menos los 1.100 millones euros de gastos administrativos que implicaría la necesidad de aumentar el personal destinado a los controles fronterizos.

No es de extrañar que, con estas extratosféricas cifras, el Portavoz del PP y vicepresidente del Grupo PPE en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, haya respaldado hoy la propuesta presentada por la Comisión Europea para restablecer el funcionamiento del sistema de Schengen, que establece la libre circulación de personas dentro de la UE.

«La crisis de los refugiados ha puesto el sistema de Schengen bajo una enorme presión, pero creo que el plan de la Comisión contribuirá a ayudar a los inmigrantes y a mantener los beneficios de Schengen para todos los países europeos que son miembros de este sistema», ha dicho González Pons, que ha reconocido que Grecia está sufriendo una enorme tensión.

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