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Cada 11 segundos muere un bebé o una embarazada en el mundo

UNICEF

El África Subsahariana es el peor lugar del mundo para nacer

El índice de mortalidad en el África Subsahariana es casi 50 veces más alto que en los países de ingresos altos

Se calcula que unos 2,8 millones de mujeres embarazadas y recién nacidos mueren cada año, es decir, 1 cada 11 segundos. La mayoría pierde la vida por causas evitables.

La monstruosa cifra es parte del último informe sobre mortalidad publicado por UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la División de Población de Naciones Unidas, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y el Grupo del Banco Mundial.

En 2017, según los últimos datos, más de 800 mujeres murieron cada día -más de 290.000 al año- debido a complicaciones durante el embarazo y el parto.

Un año más tarde, en 2018, murieron 7.000 recién nacidos cada día. Aproximadamente un tercio murió el mismo día de su nacimiento y casi el 75% durante su primera semana de vida. Según las últimas estimaciones sobre mortalidad infantil, los recién nacidos constituyeron alrededor de la mitad de los 5,3 millones de muertes de niños menores de cinco años en 2018.

“Cada 11 segundos el nacimiento puede convertirse en una tragedia familiar”, dice Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, que considera que aunque los primeros 28 días de vida (el período neonatal) son críticos para la supervivencia de un recién nacido, las altas cifras de mortalidad por falta de personal cualificado, agua limpia, una nutrición adecuada o vacunas y medicamentos básicos es desastrosa.

Los datos del Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (IGME) reflejan que la mortalidad neonatal se está reduciendo a un ritmo más lento que la mortalidad de menores de 5 años: en todo el mundo, la tasa media anual de reducción del índice de mortalidad neonatal fue de un 2,6% entre 1990 y 2018, en comparación con el 3,6% entre niños menores de 5 años, pero de edades algo más avanzadas. En todas las regiones, la tasa anual de reducción registrada entre 1990 y 2018 fue más alta entre los niños de 1 a 59 meses que entre los recién nacidos.

Los índices de muertes de parturientas en África Subsahariana son casi 50 veces más altos para las mujeres, y los bebés tienen 10 veces más probabilidades de morir en su primer mes de vida que en países de ingresos altos. En 2018 la tasa más alta de mortalidad neonatal se registró en África Subsahariana, con 28 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, seguida de Asia Central y Meridional, con 25 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

El peligro de muerte para un recién nacido en África Subsahariana es aproximadamente 33 veces más alto que en el país con la tasa de mortalidad más baja. A lo largo de su vida, una mujer de África Subsahariana se enfrenta a un riesgo de 1 de cada 37 de morir durante el embarazo o el parto.

Al mismo tiempo, las muertes de recién nacidos representan una proporción mayor del total de muertes de menores de cinco años en los niveles más bajos de mortalidad en esa franja de edad: en Europa y en Estados Unidos, que cuentan con una de las tasas de mortalidad de menores de cinco años más bajas de todas las regiones, el 54% del total de muertes de niño que aún no han cumplido cinco años tiene lugar en el período neonatal.

Lo peor de las cifras expuestas hasta ahora es que podrían evitarse: los recién nacidos suelen morir porque nacen demasiado pronto o demasiado pequeños, porque sufren complicaciones durante el parto o malformaciones congénitas, o porque contraen tétanos o sepsis. La mayoría de los niños menores de cinco años mueren por complicaciones durante el parto, partos prematuros, neumonía, diarrea y sepsis neonatal.

En cuanto a las muertes maternas suelen deberse a complicaciones obstétricas, como presión arterial alta durante el embarazo, hemorragias graves, infecciones durante o después del parto o, con cada vez más frecuencia, una enfermedad ya existente agravada por los efectos del embarazo.

El año pasado murieron casi 6,2 millones de niños menores de 15 años: en todo el mundo, un 85% de las muertes de niños y jóvenes adolescentes registradas en 2018 tuvieron lugar en los cinco primeros años de vida. 2,5 millones ocurrieron en el primer mes de vida, y cuatro millones en el primer año. Otros 1,3 millones tuvieron lugar entre el primer y el cuarto año de vida, y 0,9 millones más fueron niños de entre cinco y 14 años de edad.

No todo parece perdido aunque lo parezca. Desde 1990 ha habido una reducción del 56% en las muertes de niños menores de 15 años: de 14,2 millones de muertes en ese año a 6,2 millones en 2018. En los países de Asia Oriental y Sudoriental se han registrado los mayores avances, ya que la tasa de muertes de menores de cinco años ha descendido un 80%. Además, entre 2000 y 2017 el índice de muertes maternas también descendió en un 38%.

Pero si no se actúa pronto, «de inmediato», entre 2019 y 2030 morirán 62 millones de niños menores de 15 años, de los cuales, 52 millones serán menores de cinco años. Casi la mitad de esas muertes de menores de cinco años serán de recién nacidos.

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