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Bruselas insiste en que la nuclear y el gas sean energías ‘verdes’

Ursula von der Leyen

La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, tiene que lograr la independencia energética de los europeos (Foto: EC)

Para ayudar a la economía de la Unión Europea a alcanzar una transición energética ‘justa’

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta final para que la energía nuclear y ciertas plantas de generación eléctrica a partir del gas se consideren inversiones ‘verdes’.

‘Teniendo en cuenta el asesoramiento científico y el progreso tecnológico actual, la Comisión considera que la inversión privada en actividades nucleares y de gas tiene un papel en la transición. Las actividades de gas y nucleares seleccionadas están en línea con los objetivos climáticos y ambientales de la UE y nos permitirán acelerar el cambio de actividades más contaminantes, como la generación de carbón, hacia un futuro climáticamente neutro, basado principalmente en fuentes de energía renovables’, señala el Ejecutivo comunitario en su comunicado.

La propuesta del Acto Delegado Complementario de Clima introduce actividades económicas adicionales del sector energético en la taxonomía de la UE. El texto establece condiciones claras y estrictas sujetas a las cuales determinadas actividades nucleares y de gas pueden añadirse como actividades transitorias hacia la descarbonización de 2050. La nuclear debe cumplir con los requisitos de seguridad nuclear y ambiental; y el gas contribuir a la transición del carbón a las renovables.

El Acto delegado propuesto introduce requisitos de divulgación específicos para las empresas relacionadas con sus actividades en los sectores del gas y la energía nuclear. Para garantizar la transparencia, la Comisión ha modificado hoy la Ley Delegada de Divulgaciones de Taxonomía, para que los inversores puedan identificar qué oportunidades de inversión incluyen actividades de gas o nucleares y tomar decisiones informadas.

Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión ha dicho que su misión y obligación, la de la Comisión, es la neutralidad climática. ‘Necesitamos actuar ahora si queremos cumplir con nuestros objetivos para 2030 y 2050’, ha aseverado antes de referirse a que es necesario ‘acompañar a la economía de la UE en la transición energética’ hacia fuentes renovables.

El Parlamento Europeo y el Consejo (que han delegado en la Comisión la facultad de adoptar Actos Delegados en virtud del Reglamento sobre Taxonomía) disponen de cuatro meses para examinar el documento y, en caso de encontrarlo necesario, objetarlo. Ambas instituciones pueden solicitar dos meses adicionales de tiempo de escrutinio. El Consejo tendrá derecho a formular objeciones por mayoría cualificada reforzada, lo que significa que al menos el 72% de los Estados miembros (es decir, al menos 20 Estados miembros) que representen al menos el 65% de la población de la UE sean necesarios para formular objeciones al Acto Delegado. El Gobierno de Pedro Sánchez es contrario a usar la nuclear y el gas para bajar los precios de la luz en España. Por su parte, el Parlamento Europeo puede objetar por mayoría de sus miembros votando en contra en el pleno (es decir, al menos 353 diputados).

Una vez finalizado el escrutinio y si ninguno de los colegisladores se opone, el Acto Delegado Complementario entrará en vigor y será de aplicación a partir del 1 de enero de 2023.

En España actualmente hay siete reactores nucleares activos, en cinco plantas distintas. Y según datos del Foro Nuclear, ‘por décimo año consecutivo’ la nuclear es la fuente que más electricidad genera en el sistema eléctrico español. Una afirmación contradicha por los datos de REE. Sea como sea, España no ha construido más centrales desde hace tres décadas. Las que hoy están operativas fueron puestas en marcha en los años 80. Y lo que es más grave, el calendario del Gobierno PSOE-Podemos prevé su cierre mucho antes del límite mencionado anteriormente de 2045, fijado por la propuesta de la Comisión Europea.

En concreto, los reactores españoles irán cerrando progresivamente a lo largo de esta década y la que viene. Almaraz I lo hará en 2027 y Almaraz II en 2028; Ascó I se desconectará en 2029. A finales de 2030, si no hay cambios en el calendario, se habrá clausurado también Ascó II. Para el lustro siguiente, Cofrentes y Vandellós II pararán en 2033 y 2034, respectivamente. Y por último, para 2035, está previsto el cierre de la central de Trillo.

Este calendario pondría fin a la producción de energía nuclear en España diez años antes del límite para invertir en ella según la propuesta de la Comisión Europea (2045). De esta manera, España perdería una década de inversión, generación de empleo, descarbonización y autonomía energética, sustituyéndola por la única alternativa que existe y existirá, en el medio plazo, para esa escala de producción: el gas natural.

La factura, como siempre, la pagarán los hogares y negocios españoles, en forma de más dependencia de terceros países, y más imprevisibilidad de los precios de la electricidad.

Y mientras tanto la producción de energías fósiles no disminuye en el mundo.

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