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Bruselas da por finalizada la crisis después de 10 años

Valdis Dombrovskis

El vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, en imagen de archivo (Foto: EC)

Las autoridades europeas se felicitan por haber sabido aprovechar la crisis para fortalecer la economía en la Unión

La crisis financiera global comenzó hace 10 años y condujo a la peor recesión de la Unión Europea en sus 60 años de historia.

Pero todo ha terminado a tenor de las palabras pronunciadas este miércoles por el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, y el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, quienes han puesto en valor las decisiones tomadas en el seno de la Unión Europea para hacer frente a una crisis que no se inició en Europa pero que contagió a todos sus Estados miembros.

Desde Bruselas marcan el inicio de la crisis en el interior de la Unión el 9 de agosto de 2007, cuando BNP Paribas se convirtió en el primer banco importante en reconocer el impacto de su exposición a los mercados hipotecarios subprime en Estados Unidos, teniendo que congelar los fondos expuestos.

Lo que inicialmente fue una crisis financiera se convirtió en una crisis bancaria y una crisis de deuda soberana, que pronto afectó a la economía real. “La Unión Europea cayó en la peor recesión de su historia, que dejó marcas profundas en nuestros ciudadanos, empresas y economías de los Estados miembros”, ha aseverado Moscovici.

Para hacer frente a la avalancha de paro y al cierre de fábricas y empresas los socios europeos supieron adoptar importantes decisiones políticas para contener la crisis preservando la integridad del euro y evitando peores resultados.

No hay mal que por bien no venga, parecen pensar las autoridades europeas. Los socios han aprovechado la crisis venida desde EEUU para subsanar las deficiencias de la puesta en marcha de la Unión Económica y Monetaria.

De hecho, apuntan que, como resultado de estas acciones, la economía de la zona del euro “está de nuevo en forma”.

La regulación del sector financiero y la mejora de la gobernanza económica; el fortalecimiento de nuevos marcos institucionales y jurídicos comunes; el establecimiento de un cortafuegos financiero para la zona del euro; el apoyo a los países en dificultades financieras; la mejora de las finanzas públicas de los Estados miembros; nuevas reformas estructurales y el fomento de la inversión; la lucha contra el desempleo juvenil; una mejor supervisión del sector bancario; y protocolizar maneras de manejar y prevenir mejor las posibles futuras crisis son “hitos” de los que presumen en Bruselas.

Gracias a todo esto, hoy la economía de la UE se está expandiendo por quinto año consecutivo. La recuperación europea es sostenida y el desempleo está disminuyendo constantemente hasta situarse en su nivel más bajo desde 2008. Los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma.

Y todo, mientras el número de Estados miembros que pertenecen al euro ha aumentado de 12 a 19 y el euro es ahora la segunda moneda más importante del mundo.

De los ocho Estados miembros de la UE que recibieron ayuda financiera, sólo Grecia sigue bajo el auspicio de un programa y se espera que salga a mediados de 2018. Y sólo tres Estados miembros están ahora sujetos al brazo corrector del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, denominado Procedimiento de Déficit Excesivo, entre ellos España y Francia, que prevén salir de este proceso el próximo ejercicio.

El vicepresidente Valdis Dombrovskis, responsable del Euro y del Diálogo Social ha agradecido la “respuesta política” dada a la crisis. Fruto de esas políticas responsables de los Estados miembros “la economía de la UE está ahora recuperándose firmemente”.

Por su parte, el comisario Moscovici ha dicho que “diez años después de la crisis global, la recuperación de la economía europea se ha consolidado y ampliado”. En este contexto, el francés cree que “debemos aprovechar este impulso positivo para completar la reforma de nuestro sistema económico y monetario”.

Por otro lado ha apostado por corregir aquellas cosas que en la salida de la crisis se han acentuado. Concretamente, se ha referido a “las mayores divergencias sociales y económicas”. Porque aunque la evolución económica reciente es alentadora, aún queda mucho por hacer para superar el legado de los años de crisis. En este empeño está la Comisión Europea está plenamente movilizada para cumplir su agenda de empleo, crecimiento y equidad social.

Para ello se ha impulsado el Plan Juncker de Inversión para Europa, que, lanzado en noviembre de 2014, está previsto que inyecte en la economía de la eurozona más de 225.000 millones de euros. Porque la recuperación, para que sea recuperación de verdad, debe llegar a todos.

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