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A Tsipras le cantan las cuarenta en el democrático Parlamento Europeo

Alexis Tsipras

Alexis Tsipras ha recibido de lo lindo… (Foto: EP)

Los eurodiputados han debatido la situación de Grecia con el primer ministro heleno

Alexis Tsipras ha conocido hoy de primera mano cuál es el sentir general en la Unión Europea sobre la crisis griega

La Eurocámara ha debatido este miércoles sobre cómo resolver el problema heleno.

En un debate en el que participado el propio primer ministro griego, Alexis Tsipras ha recibido las críticas de gran parte de los eurodiputados, que le han reprochado su falta de propuestas concretas.

Aunque también ha habido eurodiputados que han alabado la postura mantenida por Tsipras desde que ganó las elecciones en su país, la mayoría de interveciones han colocado al griego en su sitio.

El primero en tomar la palabra ha sido Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, quien le ha animado «a una carrera contra el reloj para recuperar la confianza» perdida en el seno de la Unión por sus bandazos.

Tusk, que ha rechazado entrar a debatir los pros y los contras del referéndum griego, ha afirmado que «ahora hay que avanzar y dejar atrás el pasado» porque, ha recalcado, «es imposible seguir gastando mucho más de lo que uno ingresa. Este es el origen de la crisis en Grecia, no la moneda común».

Antes de acabar, Tusk ha informado a la Cámara que «la última oportunidad acaba de comenzar. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha recibido, mientras estamos debatiendo aquí, como acordamos ayer, la solicitud griega formal para el programa de ESM. Esto es una buena señal».

Tsipras ha tomado la palabra para defender que «la crisis griega es la manifestación de la incapacidad de la zona euro para encontrar una solución duradera». El dirigente griego también ha afirmado que la ayuda financiera de la Unión Europea nunca llegó al pueblo griego sino que se utilizó para salvar a los bancos; y que los programas de austeridad no lograron la aceptación social en el país.

«Tenemos que afrontar y aceptar que la mayoría del pueblo griego siente que la única opción que le queda es pedir una salida de este callejón y de este atolladero», ha puntualizado Tsipras, que también ha lamentado que Grecia se haya convertido en un «laboratorio de la austeridad«. Laboratorio, a su entender, fracasado porque «la pobreza y la deuda pública se han disparado».

La primera «bofetada» a Tsipras se la ha dado Manfred Weber, eurodiputado popular alemán, quien ha criticado la falta de propuestas para negociar por parte de Tsipras. «Usted se decanta por la provocación, nosotros por el compromiso; usted busca el fracaso, nosotros el éxito; a usted no le gusta Europa, nosotros la amamos», ha espetado Weber antes de acusar a Tsipras de mentir a su pueblo.

«Habla de dignidad pero no le cuenta la verdad a su pueblo«, ha dicho Weber, que también ha destacado que cinco países de la Unión Europea tienen condiciones de vida inferiores a las de Grecia. En este sentido Weber ha preguntado al dirigente griego «¿cómo puede decirles que Grecia no puede soportar más recortes?».

Gianni Pittella, eurodiputado socialdemócrata italiano, ha puesto el centro de su intervención en que «existen las condiciones para alcanzar un acuerdo esta semana» pero que «ahora le toca al Gobierno decidir qué reformas hacer para apoyar el empleo, combatir la corrupción, la evasión fiscal, y todas esas medidas necesarias no porque Europa las impone, sino porque redundarán en beneficio de los ciudadanos griegos». Y ha apuntado que quizás sea también «adecuado debatir sobre la restructuración de la deuda».

Ryszard Legutko, eurodiputado polaco del grupo de conservadores y reformistas, ha advertido que «si la obra de teatro continúa, se propagará la confusión sobre el objetivo».

A este aspecto de la crisis se ha referido también Guy Verhofstadt, eurodiputado liberal belga, quien ha destacado la necesidad de un plan de acción claro y concreto porque «durante cinco años hemos caminado como sonámbulos hacia un Grexit con la ayuda y el apoyo de la extrema derecha». Y esta situación, ha recalcado, la pagarán los ciudadanos griegos normales. Para evitar eso, Verhofstadt ha animado a Tsipras a «ser un verdadero revolucionario y terminar con los privilegios en su país«.

Al premier griego le han llovido críticas hasta de los verdes. La eurodiputada alemana Rebecca Harms le ha reprochado que esperaba de él ideas concretas sobre reformas y un futuro mejor y no sólo un discurso defendiendo la necesidad de poner fin a la corrupción y otros problemas. Y cuando ha recordado que «todo debe decidirse esta semana», ha apostillado que «la democracia no pega con Putin«.

También ha intervenido el portavoz del Partido Popular Esteban González Pons quien ha recordado a Tsipras que «lo que no pague usted lo va a tener que pagar la clase media española. ¿Le parece normal, señor Tsipras?», le ha cuestionado González Pons, que también ha preguntado al dirigente griego «¿para qué han servido los más de 200.000 millones de euros que los ciudadanos europeos le han prestado?».

«España tuvo que dar 6.000 millones que no tenía a su país y los pidió prestados», continuó el «popular» español, que volvió a interrogar a Tsipras: «¿Le parece a usted justo que los españoles tengan que pagar la deuda griega? ¿Hasta cuándo va a abusar usted de nuestra buena fe, señor Tsipras?», insistió.

Por su parte, Nigel Farage, eurodiputado británico del grupo de la Libertad y la Democracia Directa, ha criticado la creación del euro. También Marine Le Pen, eurodiputada francesa del grupo de las Naciones y las Libertades, ha ironizado al señalar que «el euro y la austeridad son hermanos siameses». Y ha avisado a a Tsipras de que «su pueblo no escapará a la austeridad sin abandonar el euro».

También ha intervenido el eurodiputado y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien ha asegurado que «Europa está siendo destruida por el totalitarismo financiero y no porque haya ciudadanos que digan en un referéndum que no están de acuerdo con las políticas de ajustes promovidas por la Troika y por el Fondo Monetario Internacional». Iglesias también ha mencionado «la arrogancia del gobierno alemán y la incapacidad de los gobernantes de defender a sus pueblos» como causas de la supuesta destrucción de la Unión.

Iglesias ha agradecido «al pueblo griego y a su presidente por haber levantado mejor que nadie durante los últimos meses la bandera de Europa. Defender al pueblo griego y a su gobierno es defender la dignidad de Europa», ha asegurado Iglesias, quien ha vaticinado que «los tiempos están cambiando y que 2015 es el año del cambio y muy pronto seremos más fuertes«.

También ha habido momentos para acordarse de la II Guerra Mundial. De ello se ha encargado Eleftherios Synadinos, eurodiputado no inscrito griego, que ha recordado a los millones de personas muertas por la ocupación alemana de Grecia en la II Guerra Mundial, y la deuda debida a Grecia desde aquel momento. «¿Por qué rechazan incluirlo en la cuestión de la deuda», ha preguntado antes de afirmar que «el pueblo griego sólo puede existir y sobrevivir fuera de la zona euro».

Esta «historia» también la ha usado Tsipras durante su intervención final, en la que ha esgrimido que Alemania, tras dos guerras mundiales, recibió la mayor solidaridad posible cuando en 1953 se le condonó el 60 por ciento de su deuda. Y tras garantizar que respeta las normas europeas, citó a Sófocles: «Hay momentos en los que la mayor ley entre todas las leyes humanas es la justicia para los seres humanos».

Juncker ha concluido su participación en el debate defendiendo que «fue un error abandonar la mesa de la negociación«, en referencia al día en que Tsipras abandonó el Consejo Europeo y rompió las negociaciones con sus socios europeos.

Según Juncker, «de no haberse llegado a tal extremo, habríamos alcanzado un acuerdo«. Y puntualizó que «siempre he estado en contra de recortes de las pensiones que afecten a los más pobres».

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