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UGT niega la recuperación impulsada por el consumo

UGT

Cándido Méndez, secretario general de UGT

Y aboga por volver a primar los convenios colectivos

La Unión General de los Trabajadores (UGT) ha minusvalorado los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadísticas que reflejan que la economía española cerró 2014 con un crecimiento, por primera vez en los últimos 6 años, del 1,4%.

Y lo hace a pesar de que los datos reflejan claramente que ese crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español se produjo, sobre todo, por el aumento del consumo de los hogares. Sin embargo, UGT no cree que la recuperación haya empezado a trasladadarse a las familias españolas.

El Sindicato se fija en los datos negativos que aún persisten en la economía nacional -«elevado desempleo, extensión del paro de larga duración, descenso de la cobertura por desempleo, aumento de la precariedad y la temporalidad en los puestos de trabajo, devaluación salarial»- para dibujar un estado «desolador» de la situación actual de España.

La asociación representante de trabajadores resalta que la renta media por habitante en nuestro país se encuentra por debajo de la media de todo el conjunto de la UE de los 28 (en 2013 nos distanciamos 8 puntos del valor logrado en 2008 y 13 puntos de la renta de la zona euro).

Y aboga por que los trabajadores ganen en poder adquisitivo, por crear más y mejor empleo y reorientar la política presupuestaria y fiscal en España, generando más ingresos y dedicando más fondos a la promoción de empleo y protección social, para lograr un crecimiento «real».

«La situación sigue siendo de crisis, dado que cada vez es mayor el deterioro de la calidad del empleo y el aumento de la desigualdad y de la pobreza«, alegan desde el sindicato dirigido por Cándido Méndez. Y lo hacen basándose en que «no es posible afirmar que España haya salido de la crisis en un país donde hay casi cinco millones y medio de parados, que elevan la tasa de desempleo hasta casi el 24% de la población activa; o en un país donde persiste y se profundiza el problema del paro entre las personas mayores de 55 años, cuya tasa de desempleo se ha multiplicado casi por tres desde 2008».

Además, según UGT, «desde 2010 el salario medio por trabajador ha perdido 7,1 puntos de poder de compra. El salario mínimo interprofesional también ha caído en términos reales en esa etapa: desde 2010 acumula una pérdida de poder adquisitivo de 5,1 puntos. Los empleados públicos también han sufrido una fuerte pérdida de poder de compra debido a las decisiones de los gobiernos (subidas nulas, eliminación de pagas extras, retirada de complementos) que en los últimos cinco años supone entre un 17 y un 24%».

El sindicato echa mano de los últimos datos de la Oficina Europea de Estadística, para destacar que España se encuentra por debajo de la media de renta por habitante de todo el conjunto de la Unión Europea de los 28 países (95 puntos sobre 100 de la UE28).

Y es aquí cuando aduce que, «estando así las cosas, el consumo de los hogares -que el INE cifra como verdadero impulsor del crecimiento del PIB en 2014- no puede recuperarse debido a la pérdida de renta causada tanto por el aumento del desempleo como por el empeoramiento de las condiciones salariales, por la falta de fluidez del crédito y por el todavía elevado endeudamiento al que están sometidos».

Por todas estas razones -opina UGT- «la mejora salarial debe estar en el centro del contenido de un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, que estamos en estos momentos negociando con las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME, para sustituir el vigente en el período 2012-2014, que tenía otra lógica porque respondía a otra etapa del ciclo y otras necesidades de las empresas y la economía en general».

«Ahora toca crecer más y de forma más equilibrada, crear más y mejor empleo y potenciar un cambio de nuestro modelo de crecimiento de futuro. Y para todo ello, los salarios deben crecer en términos reales», dicen en la organización.

Y para culminar su teoría el sindicato insiste en que «la recuperación es frágil, débil e injusta, y la salida de la crisis apunta a una mayor desigualdad y un aumento de los niveles de exclusión social y de pobreza. Por eso hoy más que nunca resulta imprescindible la negociación colectiva, que ha demostrado su histórica contribución a la consecución de los retos económicos y sociales de nuestro país durante los últimos años».

Es decir, cuando el número de trabajadores afectados por regulaciones de empleo en España ha disminuido después de años de intenso aumento, los sindicatos quieren volver a recuperar el «poder infinito» que tenían en las empresas y que usaban hasta el paroxismo -hasta el cierre si era preciso- con tal de cumplir sus expectativas.

Gracias a ese poder infinito sindical, se ha impuesto en España el dogma de que «la empresa es de los trabajadores«, cuando es así que la sostiene el patrón a base de inversiones, de líneas de crédito y de hipotecar sus bienes para mantener abierta una ilusión que muchos «representantes laborales» se han adueñado durante años para sí.

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