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La competitividad empresarial se hundirá si sube la presión fiscal

CEOE

Joan Rosell, presidente de la CEOE, en imagen de archivo

Además se reduciría la inversión nacional y extranjera

En España, las empresas soportan una carga tributaria con un tipo real del 46,9% sobre beneficios, frente a una media de la UE del 40,9%

La Banca también pone en alerta al Gobierno sobre la creación de nuevos impuestos [1]

«Incrementar la recaudación aumentando los impuestos sobre las empresas es un error».

Esta es una de las principales conclusiones del informe Tributación Empresarial que ha publicado la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en el que se destaca que la proporción de recaudación que en España procede de las compañías «es considerablemente superior a la media europea».

También afirma que «la presión fiscal empresarial en España es alta en comparación con los países de nuestro entorno y debe bajar, no subir».

Según la CEOE, elevar la carga que en el Impuesto sobre Sociedades soportan las compañías nacionales sin reducir su presión fiscal total mediante la reducción de otros tributos, como las cotizaciones sociales a cargo del empleador, «lastraría la competitividad de nuestras empresas, retraería la inversión nacional y extranjera y reduciría a medio plazo la tributación, consiguiendo un efecto contrario al deseado».

El informe destaca que los ingresos públicos que aportan las empresas respecto al total es en España del 30,4%, mientras que la media de la Eurozona es del 26,2%.

Además, con datos del informe Paying Taxes que el Banco Mundial y PwC elaboran anualmente, la Confederación detalla que «en España las empresas soportan una carga tributaria con un tipo real del 46,9% sobre beneficios, frente a una media de la Unión Europea del 40,9%». Es decir, que incluyendo el efecto de todos los impuestos que inciden sobre las sociedades, la presión fiscal empresarial de España es seis puntos porcentuales superior a la media de la UE.

Los empresarios, tras analizar la evolución de los ingresos fiscales, destacan que «en España no existe un problema de recaudación tributaria». De hecho, la recaudación de 2017 se sitúa prácticamente en los mismos niveles de 2007, máximo de la serie histórica.

La Confederación también explica que «el motivo de la lenta recuperación de la recaudación por Impuesto sobre Sociedades respecto a 2007 obedecería fundamentalmente a la bajada de beneficios empresariales durante la crisis».

Del total de 1,26 millones de empresas activas en 2007, el 53,59% presentaban bases imponibles negativas y el 46,41% bases imponibles positivas. En 2014, un 63,09% presentaban bases imponibles negativas y tan solo un 36,91% bases imponibles positivas. De la cifra de empresas activas previstas para 2017, alrededor de 1,13 millones, se prevé que alrededor de un 59% tengan bases imponibles negativas y un 41% bases imponibles positivas.

El documento también pone de manifiesto que las grandes empresas son las que más dinero recaudan en el impuesto que grava los beneficios empresariales.

La recaudación en el Impuesto sobre Sociedades se concentra en las empresas cuya facturación supera los 100 millones de euros. De hecho, estas empresas aportaron en 2014, los últimos datos de recaudación consolidados, el 57,52% del Impuesto recaudado a pesar de que sólo son 2.090 empresas, un 0,002% del total.

Los empresarios creen que donde sí hay margen de mejora es en la lucha contra la economía sumergida, cuya reducción incrementaría en varios puntos la recaudación.

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha pedido al Gobierno, durante la presentación del informe, que recorte el gasto público. «Hay bolsas de despilfarro, duplicidades, en la Administración», ha indicado citando como ejemplo el absentismo laboral o «los sistemas públicos de empleo, que cuentan con un amplio personal, pero sólo encuentran empleo el 3% de los demandantes».

Asimismo ha cuestionado la reforma del impuesto de sociedades a las grandes empresas y ha recordado que las 15.000 compañías que facturan más de 10 millones aportan el 83% de la recaudación del impuesto. «En las pequeñas empresas con bases positivas está en el 40% y aún están saliendo de la crisis», ha indicado.

«Las empresas no tienen números infinitos», ha apostillado Rosell, quien ha reiterado que la subida de impuestos y cotizaciones anunciada por el Gobierno «repercute directamente en los ingresos totales y los beneficios finales de las empresas».