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Los servicios aportan el 50% del valor de las exportaciones

Fundación BBVA

El gráfico refleja la realidad de las manufacturas españolas

Frente al 37% de las manufacturas españolas

Las exportaciones brutas han crecido en España en los últimos años, pero un 30,9% del valor de esas ventas se genera en otras economías a través de productos intermedios importados

El 30% del valor de las exportaciones españolas es importado.

Es una consecuencia del desarrollo de las cadenas de valor globales y la fragmentación de la producción entre diferentes empresas, sectores o países: las exportaciones -especialmente las de manufacturas- incorporan un elevado volumen de productos (bienes y servicios) intermedios, muchos de ellos importados.

Los productos manufactureros representan cerca del 70% de las exportaciones brutas españolas, frente al 25,4% que suponen los servicios. Pero si nos centramos en el valor añadido por los sectores a esas ventas al exterior, los servicios aportan el 50,6%, un porcentaje que dobla la importancia de este macrosector en las exportaciones brutas y que ha aumentado más de 10 puntos, frente al 39,3% que representaba en el año 1995.

Por el contrario, el peso de las manufacturas en el valor añadido exportado ha caído diez puntos desde 1995, cuando representaba un 48,1%, hasta el 37% actual.

Como se ha indicado antes, los productos industriales operan como vehículos para la venta en el exterior de muchos servicios, siendo estas últimas actividades las que aportan buena parte del trabajo y los capitales utilizados, es decir, el valor añadido.

Las cadenas globales de valor permiten que las diferentes partes o fases de los productos o servicios se realicen en diversos países, para después de múltiples intercambios comerciales obtener el producto final. En ese contexto, la capacidad tecnológica de las empresas y sus equipos son clave para competir, cooperar y retener el valor añadido en los países que desarrollan las actividades más productivas, tanto manufactureras como terciarias.

Una consecuencia de la fragmentación de la producción entre diferentes países es que las exportaciones incorporan un elevado volumen de productos (bienes y servicios) intermedios importados. En concreto, el 30% del valor de las exportaciones españolas es importado, es decir, el valor añadido doméstico (salarios y beneficios) generado en España representa el 70% restante.

En total, el 70% de las exportaciones brutas españolas  procede de productos manufactureros, frente al 25,4% que aportan los servicios. Sin embargo, si tenemos en cuenta el valor añadido de esas exportaciones, los servicios aportan el 50,6%, un porcentaje que dobla la importancia de ese macrosector en las exportaciones brutas y que ha aumentado más de 10 puntos desde el 39,3% que representaba en 1995. Por el contrario, el peso de las manufacturas en el valor añadido exportado ha caído diez puntos desde 1995, cuando suponía un 48,1% hasta el 37% actual.

España tiene más dificultades que otros países europeos para desarrollar actividades más generadoras de valor añadido, debido a al debilidad de las inversiones empresariales en I+D+i, TIC y capital humano y organizacional. Las ocupaciones más cualificadas y mejor remuneradas tiene menos peso en la producción española (26,4%) que en Reino Unido, Francia o Alemania, países en los que suponen entre el 33,8% y el 35,1% del empleo.

La dependencia de las importaciones de la economía española es más acusada en las manufacturas, pues su uso de productos intermedios importados para exportar es muy elevado y tiende a crecer, superando en la actualidad el 40% de las exportaciones brutas, frente al 31,7% del año 2000. La situación es muy distinta en los servicios, pues ese porcentaje ha disminuido 5 puntos desde principios de siglo hasta situarse en el 10%, reforzando su papel como generadores de valor en el país.

Debido a esta mayor intensidad en el uso de productos intermedios, las manufacturas pesan más en las exportaciones brutas (67,5%) que en el valor añadido derivado de las mismas (37%). Lo contrario sucede con los servicios, cuyo peso en las exportaciones brutas es del 25,4% y en el valor añadido exportado del 50,6%.

Estos son algunos de los principales mensajes de La competitividad española en las cadenas de valor globales, dirigido por Francisco Pérez, director de investigación del Ivie y catedrático de la Universitat de València, y la Fundación BBVA, que estudia los efectos de los patrones de especialización internacional del siglo XXI en las exportaciones españolas, el empleo, su cualificación y la capacidad de generar riqueza.

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