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Los indicadores no resisten la presión gubernamental

CEOE

Las previsiones empeoran cada vez más…

CEOE prevé que el PIB crezca un 2,1% este año y un 1,8% en 2020

Los registros laborales de febrero se comportan ligeramente peor de lo esperado

La economía española crecerá este año al 2,1%.

Es, según el último informe trimestral publicado por el servicio de estudios de CEOE, una décima menos que la que preveía hace unos meses.

Los analistas de la confederación empresarial atisban una desaceleración muy gradual que se prolongará a lo largo de este año y de 2020, cuando se alcanzará un crecimiento del 1,8%.

Menos empleo y menos exportaciones unidos a la incertidumbre sobre el proceso de consolidación fiscal y el aumento de los costes empresariales son los elementos sobre los que los empresarios apoyan sus previsiones.

Su informe prevé que la demanda interna continuará siendo el principal motor del crecimiento, aunque moderará su aportación positiva al PIB en 2019 y 2020, años en los que la inversión en construcción será el componente más dinámico. La inversión empresarial verá minorado su ritmo de avance ante el aumento de la incertidumbre y el incremento de los costes laborales, incluido el aumento de la presión fiscal.

El documento señala que el consumo privado ralentizará su ritmo de crecimiento este ejercicio, hasta situarse en el entorno del 2%. El menor avance de la creación de empleo antes mencionado y la subida del ahorro -la incertidumbre lleva a las familias a aprovisionar-, lastrarán el incremento del gasto de las familias.

No obstante, las favorables condiciones financieras en las que el Banco Central Europeo ha tenido mucho que ver y la moderación de la inflación son elementos que apoyarán al consumo, pero no compensarán el menor empuje del empleo.

En lo que respecta al sector exterior, el crecimiento de las exportaciones será difícilmente sostenible en un entorno de incertidumbre y desaceleración económica a nivel global en la que la pérdida de competitividad –por la subida de los salarios impuestos a las empresas– supone un incremento diferencial de costes.

Las importaciones también mostrarán una evolución más moderada, en línea con el menor crecimiento de la demanda nacional, con lo que la aportación del sector exterior será menos negativa que en 2018.

En definitiva, la desaceleración económica, la incertidumbre interna y el aumento de los costes empresariales laborales, fiscales y administrativos o burocráticos preocupan especialmente a los empleadores, que llaman la atención sobre las tendencias internacionales que apuntan a una bajada del tipo nominal de gravamen en el Impuesto sobre Sociedades en las últimas décadas.

Así, mientras que en 1980 el tipo nominal medio del Impuesto sobre Sociedades era del 39%, en la actualidad ha descendido al 23%, lo que representa una reducción media de 16 puntos en 37 años. En este sentido, España, con un tipo nominal del 25%, está por encima de la media de tipos del entorno.

Por su parte, la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) eleva hasta el 2,2% el crecimiento del PIB español el presente año. Para 2020 sus panelistas piensan que la economía española se desacelerará tres décimas respecto a 2019, aunque seguirá por encima del crecimiento estimado para la zona euro. También esperan la creación de 682.000 empleos netos en estos dos años.

El Panel de Funcas incluye por primera vez previsiones para 2020, año en el que la economía española crecerá el 1,9%, tres décimas menos que en 2019. La previsión para este año se mantiene con un perfil trimestral estable con tasas del 0,5% en los cuatro trimestres, sin cambios respecto al anterior Panel.

El menor crecimiento del próximo año responderá principalmente al debilitamiento de la aportación de la demanda nacional, explicado por la moderación del consumo privado y la formación bruta de capital fijo.

La tasa media anual de inflación será este año del 1,4%, una décima menos de lo estimado anteriormente. Para 2020 se espera una tasa media del 1,5%. Las tasas interanuales esperadas para diciembre de 2019 y de 2020 son del 1,6% y el 1,5%, respectivamente.

La cota de paro seguirá a la baja aunque a menor ritmo. Este año quedará en el 13,9% y el próximo, en el 12,8%. En términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, el crecimiento será del 1,9% en 2019, mientras que el próximo año se ralentizará hasta el 1,6%, lo que equivale a la creación de 367.000 y 315.000 empleos netos en 2019 y 2020, respectivamente.

En cuanto al déficit de las Administraciones Públicas esperan una reducción aunque no suficiente para cumplir los objetivos. En 2019 alcanzaría el 2,3% del PIB, lo que supone una décima más respecto a la anterior previsión, y para 2020 se espera un resultado del 2%.

Para Funcas, el entorno externo continúa deteriorándose por las tensiones comerciales, la desaceleración acusada de China y las turbulencias financieras en algunos mercados emergentes. A lo ya descontado se suma la sorpresa de la economía europea, en fase de debilitamiento desde mediados de 2018, sin síntomas claros de recuperación.

Por último, Asempleo avanza que los registros laborales de febrero se comportan ligeramente peor de lo esperado. La afiliación crece en 69.172 personas (75.000 previstas) y el paro registrado aumenta en 3.279 personas (una caída esperada de 6.000) respecto al mes anterior.

De cara a los próximos tres meses, su indicador apunta a que se mantendrá la senda de desaceleración en el ritmo de creación de empleo, si bien aún en tasas elevadas. En cualquier caso, el avance de la ocupación oscilaría en el entorno del 2,5% interanual.

Para el conjunto del año, el indicador prevé un aumento de la ocupación de 409.000 personas, correspondiente a un crecimiento del 2,1%. La desaceleración es más que evidente teniendo en cuenta que en los últimos años se han venido creando en España más de medio millón de puestos de trabajo anuales.

La tasa de paro, por su parte, experimentaría una reducción hasta el 13,9% en promedio anual, confirmándose así la progresiva recuperación del mercado de trabajo.

Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, recalca que es el primer febrero con aumento de paro desde 2016 y el número de contratos se ha desacelerado de manera muy notable, “lo que apunta a una pérdida de dinamismo en los flujos de entrada y salida al mercado. La actividad económica durante el mes se ha resentido por la debilidad industrial y comercial en las principales economías del euro, lo que podría hacer mella en las decisiones de contratación de los próximos meses. Junto con el efecto calendario de la Semana Santa, los tres primeros meses del año confirmarían la previsión de una desaceleración suave pero continua en la creación de empleo y la reducción del paro. Con la pérdida de impulso del ciclo, cada vez serán más determinantes los mecanismos microeconómicos que ayudan al funcionamiento del mercado”.

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