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Llegan al puerto de Algeciras los 87 rescatados por el Open Arms

POA

Un miembro de Open Arms ayuda a un inmigrante a subir a bordo de la zodiac

El Gobierno les dará el mismo trato que a los inmigrantes que llegan en pateras, lo que ha desatado la indignación de las ONG

Este jueves han llegado al puerto de Algeciras los 87 inmigrantes que fueron rescatados por Open Arms en aguas internacionales cercanas a Libia la madrugada del 2 de agosto.

Perteneciente a la ONG Proactiva Open Arms (POA), el barco español intentó arribar a Italia pero el gobierno de Matteo Salvini, una vez más, les negó la entrada. Tras contactar con la autoridades españolas, el Centro Nacional de Coordinación de Salvamento Marítimo español autorizó el desembarco en el puerto de Algeciras.

A pesar de que la Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado considera este caso “idéntico” al del buque Aquarius y acusa al Ejecutivo de “provocar una evidente discriminación”, el Gobierno ha anunciado que recibirán el mismo trato que los que llegan a España en pateras.

A los inmigrantes que llegaron a bordo del Aquarius Pedro Sánchez les concedió 45 días de permiso de residencia y les garantizó que sus trámites y su acogida fuesen prioritarios. Se trató de “un desembarco excepcional”, con personas que “necesitaban una valoración, atención y gestión que no se sabía el tiempo que iba a durar”, en palabras de la secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, que ha asegurado que ahora los dispositivos de atención y acogida son ya un “procedimiento probado”. Rumí niega cualquier discriminación y alega que “si existen circunstancias humanitarias excepcionales se valorarán para dar una autorización, no de 45 días, sino de un año” y para el resto “se aplicará la ley”, que “es la normalidad”.

Entre los migrantes del Open Arms hay 12 menores, seis de ellos no acompañados (MENA) procedentes de Sudán y de Gambia.

Desde POA critican que haya pasado más de una semana desde el rescate hasta el desembarco en puerto seguro. Hablan de ambiente hostil hacia las organizaciones humanitarias en el Mediterráneo y aseguran que son “perseguidas por las administraciones europeas”.

Un informe de Amnistía Internacional (AI) advierte de que “el número de personas ahogadas en el Mediterráneo central o trasladadas a míseros centros de detención en Libia -donde son torturados- ha aumentado como consecuencia de las políticas europeas encaminadas al cierre de la ruta del Mediterráneo central”.

En Between the devil and the deep blue sea. Europe fails refugees and migrants in the Central Mediterranean, AI revela que el cierre de fronteras en la Unión Europea ha causado más de 721 muertes en el mar sólo en junio y julio de 2018. (Guardias Civiles piden la creación de una Policía específica para el control de las fronteras europeas).

“El número de muertes en el mar ha crecido, aunque el dato sea insignificante respecto al número de personas que han intentado cruzar el Mediterráneo en meses recientes. La responsabilidad de este aumento en el número de muertos recae directamente en los gobiernos europeos más preocupados por mantener a la gente fuera de su territorio que en salvar vidas”, dice Matteo de Bellis, investigador de Amnistía Internacional sobre asilo y migración.

“Las políticas europeas han capacitado a la guardia costera libia para interceptar a personas en el mar, han restado prioridad a los rescates y han obstaculizado el trabajo vital de las ONG de salvamento. El reciente aumento del número de muertes en el mar no es sólo una tragedia; es una vergüenza”, insiste De Bellis.

Según AI, al aumento de los ahogamientos se suma un brusco incremento del número de personas recluidas arbitrariamente en centros de detención abarrotados de Libia. El número de personas detenidas se ha multiplicado más del doble en los últimos meses, pasando de unas 4.400 en marzo a más de 10.000 a finales de julio, entre las que había alrededor de 2.000 mujeres y menores de edad. Prácticamente todas fueron conducidas a los centros tras su interceptación en el mar y traslado a Libia por la guardia costera de este país, equipada, entrenada y apoyada por gobiernos europeos.

“Gobiernos europeos actúan en colusión con las autoridades libias para contener a refugiados y migrantes en Libia, a pesar de los terribles abusos que pueden sufrir a manos de la guardia costera libia y en los centros de detención de ese país. Los planes para extender esta política de externalización a toda la región son profundamente preocupantes”, continúa criticando Matteo de Bellis.

El hoy portavoz de AI cree que el hecho de que el año pasado los gobiernos de Europa no lograran un acuerdo para reformar el sistema de Dublín y evitar disputas sobre el desembarco en Europa de las personas rescatadas en el mar, ha llevado a Italia a empezar a denegar la entrada en sus puertos de los barcos que transportan a personas rescatadas. “Esta nueva política se aplica específicamente a barcos de ONG, buques comerciales e incluso barcos de armadas extranjeras”, afirman.

“Con su cruel decisión de negar a refugiados y migrantes el desembarco en sus puertos, Italia está utilizando vidas humanas como bazas de negociación. Se ha dejado abandonadas en el mar a personas desesperadas, sin comida, agua ni abrigo suficientes, mientras que Italia trata de incrementar la presión política en favor del reparto de la responsabilidad con otros Estados europeos”, asegura Matteo de Bellis, que reprocha a las autoridades italianas y maltesas que hayan “difamado, intimidado y criminalizado a las ONG que intentan salvar vidas en el mar, les hayan denegado el permiso de atraque e incluso hayan confiscado sus barcos”.

Ante esta situación pide a Italia y a los Estados e instituciones de Europa que prioricen el salvamento marítimo y garanticen que las personas rescatadas son desembarcadas sin demora en países donde no estén expuestas a sufrir graves abusos y puedan solicitar asilo”.

Mar de Alborán

Los rescates en el Mar de Alborán son constantes (Google Maps)

Por otra parte, la llegada de más de 500 inmigrantes ha colapsado el puerto de Motril, en la provincia de Granada. Los policías alertaron hace unos días de un más que posible ‘boom’ migratorio, pero lo que ya ha constatado la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) es que este este año las llegadas a España suponen cerca del 40% del total de la UE. Debido al descenso del número de entradas en Italia y Grecia, España se ha convertido desde el pasado mes de junio en la principal ruta de personas migrantes y refugiadas por mar a Europa, con más de 20.000 llegadas en lo que va de año.

Estas cifras destacan aún más si se comparan con las que contiene la Memoria 2017 que ha publicado  Salvamento Marítimo. En 2017, al igual que ocurriera en 2016, ha habido un importante incremento de la inmigración irregular. Se ha atendido un total de 1.211 pateras, lo que supone un 150% más que los dos años anteriores. Además, atendió a un total de 23.135 personas, de las cuales 18.937 han sido rescatadas por Salvamento Marítimo, 4.045 han sido rescatadas por Marruecos y 135 han fallecido o desaparecido, lo que supone un aumento del 206% respecto a los dos años anteriores.

En 2015 los salvados de morir en el mar fueron 6.955; un año antes, en 2014, la cifra bajó a 5.266 personas; y en 2013 tan sólo fueron 4.711 los inmigrantes atentados por Salvamento Marítimo, que sólo ayer se hizo cargo de más de 200 “ilegales” en el mar de Alborán.

En Algeciras, adonde ha llegado el barco de Open Arms, el alcalde, José Ignacio Landaluce, criticó ayer, antes de la llegada del buque al puerto de Crinavis, “algunas de las decisiones que el Gobierno de la Nación está adoptando en esta materia”. El primer edil quiso dejar claro que “se trata, simplemente, de que no se puede aceptar ninguna improvisación de las que lleva a cabo el Ejecutivo, a lo que se une total falta de comunicación hacia las autoridades locales”.

“Algeciras es una ciudad de más de 120.000 habitantes en la que conviven personas de 104 nacionalidades distintas, pero no es tan grande como para convertirse en un puerto de acogida permanente de inmigrantes”, indicó el regidor algecireño.

Como ejemplo, Landaluce explicó que ante las últimas llegadas masivas de inmigrantes los servicios de asistencia se vieron desbordados provocando “la falta de atención a las personas necesitadas que residen en la ciudad”. “Hemos de tener cabeza porque no tenemos bolsillo suficiente”, remató.

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