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Las renovables ven amenazados los objetivos fijados para 2020

PwC

Índice de descarbonización de los países del G-20 y España

Sin embargo, un informe refleja que España se sitúa por encima del promedio mundial en la reducción de las emisiones de carbono en 2016 con un 5,8%

Bruselas ha aprobado las ayudas a las energías limpias en España

Las empresas de renovables advierten de que mantener abiertas artificialmente centrales de carbón que hayan solicitado el cierre posiciona a España a contracorriente de Europa y el mundo.

La Asociación de Empresas de Energías Renovables-APPA denuncia este jueves la falta de coherencia del Gobierno al poner condiciones al cierre de centrales eléctricas alimentadas por carbón.

Las empresas de «energía limpia» acusan al Ejecutivo de pretender alargar artificialmente la vida de determinadas centrales de generación con el real decreto que el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal está impulsando y que permitirá el cierre de instalaciones sólo «cuando ello no amenace a la seguridad de suministro eléctrico (…) y cuando no fueran esperables efectos desfavorables en los precios de la electricidad».

Recuerdan desde APPA que este real decreto establece condiciones adicionales a las ya previstas en la legislación actual para autorizar el cierre de centrales, condiciones que dependen tanto de informes de Red Eléctrica de España, ENAGAS, La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, así como de informes de la propia Dirección General de Política Energética y Minas.

Y esto supone «un nuevo capítulo en la falta de coherencia que sufre la política energética nacional».

Consideran los asociados a la APPA que las recientes subastas de potencia renovable, precedidas por más de cinco años de moratoria, demuestran la urgencia del Gobierno por alcanzar los objetivos comprometidos con Bruselas para 2020. A este respecto avisan de que ante la previsión de incorporar en un futuro cercano más de 8.000 megavatios renovables no se deberían establecer trabas a la decisión voluntaria de empresas que deciden desmantelar centrales.

Sin embargo, los objetivos no se limitan a la penetración de renovables en el mix energético, sino que también obedecen a una necesidad de aumentar la eficiencia energética y reducir las emisiones de CO2.

Advierten que «la voluntad política del Ministerio de evitar el cierre de determinadas centrales va en contra de la tendencia en la Unión Europea, donde las centrales convencionales están desapareciendo del sistema energético a mayor velocidad. Para terminar recuerdan también desde el sector que el pasado 14 de noviembre España se adhirió a la Plataforma 2050, comprometiéndose a que en el año 2050 no emitirá más emisiones de las que pueda absorber.

Precisamente, un informe de PwC hecho público hoy refleja que España se sitúa por encima del promedio mundial en la reducción de las emisiones de carbono en 2016 con un 5,8%.

Los datos desvelan que la intensidad del carbono en el mundo se redujo un 2,6% en 2016, una cifra todavía muy insuficiente para cumplir el Acuerdo de París.

En la novena edición del Low Carbon Economy Index: Is Paris possible se aprecia que la economía mundial ha logrado reducir la intensidad de sus emisiones de carbono un 2,6% en 2016, lo cual supone una notable mejora respecto al 1% anual que se registraba hasta 2014.

El informe, que recoge el progreso de los países del G20 en la reducción de las emisiones de carbono, también sostiene que esta reducción está todavía muy lejos de la tasa anual de descarbonización del 6,3%, que es la necesaria para cumplir el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de dos grados recogido en el Acuerdo de París.

La economía española es una de las que más han reducido su intensidad energética. Tanto en 2016 -con un 5,8%-, como en lo que va de siglo -con un 2,4%-, su tasa de reducción de emisiones se sitúa por encima del promedio mundial –que fue del 2,6% y el 1,4%, respectivamente-. En términos absolutos también está entre los países menos carbonizados, como consecuencia, sobre todo, del aumento de la proporción de las energías renovables en el mix energético nacional. De cara al futuro, la economía española deberá centrar sus esfuerzos conseguir una tasa de reducción anual media del 3,2% para 2030.

Para María Luz Castilla, socia responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC, «las empresas deben prepararse para abordar los riesgos físicos y de transición -regulatorios, de mercado, tecnológicos…- hacia una economía baja en carbono. Pero también deben ser capaces de identificar las oportunidades comerciales en productos y servicios que se derivan de esta revolución».

Los países que han registrado mejores resultados en 2016 son Reino Unido, China, México y Australia. Los dos primeros son los únicos que superaron el año pasado la tasa de descarbonización necesaria para cumplir el objetivo de los dos grados, con un 7,7 y un 6,5% respectivamente. Reino Unido ha registrado una tasa media de reducción del carbono del 6% desde el año 2000, casi tres mayor que la media mundial. Esto fue posible gracias a la puesta en marcha los planes de cierre de las centrales de carbón para 2025, lo que ha provocado una caída del consumo de carbón del 52%.

En el caso de China, el mayor consumidor de energía y carbón del mundo, su reducción en el consumo de carbón del 1,4% se debe a las nuevas políticas energéticas y medioambientales. Además, China instaló más capacidad de energía renovable en 2016, superando incluso a Estados Unidos. A la cola del índice se encuentran Indonesia, Argentina, Turquía y el sur de África, donde el crecimiento de las emisiones superó al de su PIB.

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