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Las cuentas de Sánchez no le salen ni a Bruselas ni al FMI ni a la OCDE

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez en el Senado, que tampoco aprobará sus PGE

La Comisión Europea cree que incumplirá las exigencias del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para 2019

La Comisión Europea no aprueba el proyecto presupuestario que el Gobierno de Pedro Sánchez prepara para 2019.

También genera dudas en los organismos internacionales, Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que advierten del aumento del déficit en un entorno de moderación del crecimiento.

«El Presupuesto presentado por España corre el riesgo de incumplir las exigencias del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para 2019». Esta es la conclusión de la Comisión Europea (CE), que se basa en las previsiones económicas de otoño y que indican una desviación significativa de la senda de ajuste exigida hacia el objetivo presupuestario a medio plazo y el incumplimiento del valor de referencia transitorio para la reducción de la deuda en 2019, la séptima de los Estados de la Unión.

Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión, dijo ayer que «Europa atraviesa un momento de bonanza económica, pero el aumento de los riesgos indica que no durará eternamente». Este augurio obliga a los países de la UE a reducir deuda pública y a reconstituir las reservas presupuestarias. Es la solución que «dará el margen de maniobra necesario cuando llegue la próxima etapa de recesión».

Todo lo contrario de lo que plantean las cuentas públicas que el Gabinete de Pedro Sánchez espera aún aprobar en el Congreso y que contemplan un aumento del gasto de más de 5.000 millones de euros.

La CE considera que las medidas que contiene el proyecto de Presupuestos confeccionados por la ministra de Economía, Nadia Calviño, apenas contiene ajustes estructurales y «progresos limitados» en los esfuerzos para reducir el déficit. Por ello reclama «medidas necesarias» para corregir esos desvíos. Bruselas alerta de una sobreestimación de los ingresos por los nuevos impuestos del Ejecutivo (tasa a las transacciones financieras, impuesto digital, Impuesto de Patrimonio, lucha contra el fraude y aumento de las cotizaciones por el salario mínimo interprofesional) mientras se elevan los gastos en conceptos como guarderías o la eliminación del copago.

También el FMI cuestiona las cuentas españolas. En su informe anual sobre España, el organismo dirigido por Christine Lagarde, señala que «el Presupuesto de 2019 necesita incluir un paquete de medidas de ajuste fiables». Duda del resultado de algunas de las iniciativas planteadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, en particular aquellas que se refieren a «nuevos impuestos y políticas». Aconseja «limitar el riesgo de que el Presupuesto se quede corto», «estar preparados para poder adoptar un plan de contingencia» y «añadir medidas».

Entre ellas, considera «preferible» aumentar la recaudación por IVA -reduciendo la aplicación del superreducido (4%)- e impuestos verdes a otras medidas como las tasas digital y financiera, que considera «distorsionadoras». También indica que subir el impuesto a las pymes supone un «desincentivo al crecimiento de las empresas» y aconseja «identificar» las opciones por el lado de los gastos.

Asimismo, el Fondo cuestiona la subida del salario mínimo porque «pondrá en riesgo las oportunidades de empleo de los jóvenes y los menos formados» y señala que los aumentos de sueldos deben hacerse en línea con la mejora de la productividad. «Es decisivo que las empresas puedan seguir fijando los salarios según sus condiciones de negocio», dice el organismo, que aboga por «reducir los costes de contratar y las indemnizaciones por despido para los fijos».

En cuanto a las previsiones de crecimiento para España, el FMI las rebaja del 2,7% al 2,5% para este año y mantiene en el 2,2% la de 2019. Sus analistas advierten sobre el déficit, que calcula que alcanzará el 2,4% en 2019, lejos del 1,8% que estima el Gobierno y del 1,3% que exige Bruselas. Por eso insiste en aprovechar el momento para reducir el déficit y la deuda o de lo contrario «España se vería forzada a un ajuste procíclico si la economía es golpeada por un shock».

Paralelamente, incide en «salvaguardar la viabilidad financiera del sistema de pensiones» y alerta de que vincular de manera permanente su revalorización a la inflación, sin introducir medidas compensatorias, coloca el gasto en pensiones en «una pronunciada trayectoria alcista». «Está claro que serán necesarios más ajustes del sistema de pensiones», dice el informe.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) también ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento y déficit para España. En un escenario internacional «complejo» debido a las tensiones comerciales por la guerra arancelaria y el encarecimiento del petróleo, rebaja dos décimas la previsión de crecimiento del PIB español y estima un 2,6% este año, un 2,2% el que viene y un 1,9% en 2020.

En cuanto a la economía mundial, el organismo vaticina el fin de ciclo expansivo y augura un «aterrizaje suave». Tras alcanzar su máximo en 2018, con un 3,7%, en 2019 y 2020 se moderará al 3,5%. Para la eurozona calcula un crecimiento del 1.9% este año, un 1,8% el que viene y un 1,6% en 2020.

La OCDE constata que la demanda interna es el «principal impulsor del crecimiento» en España, por lo que alerta ante el elevado paro y los trabajos precarios, y considera positivo el aumento de los salarios de los empleados públicos y la cuantía de las pensiones. No obstante, advierte de que los riesgos «siguen siendo considerables» y anima a «continuar los esfuerzos para luchar contra el abuso de los contratos temporales» para reducir la dualidad de un mercado de trabajo «segmentado».

En este sentido considera «fundamental» garantizar «la implementación eficaz de reformas estructurales que aborden la fragmentación de los mercados de productos para conseguir economías de escala», así como «una mayor coordinación y evaluación de las políticas regionales y nacionales en materia de innovación» y fomentar una mayor «escala y especialización de las universidades».

Nadia Calviño

La ministra de Economía, Nadia Calviño, da una versión distinta de sus cuentas

A pesar de que todo lo anterior está negro sobre blanco el Gobierno dio ayer una versión muy distinta sobre los avisos que los organismos internacionales hacen acerca de la economía española. Es la siguiente:

«Las previsiones de la OCDE y la Comisión Europea constatan que España mantendrá un crecimiento robusto en 2019. Ambas instituciones coinciden en que el Plan Presupuestario contempla una reducción del déficit público.

Las previsiones de ambos organismos sobre la economía española están alineadas con las del Gobierno. Tanto la Comisión Europea como la OCDE prevén que España mantendrá un crecimiento robusto, superior al de la media de la Unión Europea, del 2,6% para este año y del 2,2% para el próximo, apenas una décima menos que la previsión del Gobierno.

Ambos organismos prevén una sensible disminución del déficit en 2019. La previsión de la OCDE coincide con la del Gobierno al estimar una reducción de 9 décimas y un déficit del 1,8% del PIB. Por su parte, la Comisión prevé que el déficit se reduzca 6 décimas, hasta el 2,1% del PIB. En ambos casos se trata de reducciones muy superiores a las de otras grandes economías comunitarias.

Como la propia Comisión ha reconocido, su previsión es «cautelosa» porque España no ha presentado todavía los Presupuestos Generales del Estado. Hay que tener en cuenta que en esta fase ex ante de la supervisión fiscal lo que se evalúan son planes, lo que justifica la prudencia de su análisis.

Las cifras contenidas en el Plan remitido por el gobierno español están dentro del margen de flexibilidad previsto en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Como el propio Vicepresidente Dombrovskis ha señalado hoy la diferencia de cálculo se debe al hecho de que «no se ha podido tomar en consideración todas las medidas sobre las que no se ha legislado.» En este mismo sentido, el Comisario Pierre Moscovici señaló cuando se publicaron las previsiones de otoño que en esta fase del ciclo de supervisión fiscal es absolutamente normal que existan divergencias entre las estimaciones de los diferentes organismos.

En cualquier caso, España saldrá del brazo correctivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2019, es decir, abandonará el Procedimiento de Déficit Excesivo. La evaluación de la Comisión Europea del Plan Presupuestario español responde a la mayor exigencia de este brazo preventivo y está en línea con las realizadas a otros países como Francia, Bélgica, Portugal y Eslovenia.

Finalmente, la cooperación entre el Gobierno español y la Comisión Europea ha sido muy buena y basada en la transparencia, como ha confirmado hoy el Comisario Moscovici.

Las previsiones de la OCDE coinciden con las del Gobierno no sólo en relación con crecimiento y déficit, sino también en los objetivos en materia de política económica.

La OCDE considera prioritarias la reducción de la elevada deuda pública y el impulso de medidas que aumenten la productividad. Recomienda actuaciones que reduzcan la temporalidad, mejoren la formación profesional dual, incrementen la participación de las mujeres en el mercado laboral y fomenten la educación infantil de 0 a 3 años. Son objetivos compartidos por el Gobierno y alineados con el Plan Presupuestario adoptado el 15 de octubre, que combina la necesaria disciplina presupuestaria con una política social que reduzca las desigualdades en nuestro país».

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