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La economía ya daba señales de agotamiento estructural antes del Covid

Previsiones macroeconómicas para España 2020-2022 (Funcas)

Previsiones macroeconómicas para España 2020-2022 (Funcas)

España será uno de los países avanzados con mayor déficit público al término de 2020

El PIB per cápita español lleva estancado en el 90% de la media europea desde 2016, significativamente por debajo del 98% que se alcanzó en 2003

España queda rezagada en indicadores como el porcentaje de población empleada, la inversión en I+D o la reducción en la tasa de abandono escolar

La economía española viene dando claras señales de agotamiento estructural previas al Covid-19.

El indicador que resume esa debilidad es el estancamiento del PIB per cápita en relación con la media de la UE, que se sitúa en el 90% desde 2016, significativamente por debajo del 98% que se alcanzó en 2003.

El último Cuadernos de Información Económica editado por Funcas advierte de que la crisis generada por la pandemia golpea a una economía que ya no convergía con la UE27 y apunta que la implementación del programa Next Generation EU (NGEU) supone una gran oportunidad para revertir esas limitaciones estructurales y para relanzar los procesos de convergencia en la UE.

Lo mejor es que en 2021 España todavía contará con estos mecanismos de apoyo financiero por lo que los recursos financieros no habrán de ser un problema. Lo peor es que en los ejercicios 2022 y 2023, cuando el sistema arroje liquidaciones negativas y de nuevo cobre relevancia el problema de la gestión de la deuda autonómica en manos del Estado, las cosas serán muy distintas.

El estudio también analiza el coste recaudatorio asociado a los numerosos beneficios fiscales -los denominados gastos fiscales- existentes en los tres principales impuestos en España. El IRPF, el IVA y el impuesto sobre sociedades acumulan el grueso de la capacidad recaudatoria del sistema fiscal español. Según la Agencia Tributaria, representaban aproximadamente el 85% del total de ingresos tributarios de los últimos años.

Los autores (José Félix Sanz y Desiderio Romero) concluyen que, en conjunto, los gastos fiscales de estos tres impuestos superarían los 77.000 millones de euros anuales (el 6,2% del PIB de 2019), de los que un 61% corresponde al IVA, un 36% al IRPF y el 3% restante a las deducciones y bonificaciones en el impuesto sobre sociedades, si bien esta última estimación no puede completarse por carecer de una muestra de microdatos equivalente a la de los otros dos impuestos.

En el IRPF destacan los beneficios fiscales asociados a los rendimientos del trabajo, al tratamiento del ahorro y del capital inmobiliario y, en menor medida, a los sistemas de previsión social y otras deducciones en cuota. Por su parte, en el IVA las exenciones dan lugar a una pérdida potencial de recaudación de cerca de 18.000 millones, mientras que los tipos reducidos y superreducidos suponen beneficios fiscales por importe de más de 29.000 millones de euros.

Las cifras sugieren que, con una racionalización de los beneficios fiscales, España podría financiar una reforma tributaria encaminada a conseguir un sistema fiscal más eficiente y más simple, consiguiendo además una mayor recaudación.

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