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Gobierno y agentes sociales deciden impulsar el diálogo

Moncloa

Rosell, Báñez, Rajoy, Toxo, Álvarez y Garamendi en Moncloa (Foto: Moncloa / Diego Crespo)

Durante un encuentro en La Moncloa

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, se ha reunido en La Moncloa con los secretarios generales de los sindicatos CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Josep María Álvarez, y con los presidentes de las patronales CEOE, Juan Rosell, y CEPYME, Antonio Garamendi.

Tras el encuentro, las partes han coincidido en señalar que es necesario adoptar medidas urgentes en el marco del diálogo social para la mejora de la calidad en el empleo, facilitar la activación de los desempleados de larga duración, la mejora en la implementación de la Garantía Juvenil Europea, y la revisión del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), entre otras, que serán objeto de trabajo y análisis en el marco del diálogo social.

El presidente del Gobierno «preparó» ayer, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso, su reunión de hoy con los sindicatos. En sede parlamentaria y en contestación a un pregunta del PSOE, Rajoy señaló que la gestión realizada por su Ejecutivo ha permitido, en menos de tres años, aumentar el número de afiliados a la Seguridad Social en 1.639.000 personas.

También recordó que 2015 -según la EPA publicada en su momento- fue el año en el que se ha creado más empleo en España en la serie histórica. Un dato positivo que, a su juicio, indica que «vamos en la buena dirección». No obstante, el presidente reconoció que aún queda mucho por hacer pues el objetivo es conseguir que en el año 2020 haya 20 millones de españoles trabajando en «las mejores circunstancias posibles».

Y ese ha sido el eje sobre el que ha girado la reunión de este jueves con los agentes sociales. El Gobierno considera que, a la vista de la evolución de la economía española, no puede derogarse la reforma laboral aunque sí se ha comprometido a estudiar las propuestas sindicales «para adaptarla a la realidad», siempre que sean pactadas previamente con la Patronal. Además, Rajoy ha hecho saber también a los sindicatos que el cumplimiento del objetivo de déficit pactado con Bruselas es inexcusable.

Al término de la reunión, Pepe Álvarez, secretario general de UGT, ha afirmado que todo lo que no sea tocar la reforma laboral en este momento es «retórica». El sindicalista cree que el camino será difícil y dependerá de la capacidad para «movilizarse». En este sentido, los sindicatos han advertido durante su comparecencia de que «debemos acostumbrarnos a una situación en la que las movilizaciones convivan con las reuniones y los pactos».

Los sindicatos han reclamado subidas salariales entre el 1,8% y el 3%, pero tanto Rosell como Garamendi han adelantado que su propuesta rondará el 1,5%, ya que hay que tener en cuenta «la negociación subsectorial de las empresas». Las juntas directivas de CEOE y Cepyme celebrarán una reunión el próximo 14 de diciembre tras la cual presentarán una «propuesta importante» de cara a la negociación colectiva.

A pesar del aviso sindical, la ministra Báñez ha calificado el encuentro de «cordial», «constructivo» y «positivo» y ha explicado que ha sido útil para iniciar el «camino del diálogo». Báñez ha añadido que los grandes objetivos siguen siendo la consolidación de la recuperación económica, «con crecimiento y creación de empleo», y la mejora de los servicios públicos esenciales, «para que nadie se quede atrás en España».

Báñez ha dicho que cree que es «posible» subir los salarios en España y hacer cada día más competitivas a las empresas españolas, sin perjudicar a la creación de empleo y sin olvidar «que sigue siendo necesario crear al menos 500.000 puestos de trabajo al año».

Según ha señalado la ministra de Empleo y Seguridad Social, los interlocutores sociales también se han comprometido a intervenir ante la Comisión del Pacto de Toledo para fortalecer el actual modelo público de pensiones, sobre lo que ya hay algunas propuestas.

Las cifras con las que hay que trabajar son las siguientes: En 2002 la población entre 16 y 24 años era similar a la de entre 45 y 54 años; trece años después hay 3 millones de personas más en el segundo grupo y el INE estima que en 2066 uno de cada tres españoles tendrá más de 64 años.

Con estas magnitudes, no es de extrañar que el tema del envejecimiento de la población y cómo afecta a las pensiones sea un tema «capital», sobre todo si se tiene en cuenta que el gasto público actual en pensiones representa ya el 10% del PIB y está previsto que en 2050 se destine un 40% más si todo sigue como hasta ahora.

Para Lorenzo Dávila, director del Departamento de Investigación de IMF Business School, está claro que algo tiene que cambiar. «El déficit actual de la Seguridad Social es de 18.000 millones euros y las previsiones apuntan a que la hucha de las pensiones se va a acabar el próximo año. Con los actuales niveles de cotización, se estima que de aquí a 2018 se necesitarían crear 2,2 millones de puestos trabajo para mantener el actual sistema de pensiones. Al que habría que añadir 500.000 más hasta al final de la legislatura y 1 millón más en la siguiente legislatura», calcula Dávila.

Para evitar que la hucha de las pensiones se quede vacía a corto plazo, el ex ministro de Trabajo Valeriano Gómez, ha propuesto esta mañana en una mesa redonda organizada por la escuela de negocios tres medidas: «aumentar los ingresos acabando con el tope de la base de cotización máxima, que se calcula podrían suponer unos 8.000 millones de euros anuales, otros 3.000 millones se podrían conseguir de podar las tarifas planas y el resto estímulos que son costosos y, la tercera, de subir el salario mínimo. Una subida del 5% en el salario mínimo interprofesional generaría ingresos por valor de 200 millones al año a la Seguridad Social. Y aún así faltaría», ha apostillado Gómez.

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