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Un soldado español fallece en el Líbano por fuego israelí

Cabo Soria

El cabo Soria llevada 11 años en el Ejército (Foto: mde.es)

El cabo Francisco Javier Soria Toledo ha fallecido esta mañana durante un combate entre fuerzas de Hezbolá y el Ejército de Israel cerca de la frontera entre Líbano e Israel, zona de responsabilidad del contingente español.

Según las primeras informaciones, la muerte del soldado español la han causado granadas de mortero lanzadas por los israelíes en respuesta a un ataque previo de la milicia libanesa en el que han fallecido dos soldados israelíes y otros siete han resultado heridos.

Soria, casado, de 36 años y natural de Málaga, estaba destinado en el Regimiento de Infantería Mecanizada “Córdoba 10” y participaba en la misión “Libre Hidalgo”, desplegada en Marjayoun, en el sur del Líbano, desde el pasado mes de noviembre.

El soldado español había ingresado en las Fuerzas Armadas en 2004 y participaba en su segunda misión internacional de Naciones Unidas en el Líbano.

Nada más conocerse la noticia, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha cancelado la visita que tenía programada a la India y ha decidido regresar a España, donde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido informado del fallecimiento del soldado español.

Por su parte, Izquierda Unida, a través de su portavoz parlamentario de Defensa en el Congreso, Álvaro Sanz Remón, y de su eurodiputado Javier Couso, hermano del periodista José Couso, muerto en Irak bajo fuego norteamericano, han anunciado que pedirá la comparecencia en el Congreso del ministro de Defensa para que «dé cumplidas explicaciones no sólo de las circunstancias exactas en las que se ha producido la muerte del militar español, sino también de las medidas que el Gobierno va a llevar a cabo en el marco de Naciones Unidas para exigir las responsabilidades a que hubiera lugar y evitar que la impunidad y la desproporción sigan caracterizando la acción militar israelí, con más motivo cuando los afectados son tropas de interposición en una operación bajo mandato de la ONU».

En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, solicitará una investigación a la ONU y ha pedido a las autoridades israelíes, que han culpado a Hizbulá del suceso, colaboración al «máximo nivel» con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas.

Sanz y Couso valoran esta petición del Gobierno de España a Naciones Unidas. Sin embargo, critican que apenas unas horas después de esta acción militar, el propio Morenés haya calificado de «accidente» el resultado del ataque israelí, por dirigirse contra las milicias de Hezbolá en respuesta a un ataque previo.

Más concretamente, Couso señala que «es incomprensible el uso de fuego de mortero o artillería contra una fuerza irregular como la de Hezbolá cuando existen elementos de interposición con mandato de Naciones Unidas con unas posiciones muy reconocidas. Según el Derecho Internacional, la proporcionalidad y discrecionalidad son elementos que marcan la diferencia entre una acción de combate y un crimen de guerra, por lo que condenamos las acciones que no cumplan estos requisitos».

Couso se refiere a que Soria estaba de servicio en una garita en la base 4-28, un destacamento de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (Finul), en las proximidades de la aldea de Ghayar, dividida entre Líbano e Israel.

Los miembros de IU denuncian que, «pese a las disculpas realizadas por las autoridades israelíes, desde 1999 el Ejército de Israel ha causado la muerte de al menos 11 miembros de la misión de Naciones Unidas en el Líbano. Algunas de ellas se realizaron de forma deliberada, como la muerte de los cuatro observadores en julio de 2006 tras un ataque de la aviación israelí, que bombardeó hasta 14 veces la zona en la que se encontraban pese a las advertencias del personal de la ONU a las autoridades israelíes».

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