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El vencejo común es el ave del año 2021

vencejo común

Un vencejo común sobrevuela el cielo español (Foto: SEO/BirdLife)

El alcaudón real y el aguilucho cenizo han quedado en segundo y tercer lugar respectivamente

El vencejo común ha sido declarado Ave del Año 2021.

Los vencejos se suman así a la larga lista de aves comunes, como gorriones o golondrinas, en declive poblacional.

De la familia Apodidae, una longitud de 17 centímetros y una envergadura de 45 cm, el vencejo presenta silueta en forma de ballesta, cola corta y ahorquillada, y alas estrechas y largas. Posee pico corto, plano y con la boca muy ancha; patas emplumadas y extremadamente cortas, que le impiden posarse en el suelo; y pies pequeños y de fuertes garras, con los cuatro dedos dirigidos hacia delante. Muestra coloración uniforme de tono pardo oscuro, casi negro, excepto en la garganta, que es blanca; la cara inferior de las alas resulta un poco más pálida. En otoño, con su plumaje desgastado, es algo más claro. Ambos sexos son iguales. Los jóvenes se parecen mucho a los adultos, aunque con un tono algo más oscuro y un aspecto escamoso, por los pequeños ribetes blancos que tienen en las plumas. Es observada casi siempre en vuelo y en grupo. Las condiciones de luz, el fondo y la distancia determinan su apariencia, pudiendo confundirse con frecuencia con el vencejo pálido. Se localiza habitualmente en núcleos urbanos, volando de forma incansable a gran velocidad. Pasa la mayor parte de su vida en el aire y únicamente se la ve posada cuando entra o sale del nido. Duerme tanto en el nido como en vuelo.

Los datos del programa de seguimiento de aves comunes en primavera de SEO/BirdLife (Programa Sacre) evidencian que el vencejo común ha experimentado en España un declive del 27,2% en los últimos 22 años (1998-2020). Es una especie protegida a escala estatal, al igual que sus nidos, pollos y huevos, incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial. También está protegida a escala internacional, por la Directiva de Aves y el convenio de Berna.

Una de sus principales amenazas es la destrucción de sus lugares de cría. Tanto los vencejos comunes como los pálidos vuelven año tras año a criar en los mismos edificios. En ocasiones, al llegar desde África, los vencejos se encuentran con sus zonas de cría destruidas por obras de rehabilitación, o incluso sucede que las obras comienzan con los vencejos en el interior de sus nidos. En estas situaciones se observa la desesperación de los vencejos adultos por encontrar la desaparecida entrada a sus nidos.

Por ello la organización ecologista advierte de que es preciso naturalizar los barrios y pueblos, en todas sus dimensiones, con el objeto de convertir los espacios en los que vivimos y trabajamos en aliados frente a la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

Con la declaración del ‘año del vencejo’ SEO/BirdLife trabajará en el campo, especialmente en la reducción del uso de plaguicidas y fertilizantes, tanto en el medio natural como en los entornos urbanos, para mejorar el estado de conservación de los insectos de los que se alimentan los vencejos y otras aves insectívoras. ‘Sin bichos no hay vida’, aseguran.

Además, los trabajos de seguimiento científico de la avifauna posarán su mirada en el vencejo. SEO/BirdLife estudiará con mayor detalle sus rutas migratorias y los posibles cambios ambientales que están afectando al vencejo.

Asunción Ruiz, directora Ejecutiva de SEO/BirdLife, cree que ‘la actual crisis global que vivimos exige un nuevo enfoque en la conservación de la naturaleza e ir más allá de la protección de las especies más amenazadas y los espacios de mayor interés a modo de islas de naturaleza. El vencejo común va a permitir que la sociedad entienda que tenemos que cambiar el modelo si no queremos que nuestros cielos se queden sin voz’.

Porque el vencejo común tiene una voz característica. Mientras vuela, sobre todo en los atardeceres de los meses más cálidos, emite repetidamente un chillido breve, monótono y agudo. Macho y hembra pronuncian sonidos distintos -suiií las hembras y sriií los machos-, que al proferirse conjuntamente dan lugar al canto típico de la especie. La voz es importante para distinguir a esta ave del vencejo pálido.

Los meses en los que se puede ver la especie en España son abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre.

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