1 de 52 de 53 de 54 de 55 de 5 (1 votos, media: 5,00 de 5)
| Print This Post

El PIB caerá entre un 5 y un 9 por ciento en 2020

María Jesús Montero

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tiene que rehacer las cuentas (Foto: Borja Puig de la Bellacasa)

Y el paro crecerá en más de medio millón de personas

Si en diciembre se alcanzan niveles de actividad próximos al cierre de 2019 el PIB repuntaría un 5,2% en 2021

España podría acabar el año con un déficit público del 11% del Producto Interior Bruto (PIB) y con una deuda pública superior al 115%.

Es el cálculo del departamento de Economía de la CEOE en el escenario más adverso del impacto que la crisis provocada por el covid-19 tendrá en la economía española en general.

Según los expertos de la patronal empresarial, España volverá a entrar en recesión en 2020 debido al parón -de actividad y demanda- decretado desde el 15 de marzo y hasta finales de abril.

Estiman que el confinamiento terminará en los primeros días de mayo, que las medidas adoptadas por el Gobierno serán altamente efectivas y que la mayor parte de los sectores se recuperarán rápido. Siendo esto mucho suponer, la caída del PIB sería de un 5% para el conjunto del año dependiendo de los sectores y en un escenario de recuperación intensa.

En este escenario, se perderán 445.300 ocupados en términos de EPA, un 2,3% menos en media anual, y la tasa de paro subirá del 14,1% al 16,5%, con un incremento del desempleo en 560.400 personas, hasta los 3,8 millones de parados.

La excepcionalidad de la situación hace difícil predecir algo puesto que se desconoce la evolución de la propia crisis sanitaria y la consiguiente económica. Aún así, en el más adverso de los escenarios, con una confinamiento más prolongado y una menor efectividad de las medidas adoptadas, la caída del PIB podría situarse alrededor del 9%. En este caso, el empleo caería un 4% en media anual, con un descenso de la ocupación de 796.800 personas, y el paro se elevaría en 912.000 personas, hasta casi los 4,2 millones, con una tasa de desempleo del 18%.

Con todo, teniendo en cuenta que la economía se enfrenta esta vez a un ‘shock de impacto’, los niveles de actividad podrían alcanzar en diciembre los existentes al cierre de 2019, con lo que la recuperación sería más rápida que el vivido al final de la pasada recesión. En este sentido, en el escenario más optimista se estima que el PIB experimentaría un notable rebote del 5,2% el próximo año.

La cara más dramática de la caída del PIB por el coronavirus chino es el impacto sobre las empresas y los niveles de empleo. Sin los ERTE y en un escenario de recuperación más intensa, la ocupación caería cerca de un 5%, con casi un millón de empleos menos (-970.400 personas), y la tasa de paro escalaría al 18,7%; mientras que en el escenario más adverso, la caída de la ocupación sería del 7,3%, con 1,4 millones ocupados menos, y la tasa de paro volvería a alcanzar el 20,7%.

En cuando al déficit y la deuda pública y aún siendo más difícil realizar cálculos por depender de múltiples variables, los economistas de la CEOE parten de la base de que habrá un incremento del gasto público derivado de las prestaciones asociadas a ERTES y prestaciones por cese de actividad de autónomos. También estiman un coste de entre 5.000 y 6.000 millones derivados del mayor gasto sanitario y para dar cobertura a colectivos vulnerables. A ello habría que sumar el gasto asociado al repunte del desempleo y entre otros 5.000 y 6.000 millones más por la subida salarial de los funcionarios y la revalorización de las pensiones. Así, el aumento de las necesidades de gasto público podría sería de entre 25.000 y 30.000 millones de euros, sin contar con las medidas que aún pueden quedar por anunciar.

Frente a este inmenso incremento del gasto, la recaudación caerá sobre todo en el IVA. Una estimación prudente, supondría una reducción de la recaudación por este impuesto para el conjunto del año de entre el 10% y el 20% -de 7.000 millones y 14.000 millones-, dependiendo de lo que tarde en recuperarse el consumo tras el confinamiento.

La reducción del consumo de hidrocarburos por las restricciones de movilidad supondrá también un descenso de entre el 20% y el 30%, en función del calendario de recuperación de la movilidad y el consumo, lo que detraerá entre 4.000 y 6.000 millones de euros.

En cuanto a los impuestos directos, el IRPF se verá afectado por el incremento del desempleo y la pérdida de facturación de autónomos, pero sus efectos se dividirán entre 2020 -este año se presenta Declaración de la Renta de 2019, pero se registrarán menores retenciones a cuenta- y 2021 -año en que se presenta la liquidación correspondiente a 2020-. En este caso, prevén una posible caída de entre el 5% y el 10%, de entre 4.000 y 8.000 millones de euros.

En el Impuesto sobre Sociedades, el pago a cuenta de abril para las empresas que facturan más de seis millones podría reducirse entre 1.000 y 2.000 millones.

En el capítulo de las cotizaciones a la Seguridad Social, el impacto sí va a ser bastante inmediato por el incremento del desempleo, las bajas de trabajadores autónomos y el efecto de los ERTEs.

Sumando todas estas estimación, la pérdida total de recaudación podría situarse entre el 8% y el 15% en función de la profundidad de la caída de la actividad y la velocidad de su posterior repunte.

El resultado de estas desviaciones arroja un déficit público de entre los 80.000 y los 120.000 millones de euros, en una horquilla del 7,5% y el 11% del PIB, en función del comportamiento de la actividad. Al mismo tiempo, la deuda pública ascendería hasta el 108% o el 115% del PIB.

No obstante, indican que ante un shock de impacto como el actual que provoca un efecto one-off sobre las cuentas (no acumulativo), las finanzas públicas deberían ir ‘recuperando’ la normalidad sin afectar al déficit estructural.

Tags: , , , , , , ,