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El FMI concluye que la reforma laboral no aumentó la pobreza

Kristalina Georgieva

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva

El Fondo Monetario Internacional ha realizado un análisis exhaustivo sobre las reformas llevadas a cabo a partir de 2012 en España

«Las reformas estructurales de España implementadas a partir de 2012 han contribuido a una recuperación económica más rápida y más fuerte. En particular, existe una fuerte evidencia de que las reformas del mercado laboral de 2012 aumentaron la flexibilidad salarial, lo que ayudó a la economía española a recuperar la competitividad y crear empleos».

Así comienza un informe publicado este jueves por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha analizado en profundidad el impacto de estas reformas laborales en la desigualdad de ingresos y la inclusión social.

Los resultados indican que las reformas laborales de 2012 han ayudado a mejorar los resultados de empleo e igualdad de ingresos sin un impacto sustancial en el riesgo general de pobreza.

Lo más que admite el Fondo es que las reformas «han inducido un deterioro del promedio de horas trabajadas, la pobreza en el trabajo y posiblemente también el empleo involuntario a tiempo parcial». Pero también que al permitir los acuerdos en las emrpesas por encima de los convenios los empresarios han contratado a más personas.

El análisis parte de la base de que después de la crisis financiera mundial, el PIB real per cápita en España bajó un 10% en 2013 en comparación con 2008 y el empleo disminuyó en promedio un 3,5% anual entre 2009 y 2013. La tasa general de desempleo aumentó a 27% durante 2013, mientras que la tasa de desempleo juvenil superó el 55%.

En este contexto, el coeficiente de Gini -el usado para medir la desigualdad- aumentó en aproximadamente 2 puntos porcentuales y la proporción de población en riesgo de pobreza aumentó en aproximadamente 4 puntos porcentuales en 2013. Además, la tasa de pobreza en el trabajo, que se mantuvo en gran medida estable durante los años de recesión, saltó 2 puntos porcentuales en 2014.

Peor en 2018, cinco años después de la recuperación, el PIB real per cápita superó su nivel de 2007 en un 2%. El cambio estuvo acompañado por una fuerte creación de puestos de trabajo con un crecimiento anual del empleo de alrededor del 2,5% entre 2014 y 2018.

El crecimiento del PIB per cápita se debió en gran medida a una mayor utilización de mano de obra, mientras que la contribución del crecimiento de la productividad laboral fue marginal. La tasa de desempleo en 2018 se redujo en más de 10 puntos porcentuales con respecto a su selección de 2013, aunque aún muy por encima del promedio de la UE-15. Las tasas de desempleo juvenil y de larga duración también registraron mejoras significativas. El coeficiente de Gini y los indicadores de pobreza también mejoraron después de 2014, aunque a tasas más modestas.

La ONU dibuja una España sumida en la pobreza generalizada

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