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UGT augura que la subida del IVA arruinará el verano a los comercios

Chiringuito

Los chiringuitos podrían acusar la subida del IVA

Según la Unión General de Trabajadores los datos de la inflación conocidos hoy no hacen sino ahondar más en las perspectivas de una recesión más profunda.

Para UGT, según los últimos datos disponibles de Contabilidad Nacional Trimestral referidos al primer trimestre de 2012 (a la espera de los datos que se publicarán en agosto), y por lo que se refiere a la evolución de las rentas, destaca la reducción cada vez mayor de la remuneración de los asalariados (pasa de -2,1% a – 3,3%), lo que provoca que los costes laborales unitarios sigan reduciéndose a un ritmo de -2,5%. Mientras, los excedentes de las empresas y las rentas de los autónomos continúan creciendo a un ritmo del 4,8%. Ello supone que la totalidad de la inflación de nuestro país se debe a la presión que ejercen las rentas empresariales, que aportan 2,3 puntos al deflactor del PIB. Por el contrario, los costes laborales son deflacionistas, restando 1,4 puntos de inflación, al igual que los impuestos (el otro componente en la formación de los precios), que restan cuatro décimas. Luego no son los salarios los causantes de la situación económica.

Desde el sindicato explican que el pobre crecimiento de los precios no hace sino indicar la débil actividad económica del país. «Ni siquiera la llegada del periodo vacacional parece ayudar a levantar el consumo interior. Y lo que es peor, las medidas anunciadas por el gobierno no facilitan la recuperación, antes al contrario, profundizan la recaída».

Para la organización sindical, las políticas mal llamadas de austeridad (que en realidad son de recortes, porque eliminan mucho más que los gastos superfluos), que comenzaron en mayo de 2010, no han mejorado la posición de la economía española, sino todo lo contrario. Los constantes recortes en el Estado del bienestar se suman a la nula actuación por el lado del estímulo al crecimiento, lo que nos lleva a una complicada situación, que no se corrige con más medidas en la misma dirección.

«Si el objetivo último del gobierno es reducir el déficit público para cumplir los compromisos europeos y así facilitar la ayuda que tanto necesita el sector de actividad real (a través del sector financiero, verdadero impedimento ahora mismo para el fluir del crédito a empresas y familias y, con ello, en parte, la reactivación económica), las medidas adoptadas no parece que sean las adecuadas», afirman.

Porque, añaden, «si el déficit público es la diferencia entre ingresos y gastos públicos no se puede lograr el equilibrio si solo se reducen los gastos, porque los ingresos también están cayendo, de manera que la diferencia entre unos y otros no solo no se mantiene, sino que se acelera (por la mayor reducción de ingresos, vía falta de actividad económica, que recorte de gastos). Y la manera de recuperar ingresos pasa, fundamentalmente, por recuperar actividad, es decir, impulsar el crecimiento económico, que en nuestro país se ha basado en la demanda interna (consumo e inversión). Si se recortan las posibilidades de consumo de los ciudadanos (reduciendo los salarios de los empleados públicos, destruyendo empleo y eliminando o reduciendo prestaciones por desempleo), la recuperación cada vez está más lejana».

UGT cree que si a eso se le añade un encarecimiento de los productos, vía impuestos indirectos (la subida de 3 puntos del IVA general y de 2 puntos el IVA reducido), se está castigando al consumo y a la propia recaudación (vía, precisamente, reducción del consumo). «Si los comerciantes esperaban la época de rebajas como una posible salida a la campaña estival, posiblemente deban olvidarlo. Si se confirma la inmediata subida del IVA hoy en el Consejo de Ministros, las repercusiones serán un retraimiento del consumo, una caída de las ventas y una menor recaudación por ello», auguran.

«¿Seguro que no había más opciones? ¿Están seguros de que la única opción es incidir en la desigualdad, romper la cohesión social y destruir el Estado de Bienestar?», se preguntan.

«Sería necesario cambiar la orientación de los objetivos de la política económica hacia un mayor peso del crecimiento. Crecimiento sostenible, duradero y equilibrado, que genere empleo estable, de calidad y con derechos, lo que exige un plan para restablecer el equilibrio presupuestario a largo plazo, basado en un sistema fiscal justo, una política industrial dinámica y el compromiso de impulso a la actividad empresarial competitiva. Solo así se logrará una mayor capacidad recaudatoria que consiga una reducción progresiva del déficit público en plazos compatibles con la reactivación económica y la equidad social. No castigando a la ciudadanía, retrasando la reactivación económica y aumentando la desigualdad», recomiendan.

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