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¿Por qué la luz no sube igual para todos los españoles?

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La generación de electricidad con energías fósiles encarece la factura de la luz (Imagen: aelec)

Las eléctricas apuestan por desvincular la tarifa de la luz de los precios de mercado

Desde 2005 está vigente el denominado ‘régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea’

La factura de la luz se ha incrementado en un 36% en un año

La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (aelēc) propone este miércoles desvincular la tarifa regulada de la luz o PVP de los precios del mercado mayorista eléctrico (pool) para evitar así la volatilidad de la factura de los hogares.

El precio de la luz en el mercado mayorista está registrando máximos históricos. Así, el precio medio se ha situado para mañana jueves en 115,83 euros megavatio hora (MWh), con lo que bate el récord histórico por cuarto día consecutivo y supera en un 1,6% al anterior, fijado para hoy miércoles en 113,99 euros.

Si se compara con el que se pagó el segundo miércoles de agosto del año pasado, 40,52 euros/MWh, el precio mayorista de la electricidad prácticamente se triplica según los datos ofrecidos por el operador del mercado ibérico OMIE.

Pero el precio no sube igual para todos. Como recuerda la asociación la factura de los 10 millones de usuarios acogidos a tarifa, que en España se calcula tomando como referencia el precio mayorista, se ha encarecido unos 4 euros al mes, mientras que los 17 millones de consumidores que operan en el mercado libre no se están viendo afectados por esta subida.

aelēc recuerda que este encarecimiento de los precios está ocurriendo también y en la misma medida en el resto de los mercados europeos. No obstante, en el caso de España el modelo de tarifa regulada (PVPC) traslada esa volatilidad al cliente residencial y además hace recaer sobre su factura impuestos, cargos y tasas que no dependen del propio consumo.

Los expertos culpan de que los actuales precios del mercado mayorista de electricidad se sitúen en máximos históricos al extraordinario aumento en el precio del gas natural, cinco veces superior al de hace un año, y al alza del precio de los derechos de CO2.

aelēc valora positivamente las medidas temporales aplicadas sobre los impuestos, tanto la reducción temporal del IVA al 10% como del impuesto a la generación del 7%.

No obstante, la asociación asegura que vincular la tarifa regulada a precios estables, como se hace en los países europeos, permitiría evitar la volatilidad en la factura que pagan los hogares.

aelēc aclara que las compañías eléctricas no se están beneficiando de la subida del precio en el mercado mayorista. Por el contrario, la actividad gasista es la que se ha visto beneficiada por la actual situación del mercado.

La generación eléctrica sin emisiones, donde destacan las compañías de aelēc principalmente, contribuye a bajar los precios del pool. Además, las compañías eléctricas de aelēc están asumiendo importantísimos esfuerzos económicos, tanto por la vía de los impuestos, que superan los 3.300 millones de euros anuales, como por la de las inversiones, con un compromiso que supera los 4.500 millones de euros este año.

Por tanto, insisten en que cuanto más se avance en la electrificación del modelo económico-productivo nacional y del conjunto de la sociedad a través de tecnologías de generación con renovables más rápido nos encaminaremos hacia un precio de la energía barato y asumible para todos.

Como recordó ayer el Banco de España desde 2005 está vigente el denominado ‘régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea’ (RCDE UE). En virtud de este régimen se aumentan los impuestos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero o se reducen las subvenciones a los carburantes fósiles.

La producción de energía eléctrica a partir de combustibles fósiles es responsable de casi la mitad de las emisiones de los gases de efecto invernadero que se encuentran sujetos al RCDE en España. Esto la convierte en la industria más afectada por el incremento de los precios de los derechos de emisión.

El precio de la electricidad que pagan los consumidores domésticos se fija, en parte, a partir de los precios del mercado mayorista. Y eso ha contribuido a un encarecimiento de la cesta de consumo de los hogares.

Pero ¿cómo funciona el mercado mayorista de la electricidad en España?. En España la demanda existente cada día se satisface en primer lugar con la energía que producen las tecnologías con costes de producción más reducidos, lo que les permite ofertar la electricidad a un precio más bajo. En la práctica, estas tecnologías son las que producen electricidad no almacenable, como la nuclear y las renovables. Si esta oferta es insuficiente para atender la totalidad de la demanda, la porción insatisfecha de esta última es cubierta por la tecnología de entre todas las restantes cuyos precios ofertados son menores, y así sucesivamente.

En el mercado español, las empresas generadoras indican a qué precio están dispuestas a vender electricidad para cada una de las horas del día siguiente mientras que las comercializadoras señalan a qué precio están dispuestas a comprar, según la demanda que estiman que sus clientes harán, en cada una de esas horas. A continuación, se procede a ordenar, para cada hora, todas las propuestas de venta de electricidad de menor a mayor precio y todas las propuestas de compra en sentido contrario, lo que configura, respectivamente, las curvas de oferta y de demanda.

Del cruce de ambas curvas, oferta y demanda esperadas, se obtienen los precios de casación de la energía eléctrica, uno por cada una de las 24 horas del día.

Los primeros productores que satisfacen la demanda, esto es, los que ofertan precios más bajos, son las centrales nucleares, las hidráulicas fluyentes, las eólicas y las solares. Los productores que ofertan precios más elevados y que, por tanto, satisfacen la demanda residual son las centrales hidráulicas regulables y las centrales térmicas basadas en combustibles fósiles.

A pesar del fuerte incremento de la generación a través de fuentes renovables -que es más barata- observado en la última década en España, sigue siendo necesario recurrir frecuentemente a las centrales térmicas de combustibles fósiles para satisfacer la demanda de energía eléctrica, por lo que estos generadores suelen ejercer una cierta presión al alza sobre el precio de casación del mercado.

En la generación de energía eléctrica, las centrales térmicas de combustibles fósiles afrontan, entre otros, el coste de la materia prima (carbón, gas o fuel) y el coste de los derechos de emisión de CO2 necesarios para la producción, que tiende a ser elevado, puesto que, al hacer uso de una tecnología muy contaminante, el volumen de permisos que necesitan adquirir es también grande. Al formular sus precios de oferta, estos generadores incorporan en su coste de oportunidad aquellos ingresos a los que renuncian al no vender los derechos de emisión en el mercado, lo que da lugar a precios de casación más elevados cuanto mayor sea el precio de los derechos.

Además, con el nuevo modelo de facturación eléctrica aprobado hace escasos meses por el Gobierno la tarifa más cara se asienta en las horas centrales del día (de 10 a 14 horas y de 18 a 22 horas) con lo que acciones habituales como poner el aire acondicionado o encender la vitrocerámica o la lavadora suponen un sobrecoste para las economías domésticas.

Por ello el nuevo modelo, con hasta 240 precios distintos para la luz, perjudica a los colectivos más vulnerables, que tienen viviendas menos eficientes y no pueden acceder a aparatos eléctricos con menor consumo; y beneficia a las grandes compañías eléctricas.

Por otra parte, el 75% de la factura es variable, dependerá de las horas en las que cada persona consuma, por lo que se aumentará de manera generalizada la facturación, lo que afectará de nuevo a los colectivos más vulnerables.

Asimismo, este sistema tarifario aumenta también el coste del teletrabajo, que deben asumir las empresas, y de la educación a distancia.

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