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La economía española crece a un ritmo menor del previsto

INE

El bajón es más que evidente…

Hace tan solo unos días el Gobierno rebajó el crecimiento del PIB al 2,6% este año

Los empresarios piden reformas «para avanzar»

La desaceleración económica en España es evidente.

A los índices de confianza empresarial y las previsiones de todos los organismos económicos se suma ahora el avance de Contabilidad Nacional publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística.

Según el INE, el Producto Interior Bruto (PIB) generado por la economía española registró un crecimiento del 0,6% en el tercer trimestre de 2018.

Esta tasa, similar a la del segundo trimestre del año, lleva el crecimiento anual del PIB español al 2,5%. Si se compara con la cota registrada hace tan solo un año (3,1%), la caída ha sido de 6 décimas.

La contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB es de 3,0 puntos, tres décimas inferior a la del segundo trimestre. Por su parte, la demanda externa presenta una aportación de -0,5 puntos, tres décimas superior a la del trimestre pasado.

El empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, registra una variación intertrimestral del 0,7%, una décima inferior a la registrada en el segundo trimestre.

En términos interanuales, el empleo aumenta a un ritmo del 2,5%, tasa similar a la del segundo trimestre, lo que supone un incremento de 450.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en un año.

Estos datos corroboran la preocupación de los empresarios ante la situación económica. Ayer el presidente del Instituto de Empresa Familiar (IEF), Francisco J. Riberas, advirtió que España no puede permitirse que se sigan adoptando solo medidas de «corto plazo con la finalidad principal de garantizar la gobernabilidad». Riberas abogó por aplicar reformas para avanzar «sin dilación».

Durante la clausura del XXI Congreso de la Empresa Familiar, Riberas dijo que la economía española se encuentra hoy en peor estado que en 2008, por ejemplo, en indicadores como el endeudamiento público o el desempleo, para poder afrontar «una posible futura recesión».

Riberas, que señaló que ese cambio de ciclo llegará «antes o después», advirttió que no puede «pillar» a España «sin los deberes hechos» por lo que, aunque la situación política no es fácil, sería necesario apelar al espíritu del consenso de la Constitución para tomar decisiones importantes para el futuro del país. Riberas insistió en que «suenan tambores que anuncian una ralentización del crecimiento y un cambio de ciclo económico mundial, y España sigue hoy sin corregir suficientemente algunos defectos del modelo económico que dejó la crisis de 2008, como la escalada del desempleo».

Esta mañana, tras un análisis detallado del dato del PIB del tercer trimestre, desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) señalan que la economía española continúa creciendo a ritmos notables dentro del contexto europeo, aunque se observa un patrón de crecimiento más desequilibrado que el año anterior, debido al debilitamiento de las exportaciones.

Por otro lado, el estancamiento, e incluso caída, de la productividad y el repunte de los costes laborales son factores que perjudican la competitividad lo que, unido a la mayor incertidumbre y al aumento de los costes para las empresas, podrían frenar el crecimiento de la economía y la creación de empleo en los próximos trimestres.

Desde la UGT recalcan su preocupación por el desplome del crecimiento de las ramas industriales, que han pasado de crecer el 4,9% en el cuarto trimestre de 2017 a tan solo el 1,3% en el tercero de este año. «La industria es el sector que aporta una mayor solidez productiva a un país y el que genera el empleo de mayor calidad. Por eso es preciso implementar un plan estratégico que permita elevar su aportación al 20% del PIB (ahora es del 16%)».

Continúa señalando el sindicato que el lado de la demanda muestra importantes puntos oscuros. «Si bien el aumento del PIB se mantiene han empeorado sus componentes fundamentales. El consumo de las familias vuelve a moderarse (del 2,3% al 2,1%), la inversión, aunque crece a buen ritmo, pierde algo de fuerza (del 7,7% al 6,3%) y aunque el saldo exterior mejora (aporta globalmente tres décimas más al PIB, las que pierde la demanda interna), lo hace registrando una desaceleración tanto de las exportaciones (del 2,3% a tan solo el 0,4%) como de las importaciones, aunque la de estas últimas es más intensa (del 5,2% al 2%)».

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