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España podría acabar con el déficit sin subir los impuestos

Gasto Público España IEE

El derroche de dinero público es una constante miserable…

Según un estudio del Instituto de Estudios Económicos

¿Cómo es de eficaz el sector público español? O ¿se podrían haber alcanzado los actuales niveles de bienestar de la sociedad española utilizando menos recursos públicos y con menor endeudamiento? Bruselas ha avisado a España del alto riesgo que corre por el elevado nivel de su deuda pública.

Según el indicador elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) sobre la eficiencia del gasto público, España está en la zona media-baja (puesto 26 y 87,4 puntos) de los 36 países analizados. Puede leer aquí el informe completo.

El ranking está liderado por países nórdicos y centroeuropeos. Suiza, Países Bajos, Finlandia, Luxemburgo, Irlanda y Noruega obtienen las mayores puntuaciones en materia de eficiencia del gasto público, superando todos ellos el valor 120. Destaca especialmente Suiza, que alcanza una puntuación de 144,6.

España, que sólo está por delante de países europeos como Polonia, República Checa o Hungría, Italia, Grecia o Turquía, y México en el continente americano, tendría que mejorar la eficiencia de su gasto público un 66% para alcanzar a Suiza.

Así pues, en España hay un notable margen de mejora potencial en lo que a la eficiencia del gasto público se refiere. En concreto, un 14% para situarnos en los niveles del promedio de la OCDE y ese 66% si el propósito fuese alcanzar al país helvético.

Simplemente si se suprimiera una pequeña parte de la brecha de eficiencia, el saldo de las finanzas públicas españolas se podría situar en superávit desde el actual déficit sin subir los impuestos.

Para llegar a eso debería de producirse un cambio radical en la Administración Pública para que el seguimiento y evaluación de las políticas públicas se haga en términos de producción (output) y eficiencia (output respecto a input) y no como hasta ahora, donde la variable de seguimiento son simplemente el valor de los inputs empleados.

El documento detalla que, en el caso de la educación, España presenta tasas de abandono escolar y resultados no acordes a su nivel de gasto. Al mismo tiempo, se ha observado mayor eficiencia en la esfera privada que en la pública. En el ámbito sanitario, en la Comunidad Valenciana y en la Comunidad de Madrid se ha constatado que mediante la gestión privada de hospitales se logra un ahorro de costes próximo al 30% frente a los de gestión totalmente pública. En relación con las políticas activas de empleo, la AIReF constata que algunos de sus programas no ofrecen los resultados esperados en cuanto a empleabilidad.

También, se podría mejorar la eficiencia a través de la reducción de la Administración paralela, es decir, racionalizar organismos públicos que operan bajo un escaso control. En cuanto a la prestación de servicios de las Administraciones Locales, el pequeño tamaño de algunos municipios no permite una mejoría en los costes.

En las dos últimas décadas, las administraciones públicas españolas han despilfarrado más de 81.000 millones de euros en infraestructuras innecesarias, abandonadas, infrautilizadas o mal programadas.

La externalización de determinados servicios públicos introduciría más flexibilidad y contribuiría a mejorar la eficiencia del sector público español. En este apartado España presenta unas ratios de externalización, tanto frente al PIB como frente al total del gasto público, sensiblemente por debajo de la media de la UE y de la OCDE y muy alejado de economías tan dinámicas como Alemania, Japón o Países Bajos.

Por todo esto que no es poco, los redactados del informe recomiendan realizar una evaluación permanente del gasto público, de los recursos empleados y de los resultados obtenidos, no solo en el inicio de los programas, sino en toda su etapa de implementación. ¿Cómo? Evaluando en primer lugar las partidas con mayor peso en el gasto público. Es evidente que en un entorno de recursos limitados deben primarse aquellos criterios que permitan potenciar la mejora de la eficiencia en el gasto público.

España necesita alcanzar la consolidación fiscal pero no por la vía del incremento de los impuestos, lo que perjudicaría el crecimiento de la actividad y del empleo. En cambio, optando por mejorar la eficiencia en el gasto, evitando duplicidades y potenciando la colaboración público-privada los españoles vivirían mejor.

Esta es una de las conclusiones más importantes del estudio: «España podría reducir su gasto público en un 41% obteniendo el mismo nivel de resultados si alcanzase un nivel de eficiencia equivalente a los gobiernos más eficientes».

Esto no es algo nuevo. Hay numerosos estudios que sostienen que los ajustes fiscales que se realizan a partir del gasto público tienen menos efectos negativos sobre el crecimiento y estos se extienden durante menos tiempo que los que tienen lugar subiendo impuestos. Pero hace falta voluntad política…

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