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El FMI alerta a España de que el ciclo económico se acaba

FMI

Sede del FMI en Washington

Considera imprescindible no tocar «las reformas que han posibilitado el éxito económico español»

Y ven con alarma la indexación de la subida de las pensiones al IPC

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta este miércoles de que el ciclo económico español está llegando  a su madurez.

«Después de recuperar el terreno perdido durante la crisis con un crecimiento económico que ha generado abundante empleo gracias a las reformas pasadas», el Fondo advierte que varios riesgos ensombrecen el panorama a medio plazo.

En esta coyuntura, es esencial fortalecer la resistencia de la economía para hacer frente a shocks. Y hay que hacerlo en dos ámbitos fundamentales de las políticas públicas: relanzar el ajuste fiscal estructural y preservar el espíritu de las reformas del mercado de trabajo.

A estas políticas hay que ayudarlas con una mayor integración de los jóvenes en el mercado laboral.

Los técnicos del FMI consideran que la economía española mantiene un tono fuerte pero ha superado ya su pico cíclico. Por ello prevén que el crecimiento del PIB real se modere hasta situarse en torno al 2,7 por ciento en 2018 (desde el 2,8%) y el 2,2 por ciento en 2019, todavía por encima de la media de la eurozona, por la caída de las exportaciones y del consumo interior en los seis primeros meses del año. Después de 2019, la expansión económica está destinada a converger hacia su tasa potencial, estimada en un 13⁄4 por ciento.

Pero una deuda pública notablemente elevada, un alto desempleo estructural y un lento aumento de la productividad, lastran el crecimiento potencial del Producto Interior Bruto español. A esto hay que sumar los riesgos que llegan desde el exterior: los cambios repentinos en el apetito de los inversores por el riesgo, la escalada del proteccionismo a nivel global y el debilitamiento de las condiciones de las economías emergentes.

Por si esto no fuera suficiente, los expertos del organismo internacional temen sobre todo que sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez influyan los que quieren derogar las reformas que han posibilitado el éxito económico español.

A diferencia de lo que opina la ministra de Economía, Nadia Calviño, los analistas del Fondo consideran que hay que volver a rellenar los «colchones fiscales que quedaron agotados durante la crisis». Para esto es imprescindible aprovechar las condiciones económicas, que todavía son fuertes, para reducir el elevado nivel de deuda pública más rápidamente. «De lo contrario, España se verá obligada a aplicar un ajuste fiscal procíclico cuando la economía se vea afectada por shocks futuros».

La lectura a largo plazo es que si se engordan los colchones fiscales habrá más espacio fiscal en el futuro, lo que ayudará a proteger mejor a la población frente a grandes oscilaciones del empleo.

Avalan por «crucial y apropiado» el objetivo de déficit del 1,8% del PIB anunciado por el gobierno para 2019. Pero matizan que los PGE del año que viene «necesitan proyectar con prudencia el impacto recaudatorio de las nuevas medidas fiscales» que está negociando el Ejecutivo socialista con Podemos. Desde el FMI recomiendan tener planes b para compensar rápidamente cualquier «deficiencia de ingresos» provocada por la repercusión sobre el crecimiento que puedan tener las subidas de impuestos.

En el FMI ven bien que se apliquen medidas para reducir las desigualdades siempre y cuando vayan acompañados de otras enfocadas a rebajar el déficit fiscal. Sobre las pensiones, que han protegido hasta ahora a los mayores frente a los peores impactos de la crisis, aprecian que «el envejecimiento de la población implica que el Sistema se enfrentará al reto de que menos cotizantes tendrán que financiar a un número creciente de jubilados».

«Las recomendaciones del Pacto de Toledo consistentes en volver a vincular el aumento de las pensiones a un indicador del poder adquisitivo no deberían traducirse en medidas legislativas que no formen parte de un paquete integral. Un ajuste ad hoc de las prestaciones podría hacer peligrar la sostenibilidad financiera del sistema. Se estima que vincular la revalorización de las pensiones a la inflación de forma permanente añadiría alrededor de un 3-4 por ciento del PIB al desembolso por pensiones de aquí a 2050 según las previsiones demográficas y macroeconómicas actuales. Un aumento de tal magnitud en el gasto estructural ha de verse contrarrestado por otras medidas estructurales.

Entre las vías para aumentar ingresos en el ámbito fiscal y de pensiones sugieren elevar la edad de jubilación por encima de los 67 años, subir la cotización de los autónomos en la base mínima pero con ingresos altos y aumentar las cotizaciones de los salarios más altos.

Porque, añaden, a menos que exista una correspondencia plena entre el aumento de ingresos y el gasto adicional previsto, no podrá evitarse una futura reducción de las pensiones, aunque sea moderada.

Respecto al mercado de trabajo siguen existiendo retos significativos a pesar de que la «abundante creación de empleo ha rebajado la tasa de paro al 15% en el segundo trimestre de 2018, por debajo de su media histórica».

Los economistas del Fondo ponen el foco el desempleo juvenil, que en España se mantiene entre los más elevados de la UE. Los jóvenes siguen siendo el grupo de edad en mayor riesgo de pobreza pese al descenso de las tasas de pobreza que se inició en 2015. Para rebajar este elemento de la ecuación «resulta crucial preservar el espíritu de las reformas, en particular la prevalencia de los convenios colectivos de empresa sobre los sectoriales».

Y, por supuesto, que la subidas salariales sigan al crecimiento de la productividad. «Con incrementos pronunciados del salario mínimo interprofesional se pondrían en peligro las oportunidades de empleo de los menos cualificados y de los jóvenes». Esto conllevaría que, a largo plazo, el principal motor para impulsar el aumento salarial lo constituirán los esfuerzos por elevar la productividad.

Es importante también abordar la arraigada dualidad del mercado laboral, que sigue siendo un obstáculo fundamental para potenciar la productividad de los trabajadores, además de limitar la movilidad regional y contribuir a la persistente brecha entre las tasas de desempleo de las comunidades autónomas.

Así pues, aumentar el atractivo de los contratos indefinidos continúa siendo una prioridad. Afrontar la dualidad del mercado de trabajo y la elevada tasa de desempleo estructural ayudará además, de forma significativa, a reducir la desigualdad. Los importantes esfuerzos actualmente en curso para atajar el abuso de los contratos temporales contribuyen a este fin, pero no bastarán por sí solos. Para hacer más atractiva la contratación fija propone bajar el coste de su despido y darle certidumbre legal.

En el FMI sorprende la escasa movilidad de los parados españoles. «Merece la pena considerar políticas públicas que ofrezcan incentivos para que las personas se desplacen a otras comunidades autónomas a fin de encontrar empleo (por ejemplo, subvencionar los costes del traslado y proporcionar ayudas para la vivienda de carácter específico y temporal)», dicen.

Las innumerables normativas autonómicas lastran la productividad laboral, que en España está muy por debajo del nivel de los vecinos europeos. La brecha es especialmente acusada en el caso de las pequeñas empresas y las microempresas. La productividad laboral también varía marcadamente entre comunidades autónomas, con una brecha que ronda el 50 por ciento.

Reducir la fragmentación regulatoria entre los tres niveles de las administraciones públicas mejoraría el acceso a los mercados y la competencia (en particular en el caso de los servicios profesionales) y reduciría las barreras al crecimiento empresarial. Es importante también reducir las diferencias regionales en resultados educativos.

Por último, el sector financiero, que goza de nueva salud, ha reducido notablemente los préstamos dudosos. Además, «la actual recuperación económica y del precio de la vivienda está ayudando a reparar el balance de los bancos». Avisan de que es necesario vigilar los precios inmobiliarios, ya que continúa aumentando el número de nuevos préstamos para la vivienda y, especialmente, el crédito al consumo. Y de que sería bueno que los bancos españoles aceleren la constitución de colchones de capital de alta calidad a fin de proteger su negocio frente a shocks. Sin descontar que hay que «modernizar la supervisión financiera» con una autoridad macroprudencial nacional (compuesta por el Banco de España, el Tesoro y otros organismos de supervisión financiera).

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