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El BCE apremia a los gobiernos del euro a aplicar con rapidez reformas estructurales

Incrementarán la competitividad y reforzarán la flexibilidad

La situación del sector bancario requiere una especial atención

Recomienda cuidar la deuda soberana para alcanzar la estabilidad financiera

Trichet ya no preside el Comité Ejecutivo

En su último boletín, el Banco Central Europeo analiza la realidad económica actual y augura el futuro de las economías europea y mundial. El BCE espera que el crecimiento del PIB real de la zona del euro, tras la desaceleración experimentada en el segundo trimestre de 2011 hasta el 0,2% intertrimestral, sea muy moderado en el segundo semestre de este año.

En particular, diversos factores parecen estar debilitando el dinamismo subyacente del crecimiento de la zona del euro a juicio del banco central. Entre ellos, una moderación del ritmo de crecimiento de la economía mundial, el descenso de la confianza empresarial y de los consumidores y los efectos desfavorables para las condiciones de financiación derivados de las tensiones existentes en algunos mercados de deuda soberana de la zona del euro.

Al mismo tiempo, el Consejo de Gobierno sigue esperando que la actividad económica de la zona del euro se beneficie de la continuación del crecimiento positivo de las economías emergentes, de los bajos niveles de los tipos de interés a corto plazo y de las diversas medidas adoptadas para apoyar el funcionamiento del sector financiero.

De acuerdo con la valoración realizada por el Consejo de Gobierno, siguen predominando los riesgos a la baja en las perspectivas económicas para la zona del euro, en un contexto de incertidumbre particularmente elevada. Estos riesgos están relacionados sobre todo con las tensiones existentes en algunos segmentos de los mercados financieros de la zona del euro y a nivel mundial, así como con la posibilidad de una mayor transmisión de estas presiones a la economía real de la zona del euro. Hay también riesgos a la baja asociados con los precios todavía altos de la energía, con las presiones proteccionistas y con la posibilidad de una corrección desordenada de los desequilibrios mundiales.

La situación del sector bancario requiere una especial atención, teniendo en cuenta la relación entre el riesgo soberano y las necesidades de financiación de las entidades de crédito. Al igual que en ocasiones anteriores, el Consejo de Gobierno apremia a las entidades de crédito a hacer todo lo que sea necesario para reforzar sus balances, no distribuir beneficios, asegurar la moderación de las remuneraciones y recurrir al mercado para reforzar en mayor medida sus bases de capital. Cuando resulte necesario, deberían aprovechar plenamente las medidas gubernamentales de apoyo, que deberían hacerse plenamente operativas, incluyendo en el futuro la posibilidad de que la Facilidad Europea de Estabilización Financiera (EFSF) conceda préstamos a los gobiernos para la recapitalización de las entidades de crédito.

Todos los gobiernos de la zona del euro deben demostrar su determinación inflexible de cumplir plenamente sus respectivos compromisos en relación con su deuda soberana, que es un elemento decisivo para garantizar la estabilidad financiera de la zona del euro en su conjunto. Los países sujetos a programas de ajuste conjuntos de la UE y el FMI, así como los países especialmente vulnerables a las condiciones de los mercados financieros, deben aplicar de manera inequívoca todas las medidas anunciadas de saneamiento presupuestario y de reforzamiento de los marcos de política fiscal nacionales, y deben asimismo estar en disposición de adoptar cualesquiera otras medidas que la evolución de su situación haga necesarias.

El saneamiento presupuestario y las reformas estructurales deben acometerse conjuntamente para reforzar la confianza, las perspectivas de crecimiento y la creación de empleo. Por lo tanto, el Consejo de Gobierno apremia a todos los gobiernos de la zona del euro a aplicar con decisión y rapidez reformas estructurales sustanciales y amplias.

Estas reformas contribuirán a incrementar la competitividad y a reforzar la flexibilidad y el potencial de crecimiento a más largo plazo de las economías de estos países. En este sentido, son imprescindibles las reformas del mercado de trabajo, centradas en eliminar sus rigideces, y la aplicación de medidas que aumenten la flexibilidad salarial, como son en particular, la supresión de las cláusulas de indiciación automática de los salarios y la potenciación de los convenios a nivel de empresa. En general, en estos tiempos difíciles, es esencial la moderación tanto de los márgenes de beneficio como de los salarios.

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