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Andalucía se retrasa en la salida de la crisis

laicismo.org

Los focos están puestos en Susana Díaz, presidenta de la Junta

Un informe de la Universidad de Loyola achaca la situación a la ausencia de cambios estructurales en la economía andaluza

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Los efectos que la crisis económica mundial y la lenta salida de ella han tenido sobre la desigualdad de la renta, la pobreza monetaria y la exclusión social han sido especialmente dramáticos en Andalucía.

La tasa que mide el porcentaje de la población que se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE), se ha incrementado desde un 31,6% en 2008 hasta un 43,2% en 2015.

En comparación, en España lo ha hecho desde un 23,8% a un 28,6% durante esos mismos años. Analizando los indicadores a partir de los cuales se calcula dicha tasa, en 2015 un 35,7% de la población andaluza (22,1% de la española) se encontraba en riesgo de pobreza; un 24,9% vivía en hogares con baja intensidad en el trabajo (15,4% en el caso de la española); y un 8,0% sufría carencia material severa (6,4% en el caso de la española). En una perspectiva más amplia, Andalucía se encuentra dentro del decil de regiones europeas con mayores tasas de exclusión social.

El Análisis de los sectores claves de la economía andaluza elaborado por expertos del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía señala distintas razones para explicar esta situación.

En primer lugar, la ampliación de la divergencia productiva que la economía andaluza sufre respecto a la española, habiendo pasado el PIB andaluz de suponer un 77,3% de la media nacional en 2007 a un 74,1% en 2015.

En segundo lugar, la tasa de paro, cuya brecha respecto a España es sustancial: 28,2% en Andalucía en el tercer trimestre de 2016, frente a 18,9% en España.

En tercer lugar, la menor participación de los salarios en la renta nacional en nuestra economía: 45,8% en 2015, en comparación con el 47,4% en la economía española.

En cuarto lugar, las mayores disparidades salariales sufridas por los jóvenes (que ganaron en 2013 en Andalucía un 53% menos que la media anual; frente al 49% en España); los migrantes (35% menos en Andalucía vs. 32% en España); y las mujeres (25% vs. 24%).

De este modo, la desigualdad de la renta a nivel primario, medida por el índice de Gini antes de impuestos y transferencias, es decir, antes de la redistribución de la renta que llevan a cabo las administraciones públicas, se encontraba en 54,9 puntos en 2013, frente a los 51,3 del español.

Tomando el índice de Gini después impuestos y transferencias, calculado sobre el conjunto del ingreso disponible de las familias, la mayor desigualdad en Andalucía que en España se aminora. Esto se debe, entre otros factores, al efecto de los estabilizadores automáticos, fundamentalmente las prestaciones por desempleo. Al ser las tasas de paro sustancialmente más altas en Andalucía, el efecto redistributivo de dichas prestaciones es mayor. No obstante, esa nivelación del Gini andaluz con el español (que ya es uno de los más altos de toda la Unión Europea) es insuficiente para reducir las cifras de exclusión.

La ausencia de cambios estructurales en la economía andaluza han provocado esta pésimas situación. Los profesores Manuel Alejandro Cardenete, María del Pilar Campoy-Muñoz, María del Carmen Delgado y Jorge M. López subrayan que la capacidad productiva de la economía andaluza sigue estando basada en la construcción y los servicios -de mercado y vinculados a las actividades turísticas- así como en el peso del sector público en el conjunto de la estructura económica.

Sin embargo, en esos mismos sectores hay aspectos positivos. El potente motor del turismo, la nueva y pujante agroindustria, el regreso de la industria extractiva y otros sectores industriales como la aeronáutica, así como las actividades vinculadas al sector marítimo-naval y del sector medioambiental, son graneros donde la modernización podría potenciar el rendimiento de las estructuras productivas de la Comunidad Autónoma gobernada por Susana Díaz.

Pero hasta que no se potencien debidamente, las previsiones económicas para Andalucía marcan un crecimiento del PIB del 0,4% en el primer trimestre, y del 0,6% en el segundo. En cuanto al conjunto del año 2017, la previsión de crecimiento del PIB para Andalucía es de 2,5%, situándose un 0,2% por debajo del dato nacional, y cuatro décimas por encima de la previsión publicada en el último número del LEO.

En lo relativo al mercado de trabajo, se prevé una disminución del desempleo hasta marzo del 0,5% y del 2,6% en el segundo trimestre, descendiendo la tasa de paro un nivel del 28,1% y 27,3% respectivamente. Las estimaciones, para la tasa media de paro del conjunto de 2017, oscilan en torno al 26%-27%.

En lo que se refiere al IPC, se prevé una subida de precios en los dos primeros trimestres del 0,9% y 1,5% respectivamente, situándose el IPC total del año 2017 en torno del 1,7%.

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