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La Feria del Libro de Madrid espera alcanzar este año su 79 edición

Feria del Libro 2020

El cartel de la Feria del Libro 2020 es de Nuria Riaza

La organización presenta el cartel de una feria que se prevé celebrar del 2 al 18 de octubre en Parque de El Retiro

La Feria del Libro de Madrid celebrará este año su 79 edición, si las circunstancias lo permiten.

Esta mañana la organización ha dado a conocer de forma virtual la imagen de su cartel, que corre a cargo de Nuria Riaza, joven ilustradora de Almansa (Albacete, 1990) que apela ‘a la lectura y la escritura como símbolos de futuro y empoderamiento’ con una reivindicación en favor de ‘tantas mujeres, de antes y ahora, sin una habitación propia’, en sus propias palabras.

Riaza es la quinta mujer en la Historia de la Feria del Libro de Madrid en realizar el cartel, tras Sara Morante (2019), año en que cerró con récord en las cifras de ventas [1], Paula Bonet (2018), Ena Cardenal de la Nuez [2] (2017) y Ana Juan (2006). Y como en las tres ediciones anteriores se le ha dado total libertad para crear su obra.

Manuel Gil, director de la Feria, destaca que se trata de ‘un cartel en el que prima y brilla la relación emocional que se establece entre una escritora y un libro’. Rinde homenaje ‘a las autoras que, a lo largo de la Historia de la Literatura, han tenido que escribir bajo la condición de anónimo, debiendo ocultar su nombre, y crear bajo seudónimo; y es, por extensión, también un homenaje a las mujeres lectoras, hoy mayoritarias en su acercamiento al libro, la literatura, y la lectura’.

A Gil el cartel le inspira a pensar ‘que, efectivamente, la construcción de un mundo de libros, igualdad y libertad está en nuestras manos’.

Riaza desarrolló el proyecto teniendo presentes, además de la artesanía de sus propias abuelas, a personalidades como Mary Ann Evans, las hermanas Brontë, Louisa May Alcott, Violet Paget, Karen Blixen, Sidonie-Gabrielle Colette, Cecilia Böhl de Faber, Caterina Albert, Amantine Dupin o J. K. Rowling e  inspirada en el retrato clásico, en el Renacimiento y el Barroco.

Confiesa una voluntad transgresora al dejar incompleto el rostro de la protagonista, porque ‘es anónima y, a la vez, podría ser cualquier mujer’, y en el hecho mismo de dibujarla con un libro entre las manos ‘en una época en la que las damas eran retratadas sosteniendo cualquier otro objeto como joyas, abanicos, flores o espejos, y la escritura era un lujo que solo el hombre se podía permitir’.

Respecto al resto de las figuras de la composición, explica que esconden ‘mucho simbolismo asociado al goce del libro’. La casa es símbolo de ‘hogar’; la vegetación, de ‘crecimiento (y de ese olor a papel nuevo o viejo que se expande)’; el caballo de fuego es ‘fuerza y liberación’; y destacan ‘las golondrinas eternas, que siempre vuelven, y representan la libertad’.

El dibujo, que se adaptará a diferentes soportes, está realizado con bolígrafo azul y bordados en hilo de algodón. Deja ver texturas ‘para evidenciar que es algo hecho a mano’. La parte bordada ‘nos lleva a la doble vida de esa mujer escritora y lectora; y los motivos de punto de cruz en la cubierta del libro o en parte de la tipografía del cartel, hacen referencia a la buena hija, esposa y madre que zurce los calcetines con dedicación y paciencia: mujeres relegadas a la casa, calladitas y en la sombra, a quienes se les niegan estudios igualitarios por miedo a que tengan iniciativa propia y libre pensamiento’. Riaza cita a Rosalía de Castro y Las literatas. Carta a Eduarda como influencia de ese imaginario, y ‘a Jane Austen, que escondía sus escritos en su caja de costuras’.